El fútbol argentino comienza a decidir si cambia o no el modelo que impuso Grondona

Quién es quién en la asamblea de la AFA, que hoy ratificará a Luis Segura y aprobará el balance del ejercicio 2013/2014
Alejandro Casar González
Fernando Czyz
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23 de octubre de 2014  • 09:56

El futuro del fútbol argentino está en manos de 51 dirigentes: un presidente, Luis Segura, y 50 asambleístas. Ellos serán los encargados de mantener o corregir el rumbo del deporte más popular del país. La asamblea extraordinaria que comenzará a las 19.30 ratificará a Segura como continuador del mandato de Julio Grondona, que vencía en octubre del año próximo. La incógnita, no menor, es saber si lo hará por unanimidad (el grondonismo tiene mayoría propia) o si habrá abstenciones por parte del grupo de clubes conocido en la AFA como el G-10, que busca una renovación en los cargos más importantes. Hasta las últimas horas de ayer, el apoyo irrestricto de esos dirigentes, representantes de Boca, River, San Lorenzo y Racing, entre otros, a la continuidad de Segura dependía de que el presidente aceptara entregar a alguno de sus aliados como gesto negociador. "Lemme [José, presidente de Defensa y Justicia y tesorero] no va más", fue una de las condiciones que le impusieron a quien hoy verá extendido su mandato por un año. Entonces, el próximo tesorero no debería ser grondonista.

Además de tener más influencia en las decisiones de la AFA, el G-10 condiciona su apoyo a que el grondonismo residual que encarnan Segura y el secretario general, Miguel Silva, acceda a entregar las planillas y los contratos de los sponsors del seleccionado, entre otros requisitos. "Es cierto que ellos tienen mayoría, pero si se siguen apoyando en el interior y en el ascenso, que al fútbol argentino lo manejen ellos. Nosotros...veremos qué hacemos", protestó un miembro del G-10, alguno de cuyos integrantes no estaría en la asamblea de hoy, según trascendió. La muerte de Grondona les abrió la puerta para hacerse valer. Y van por todo.

El grupo se reunió hace 45 días en la casa de Armando Pérez, presidente de Belgrano (Córdoba). Allí se barajó la posibilidad de plantarle batalla a Segura. "¿ Y si jugamos ahora?", se preguntó uno de los asistentes al encuentro. Muchos miraron al cordobés Pérez. Fue, apenas, una posibilidad. La descartaron de plano: no les daba el tiempo.

El orden del día de la asamblea establece que deben determinarse los cargos del comité ejecutivo. Uno de los apuntados, como se dijo, es Lemme. El primer nombre que surgirgió para reemplazarlo desde el G-10, auspiciado por Marcelo Tinelli, fue el de Matías Lammens, presidente de San Lorenzo. No hubo demasiado quórum. La cuestión comenzó a cambiar cuando se puso sobre la mesa a Eduardo Spinosa, número 1 de Banfield. Además de ser contador público, es amigo personal de Gabriel Mariotto, vicegobernador bonaerense, lo que le asegura una buena llegada a la Casa Rosada. Spinosa era el candidato de consenso y hasta ayer parecía estar todo dado para su nombramiento. Lo único que no cerraba para el G-10 era que el kirchnerismo le hubiera pedido a Segura que nombrara a Spinosa. Los dirigentes de estos diez clubes sienten que ya cedieron demasiado a cambio de los miles de millones de pesos que pone el Ejecutivo por el Fútbol Para Todos. Piensan que es tiempo de recobrar algo de la autonomía perdida.

Aunque no lo quiera, el año que tendrá Segura en el sillón de Grondona estará teñido de política. Tanto, que es probable que las elecciones de la AFA, previstas para octubre de 2015, se posterguen un mes y se celebren con un nuevo Presidente de la Nación. Habrá que ver qué ocurre con la modificación del estatuto, por tratarse en la asamblea de diciembre. El G-10 pretende que se elimine el requisito de los cuatro años de antigüedad en un cargo dirigencial en clubes para poder acceder a la presidencia de la AFA, mientras que el grondonismo residual y, sobre todo, el Gobierno, quiere mantenerla. La reforma, cuyo tratamiento para fin de año será ratificado en la asamblea ordinaria de hoy, por efectuarse luego de la extraordinaria que ungirá a Segura y también aprobará el balance, condicionará el futuro. En el combo de cambios está incluida la prohibición de reelección indefinida del presidente de la AFA, que a partir de ahora sólo podrá aspirar a dos mandatos. Y, también,la modificación en la composición del comité ejecutivo, que está atada al nuevo torneo de 30 equipos. Hasta ahora, el órgano tenía 20 representantes de clubes de primera división. A partir de 2015 habrá diez más. Y el problema es que...en el actual recinto de reuniones no entra tanta gente. Por eso, alguien propuso que a partir del año que viene haya 20 miembros titulares de primera división y 10 integrantes suplentes. La sugerencia no tendrá consenso, por lo que habrá que agrandar el salón. O mudar el lugar de debate al nuevo edificio que se construye en el predio de Ezeiza.

Vista panorámica de la asamblea que en octubre de 2011 reeligió a Grondona
Vista panorámica de la asamblea que en octubre de 2011 reeligió a Grondona

La composición del comité ejecutivo que se decida esta noche tendrá implicancias en la carrera presidencial de 2015. El G-10, con Marcelo Tinelli como armador, y, hoy, no como candidato, tratará de potenciar a algún dirigente de los clubes más convocantes que encarne la renovación. Si la cláusula de antigüedad no se modifica, Lammens está descartado. Igual que Juan Sebastián Verón. Enfrente, el grondonismo parece haber elegido a su hombre. Se trata de José Luis Meiszner, quien dejará en marzo de 2015 el cargo de secretario general de la Conmebol. Impulsado por el interior y el ascenso, el dirigente quilmeño es el único "animal político", según lo definió un colega suyo durante años en el comité ejecutivo, que le queda a la vieja conducción de la AFA para plantar batalla. Ni Segura ni, mucho menos, Silva, encajan en ese perfil mitad combativo, mitad negociador. El lugar de Meiszner en el concierto sudamericano estaría reservado para un... Grondona, Julio Ricardo, presidente de Arsenal.

Algo está claro: más allá de lo que que se decida hoy y se ponga en práctica mañana, la AFA del futuro tendrá un presidente de un club chico. Era una de las máximas preferidas de Julio Grondona: "Un club chico al gobierno. Y por debajo, la Liga de los Gobernadores (o sea, los cinco grandes), al poder".

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