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Independiente recibió a su nuevo director técnico, un rostro familiar: Enzo Trossero. Sonrisa casi permanente. Abstraído del convulsionado clima interno. Feliz. El ciclo comenzó con una promesa contundente. “Voy a trabajar mucho y a hablar poco”, aseguró en la presentación.
El reencuentro se produjo temprano. Trossero, que acordó un vínculo hasta diciembre de 2002, llegó poco antes de las 9 al predio de Villa Dominico. Había caras conocidas para él, pero se impuso la presentación de rigor. Dentro del vestuario se reunieron el entrenador, los jugadores y algunos dirigentes: Roberto Galano, vicepresidente 1°; Andrés Ducatenzeiler, secretario administrativo; Fernando González, secretario de prensa, y Adrián Bianco y Fernando Sciaccaluga, miembros del departamento de fútbol. Tras unas pocas palabras, los aplausos cerraron la bienvenida. Se avecinaba el trabajo.
Trossero y el plantel hablaron en el lugar en el cual se sienten más cómodos: el césped. Breve discurso. Quince minutos resultaron suficientes para las indicaciones. Algunas tareas físicas y a correr. El DT observó y, de a ratos, se confundió entre sus dirigidos en el trote liviano. Fue uno más. Casi sin marcar diferencias. Como acostumbrándose a la nueva rutina.
“Me encontré con un grupo con ganas de trabajar, aunque algo tocado anímicamente. Pero es normal. Aunque es pronto para efectuar una evaluación, somos muy optimistas”, analizaría más tarde, en la sede de la entidad.
Después se acercó a los más jóvenes con gestos casi paternales. En el centro de la cancha, Matías Manrique, Matías Vuoso y Livio Prieto parecieron oír sus consejos. El mecanismo se repitió después con Emanuel Rivas, de 18 años, una de las esperanzas de la entidad. “Es un plantel juvenil, con calidad. Con los refuerzos que están por llegar, va ser un equipo muy competitivo. Es una situación difícil, pero nos sentimos capacitados para revertirla”, manifestó.
La ebullición política en la institución no perturbó a Trossero, que intentó mantenerse aislado de las disputas. “Está todo bien. Tengo el apoyo de todos los dirigentes. Incluso el del ex presidente Pedro Iso, que en su momento prefirió a otro técnico. El dijo que estaba el 110 por ciento conmigo. Esta es una comunión que debe mantenerse. Hay que pensar en grande, mejorar y llevar a Independiente para arriba.”
También hizo referencia a la renuncia en el seleccionado de Suiza. “Dejé el cargo, fundamentalmente, por Independiente. Espero poder trabajar bien, con fe, con paz. En este tiempo progresé en varios aspectos. Sobre todo, trato de reflexionar antes de decir las cosas. Los técnicos que son cautos, que hablan poco y hacen mucho, triunfan en todo el mundo. Yo trato de copiar lo mejor.”
Su anterior etapa en Independiente era el tema: “Me fui bien y muy feliz. Siempre dije que los tiempos políticos del club fueron diferentes de los del trabajo de Trossero. El equipo fue subcampeón –Clausura 2000–, y se vendieron muchos jugadores”.
Trossero ya se imaginó el reestreno en el estadio de la Doble Visera. “La recepción va a ser bárbara, espectacular. El hincha sabe reconocer a los ex futbolistas que se jugaron por la institución. Entre todos los entrenadores del club se puede formar un equipo de once. Todos son ex jugadores de Independiente. Y para una institución en crisis eso es muy bueno.”
Pocas palabras. Fiel a su promesa. Y se retiró con una sonrisa. Idéntica a aquélla con la que comenzó el día.


