El paladar de Martino

El encuentro del Tata y Messi en Barcelona
El encuentro del Tata y Messi en Barcelona
El nuevo DT de la selección prepara sus pilares conceptuales antes de conocer a sus dirigidos: ambición para jugar y valentía para intentarlo
Cristian Grosso
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25 de agosto de 2014  • 23:23

"De pronto toda la gente se paró y estalló el estadio. Pensé que se había marcado un gol, pero era él que estaba entrando en calor. Es un jugador que enloquece a la gente, que con mucho gusto paga la entrada para exclusivamente verlo a él." El recuerdo es de Gerardo Martino la primera vez que lo tuvo enfrente a Lionel Messi. Y ese día, el 5 de julio de 2007, lo sufrió en la ciudad de Barquisimeto. Tata dirigía a Paraguay y atravesaba la inédita sensación de enfrentarse con la selección de su país. En la última fecha del Grupo C de la Copa América de Venezuela, su equipo y el de Coco Basile definían la zona tras dejar atrás a Colombia y a los Estados Unidos. El cero estaba amurado al marcador, hasta que del banco albiceleste saltaron dos cambios: Messi por Cambiasso y Javier Mascherano por Lucho González . Minutos más tarde, el desborde por la izquierda de la Pulga terminó en un centro mal despejado que sirvió el bautismo goleador del Jefecito en la selección. Paradojas del fútbol, ayer rivales, ellos tres se encontrarán en unos días para comenzar a construir el nuevo seleccionado argentino.

La conexión de Martino con Messi y Mascherano responde a varias sensibilidades. Va más allá de haber compartido una temporada en Barcelona y responder a las mismas raíces geográficas (Masche es de San Lorenzo, a 25 kilómetros de Rosario). Martino respeta el liderazgo de ellos, quienes mantendrán la capitanía y la subcapitanía en su era. Dos maneras distintas de ejercer la conducción de un plantel, desde el desequilibrio futbolístico y desde el ascendente anímico. Porque Martino no cree en la falsa dicotomía de fútbol o grupo. Son las dos. Para él será tan importante convencer con sus ideas como tejer una estructura interna rocosa. Serán las primeras líneas en su exposición en Düsseldorf, antes del amistoso con Alemania del próximo miércoles.

Messi y Mascherano ya lo conocen a Martino. Maxi Rodríguez , también. Pero para el resto de los subcampeones del mundo será la presentación. ¿Con qué DT se encontrarán? Primero, con alguien permeable al diálogo. Vale apuntar algunas declaraciones que pintan sus principios. ¿La técnica o la capacidad atlética? "La técnica. El resto se va agregando. Lo que no se puede agregar es el corazón: la disposición para sacrificarse, la valentía... Vos lo ves jugar a Xavi o a Iniesta y saben jugar al fútbol, pero yo entiendo que tienen mucho corazón para jugarlo de la manera que lo juegan. No hay jugadores que no corran. Hay muchos más jugadores que no piensan, o con menos posibilidades individuales, pero si es por correr, estarían todos casi en un mismo nivel", analizó hace un tiempo.

Para Martino , el fútbol se explica esencialmente desde el jugador. "No podría cambiar el discurso que tuve cuando era jugador, cuando pensaba que el futbolista es el más importante por el hecho de que es el que decide y el que lleva adelante una idea. El DT puede tener la idea más linda del mundo, pero si los jugadores no la ejecutan bien, no pasa nada", cuenta, y subordina al entrenador.

Aunque él sabe que un buen técnico puede dejar huella en un jugador. Él lo experimentó? con él mismo. Marcelo Bielsa lo marcó, lo moldeó ya de grande como futbolista. Martino asume que la llegada de Bielsa a su vida le abrió un abanico que desconocía. En una profunda entrevista con la revista Un Caño, en 2011, el Tata confesaba?

-Si tuviera que dirigir a un jugador como usted?

-No lo pondría creo (se ríe, pero lo dice de verdad). Corría poco? Medio difícil, tendría un conflicto con Martino. No sé, por ahí de 5, pero protegido, eh. Una especie de Ortigoza-Mercier. Podría decir: Llop-Martino. Siempre necesité gente a mi alrededor que hiciera la parte que yo no hacía, y que me alcanzara la pelota una vez recuperada.

-¿Usted no tenía voluntad de hacer algo más?

-Las veces que incorporé la voluntad fue en la época de Bielsa.

Claro que Martino sabe de la responsabilidad que encierra su función. "Cuando no sea un buen aporte para que el futbolista siga creciendo no tendré más nada que hacer en el fútbol", suele asegurar. Está muy convencido de algunas señas. Como que en nuestro fútbol, el elogio siempre es superior al debido y la crítica, también. Y se clava puñales ante una situación puntual. ¿Cuál? "Lo único que me molesta como DT es cuando no puedo captar la atención del jugador, me molesta conmigo mismo. Cuando el jugador te está comiendo con la vista lograste lo que vos querías; cuando ves que bosteza o mira para el otro lado, estás listo."

Sus equipos asumen una postura protagónica, de recuperar la pelota bien arriba para comenzar un nuevo ataque. Que no haya lugar para la especulación. "Si hay que defender, se defiende porque el rival te lleva, pero no producto de pensar un partido por la especulación", explica. Su último Newell's, el campeón en el Final 2013, fue su invención más celebrada. "Es el mejor equipo que dirigí", confesó. Sus charlas técnicas duran 20 minutos y las da en la concentración dos horas antes del partido. Se apoya en un repaso de lo que ya trabajó en los días anteriores y siempre se hace espacio para el costado motivacional.

Siente que la parte ingrata de dirigir a una selección es el recortado tiempo que dispone para lo que más le gusta: el trabajo de campo. Ya sufrió en Paraguay la burocracia de la oficina, el teléfono, la computadora, los videos, etc. Pero el fútbol moderno impone no desatender nada. ¿Tiene cábalas? Claro, las tiene. Habrá que seguirlo al bajar del micro que traslade al plantel si mantiene la costumbre de hacerlo primero, mientras su ayudante y amigo Jorge Pautasso se encarga de cerrar el descenso.

Aquel hombre que le ganó la pulseada al Patón Bauza para dirigir Brown de Arrecifes y así, en 1998, comenzar su carrea como entrenador, está en la cuenta regresiva de su gran estreno. Justo después de una experiencia en Barcelona por la que no ha dejado de autoflagelarse. "Las oportunidades se reclaman cuando es lógico hacerlo. A veces uno siente que no da la talla", asumió ante su inminente salida del club catalán. ¿Cuántas veces se escuchó tamaña autocrítica en un ambiente de infalibles? El cachetazo no le recortó los sueños. "Equipos solamente para ganar se arman de cualquier manera, y se reconocen todas las formas. No diría que los arma cualquiera, pero hay una cantidad importante de entrenadores que arman equipos para ganar. Ahora, hay muy pocos que armen equipos para quedar en la historia?", analiza Martino. Y su ambición queda a la vista.

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