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Ya había despertado una locura su llegada a la ciudad. La retorno de Dani Alves conmocionó al fútbol brasileño. Y como no podía ser de otra manera, el día de la oficialización del contrato del astro brasileño con San Pablo fue un momento increíble, ya que 45.000 hinchas se acercaron hasta el Morumbí para saludarlo. "Estoy cumpliendo el sueño que tuve de niño, soñé mucho tiempo con este momento, y este momento llegó", resumió el futbolista que rompió el mercado al aterrizar en el conjunto paulista.
Dani Alves fue recibido en un estadio que explotó de emoción y quedó dominado por los fuegos artificiales. La ovación en el Morumbí resultó ensordecedora y el lateral brasileño, con la camiseta con el número 10, demostró que entiende muy bien cómo sostener semejante recibimiento: "Tengo para decirles a todos los que están en San Pablo que no están contratando sólo a un jugador de fútbol, están contratando un hincha, a alguien que se emocionó viendo jugar a Raí, y otros tantos como Lugano, Kaká, Luís Fabiano..."
Alves supo cómo darle todavía más calor a la noche, porque caminó descalzo hacia el sector en donde está el escudo de San Pablo, se arrodilló y besó la insignia: "No creo que sea caro. Soy el jugador más barato del fútbol mundial. Solo me compró el Barcelona, al resto fui gratis", repasó Dani Alves. Y agregó: "Creo que, en mi opinión, le debemos un poco a nuestro fútbol porque no actuamos tanto aquí. Me gustaría, hablando de mí, devolverle todo lo que el fútbol brasileño me ha dado", explicó Alves.

El futbolista, de 36 años, a pesar de varias ofertas de clubes de Asia y Europa, acordó su contrato con San Pablo por tres años y optó por retornar a su país después de 17 años, cuando dejó en 2002 al Bahía de Salvador, en su estado natal, para fichar por Sevilla.






