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La noche en Liniers aportó un menú con variantes: emoción, show de goles con cuatro tantos en ocho minutos, errores defensivos, virtudes ofensivas, fallos polémicos, reclamos, tarjetas amarillas, un expulsado y clima caliente en las tribunas. Es que el 3 a 3 entre Vélez y San Lorenzo dejó sensaciones para todos los gustos y a los dos equipos con el grito de victoria atragantado.
Al principio impresionó más San Lorenzo, con un inspirado Leandro Romagnoli que se ubicó por la derecha, le ganó la posición a Somoza y complicó con su movilidad. Primero, con un desborde del N° 10 que no terminó en el gol de Acosta porque Fuentes se cruzó para mandar la pelota al córner; después, con una gran jugada individual de Pipi que incluyó dos caños a Bustos y a Pellegrino dentro del área, pero que falló en el toque final. Hubo más: Chatruc, de pique al suelo, exigió a Sessa y el arquero envió el balón al tiro de esquina.
Vélez no aparecía y la pelota pasaba por los pies de Somoza, hasta que Valdemarín se escapó a la marca de los defensores y empezó a avisar con un cabezazo que dio en el travesaño tras un centro de Gracián.
El Ciclón sumó desorden (Herrón y Michelini perdieron en sus marcas) y a los 37 minutos llegó la apertura del marcador. Valdemarín recibió de Husain, paró la pelota con el pecho, ganó un pique entre los centrales Gonzalo y Morel Rodríguez y la punteó ante la tardía reacción de Saja.
El 2 a 0 llegó cuatro minutos después con otra buena acción entre Jonas Gutiérrez y Husain (ganó seguido por el sector de Paredes) que terminó en el zurdazo goleador de Valdemarín.
El resultado era exagerado, aunque justificado por la viveza de Husain y Valdemarín, los delanteros del conjunto de Liniers.
Claro que en el segundo período vino lo mejor con una sobredosis de emoción que llegó con los cuatro goles en ocho minutos.
Primero se recuperó San Lorenzo y empató un partido que parecía perdido. Romagnoli -clave en el rendimiento de los dirigidos por Insua- asistió a Chatruc y el volante descontó con un disparo cruzado al segundo palo de Sessa. Y mientras Vélez miraba desconcertado, San Lorenzo igualó con un toque de Astudillo tras un tiro libre de Pipi Romagnoli. Sessa, increíblemente, le recriminó el fallo al árbitro y hasta amagó con pegarle una trompada. Pezzotta no lo expulsó porque estaba de espaldas al arquero.
Carlos Ischia miraba desde el banco y no entendía nada con el 2 a 2. Le pidió tranquilidad a sus jugadores porque vio que Sessa -el arquero reclamó un offside de Astudillo en el gol- aplaudió con ironía a Pezzotta, aunque siguió sin ver la tarjeta roja. En medio de los reclamos, los futbolistas de El Fortín enseguida entendieron el mensaje de su DT. Maximiliano Pellegrino ganó en lo alto y puso el tercero con un cabezazo en complicidad (otra vez) con Saja, que no pudo controlar un envío débil.
La noche tenía guardado el último gol: el 3 a 3 de Astudillo; el delantero capturó un rebote que dio Sessa tras un cabezazo de Acosta y provocó el delirio en el banco azulgrana. Ahí sí se fue expulsado Sessa por reiteradas quejas, con otro intento de agresión al árbitro incluido.
Después de eso, a San Lorenzo le faltó decisión para buscar la victoria con un hombre de más y Vélez miró el empate con bronca y apenas un poco de satisfacción.
A pesar de haber igualado el match tras ir perdiendo por 2 a 0, los jugadores de San Lorenzo no se quedaron conformes con el resultado final. Como el goleador, Alberto Acosta, que se lamentó: "El empate no nos sirve para nada porque nos aleja del los primeros puestos. Aunque destaco la actitud que mostró el equipo para igualar un resultado tras ir abajo 2 a 0. Ahora tenemos que apuntarle a la Copa Sudamericana y tratar de hacer lo mejor en ese torneo".
La figura del partido, el delantero del Ciclón Rodrigo Astudillo, coincidió con Acosta: "Nos faltó suerte. Creo que podríamos haber ganado, pero lamentablemente no lo hicimos y ahora quedamos casi afuera del torneo".
En el vestuario local, el volante de Vélez Jonás Gutiérrez opinó: "Fue un partido atípico. No le encuentro explicación al empate. El primer tiempo lo ganamos cómodamente, pero después nos descontrolamos con algunos fallos del árbitro".



