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En Semana Santa, Adrián Martínez pasó por un calvario ante Independiente, que después de las fallidas definiciones del 9 de Racing resucitó y ganó el clásico 1-0 con un gol de Gabriel Ávalos. El centrodelantero del Rojo, que en la semana había jugado con Paraguay en la fecha FIFA y sueña con meterse en la lista del Mundial, coronó su gran momento con una conquista que catalogó como “la más importante” desde que llegó al club.
Maravilla, el goleador cuya historia es un testimonio de fe y resiliencia, sucumbió a la tentación: en el primer tiempo, cuando estaba cara a cara con Rodrigo Rey en el penal que podía significar la apertura del marcador para la Academia, picó la pelota y la mandó por encima del travesaño.
Jamás el ídolo había definido así una pena máxima desde que está en Racing. Cuando falló ante Gimnasia, en agosto de 2024, su remate reventó el travesaño y voló por los aires del Cilindro, en una noche en la que iba a terminar expulsado por dar una fuerte patada.
En la casa del Diablo, el 9 que lleva 57 goles en la Academia pecó de confiado y así escribió su capítulo más infernal. Inmediatamente después de la definición fallida, todos los jugadores de Independiente lo rodearon para burlarse e increparlo por haber pinchado el balón.
“El guacho me la pica así y el primer reflejo mío es gritárselo. Cuando vi que se le venían todos encima, grité ‘¡pará, pará, pará!’. Son cosas del partido y quedó ahí. Seguramente que él vio que esa era la mejor forma para definir, gracias a Dios no le salió bien y nos permitió seguir 0-0”, relató Rodrigo Rey, arquero del Rojo, sobre una jugada clave del partido.
El guardameta de Independiente, en la segunda mitad, también fue testigo de otro gol increíblemente errado por Martínez: tras un centro de Santiago Solari, el 9 académico pifió al tocar la pelota dentro del área chica, donde una carambola con su propio pie impidió que el balón llegara al fondo del arco. La tercera tampoco fue la vencida: tras un toque de Tomás Conechny, Maravilla pateó al arco, pero Santiago Arias lo bloqueó con lo justo.
Gabriel Ávalos, el otro centrodelantero del clásico, carecía de situaciones concretas para anotar. Sin embargo, no se daba por vencido: pivoteaba cada balón que le llegaba desde lo alto e intentaba ubicarse al filo de la última línea visitante, conformada por Marco Di Césare y Marcos Rojo.

Cuando Independiente asumió mayor protagonismo, Ávalos terminó por convertirse en el actor principal del clásico: luego de un desborde de Santiago Montiel, Gabriel se arrojó con ambas piernas y guió la pelota a la red. Celebró agitando los brazos como alas, mientras una multitud volaba a otro estado por quebrar una racha de cinco años sin éxitos en el clásico.
“Este es mi gol más importante en el club. Ojalá este triunfo sea un punto de inflexión”, deseó la figura del partido, quien llegó a los 30 goles en 96 partidos en el Rojo, que en la previa de Pascuas resucitó para reubicarse en zona de playoffs, con 17 puntos. Ávalos, en la cima de la tabla de artilleros del Apertura (con 8 gritos), aseveró que “esta victoria, en un partido tan especial, le hace muy bien al grupo y a la gente”.

La influencia de los dos 9 resultó determinante para el resultado final. Maravilla, el ídolo que merecidamente se ganó el corazón de los racinguistas a fuerza de goles fundamentales y dos títulos internacionales, tuvo su peor actuación en 105 encuentros con la celeste y blanca. “¿Qué le vamos a decir a Maravilla? Hizo 200 goles, nos dio tantas cosas. Tiene dolor como todos los racinguistas”, lo defendió Gustavo Costas, su técnico, luego del partido.
“Si lo hubiese hecho (al penal) estaríamos hablando de la maravilla que hizo. A un jugador que nos dio tanto no lo podemos matar porque erró un penal y una abajo del arco. Tenemos que apoyarlo y levantarlo en todo, él es el goleador nuestro y nos dio mucho”, remarcó el entrenador de la Academia.
Bruno Zuculini, en la misma sintonía, bancó al goleador: “Maravilla lamentablemente erró el penal, pero qué le vamos a decir. Tenemos que agradecerle, ha hecho como 60 goles y solamente tengo palabras de agradecimiento para él porque se jugó la vida por Racing. No le tocó convertir, pero seguramente el próximo lo hará”.
Para Ávalos, que vive un momento maravilloso, ganar algo con Independiente e ir al Mundial con Paraguay figura entre sus próximos propósitos: “En los momentos difíciles no bajé los brazos, por eso disfruto mucho y sueño. Seguiré dando todo de mí. Volví de un viaje largo y jugar 70 minutos ante Marruecos, hacer el gol de esta victoria, con mi familia acompañándome, corona un día muy especial”.
“Maravilla falló un penal y otras chances claras, nuestro 9 tuvo dos y convirtió una. Fuimos más precisos en el área, bienvenido sea”, celebró Gustavo Quinteros, el técnico del Rojo, quien gritó el gol de Ávalos y llevó la vara más allá del triunfo en el derbi: “Hace mucho tiempo Independiente necesita alegrías, pero alegrías grandes. Ojalá en esta temporada podamos darle eso que se merecen”.

