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El partido estaba cerrado, pero la llave apareció por la izquierda. A los 22 minutos, Cristian Kily González surgió en velocidad, encaró por su sector, le ganó la espalda a Dinas y con un violento zurdazo abrió el camino del éxito para la Argentina. Sorprendió a Oscar Córdoba, que no llegó a tapar su palo, y significó el 1 a 0 que le aportó la tranquilidad necesaria al equipo para manejar el desarrollo del encuentro.
Está más tranquilo el Kily. Más maduro. Festejó su primer tanto en estas eliminatorias sudamericanas, lo gritó con fuerza, y se abrazó con su amigo Juan Sebastián Verón, con quien hace migas desde su etapa de compinches en Boca, allá por 1996. Su forma de jugar no cambió. Se mueve un poco más adelantado que como se ubica en el Valencia español de Héctor Cúper, pero la orden no varía: "Vos andá, picá y tirá el centro..."
El Kily creció. Ya no se lo marca como un jugador violento, fácilmente provocable con el fin de lograr su expulsión. Es un tema que mantiene enterrado en su trayectoria, aunque sabe que debe controlarse para que su personalidad no lo traicione, sobre todo en partidos decisivos como puede ser una futura Copa América o un futuro Mundial en Corea y Japón. "Antes me dejaba llevar, pero ahora pienso las cosas un par de veces", reconoció hace un tiempo.
Es que Cristian González tiene el récord del jugador que más rápido fue expulsado en la selección. Fue el 8 de noviembre de 1995, en su debut, y con Daniel Passarella en el banco de los suplentes. Brasil ganó por 1 a 0 en el Monumental, en un amistoso, y el Kily duró apenas tres minutos en la cancha. Le tocó ingresar en lugar del Cholo Simeone, pero tiró una patada y se fue de la cancha. Passarella nunca más lo convocó. El, de todas formas, encontró su revancha con Bielsa: hoy, le ganó el puesto de extremo izquierdo a Claudio López y es un indiscutido para el DT. Se ganó la confianza de Bielsa más allá de que él sea canalla y el técnico lleve en la sangre a Newell`s. De las 22 convocatorias, el Kily estuvo en 19.
Todavía no obtuvo la aprobación unánime de la gente, pero hace méritos para lograrlo. Con actuaciones como la de ayer, ante Colombia, o como su participación en el estadio Olímpico de Roma, en la brillante victoria del seleccionado por 2 a 1 sobre Italia, en febrero último. "Aquel gol sirvió para que hoy me quieran comprar desde Italia", reconoció el volante de Valencia.
En la selección acumula 24 partidos, con 4 goles. Disfruta su momento y va por más.
No quiso perderse el partido por nada del mundo. Pablo Cavallero esperó el choque ante Colombia de una forma especial y se dio el gusto: jugó su primer partido en estas eliminatorias en reemplazo de Germán Burgos, mantuvo su arco en cero y le tapó un mano a mano a Juan Pablo Angel. Por si esto fuera poco, el arquero de Espanyol de Barcelona atajó infiltrado. ¿Qué le pasó? Anteayer, en la última práctica que realizó el seleccionado en Ezeiza, recibió una patada en su mano derecha, lo que le provocó una fisura. Se lo infiltró dos veces y jugó con la mano inflamada. Luego del partido, Cavallero dijo: "Sentí algo de dolor, pero lo importante fue que la Argentina hizo un gran partido, sobre todo en el primer tiempo. Todavía falta para el Mundial, pero este es un gran equipo".


