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El año 1983 fue imborrable para la familia Diogo. Mientras Víctor Hugo, lateral de Peñarol, de Uruguay, se consagraba campeón de la Copa América, su esposa daba a luz a su segundo hijo, Carlos Andrés. Y el nombre de River Plate estuvo desde el comienzo en el camino del botija, porque fue en dicho equipo uruguayo en el que debutó como futbolista.
Ahora, el DT Leonardo Astrada de River, el de Buenos Aires, buscaba un lateral para cubrir el sector derecho de la defensa y desde la orilla vecina le informaron que allí podía encontrar la solución. El pálpito no le falló: Diogo cumplió. "Fue un poco soñado, porque que gané el cuadro y que uno ande bien es lo mejor que puede suceder. Como carta de presentación, es inmejorable, aunque si hubiera sido con una victoria y mi actuación no era destacada, igual me sentiría contento", dice ya quien es una piezas clave del nuevo River. Se sonroja cuando se observa en las fotos que publicaron los diarios de ayer, sin dudas se siente más cómodo en el campo de juego. "Lo más importante para seguir creciendo será encontrar una regularidad, porque de nada servirá andar un partido muy bien y al siguiente ser un desastre. Arrancar con el pie derecho posiblemente me ayude, pero no me garantiza nada. El sacrificio tiene que ser diario", sostiene.
Cuando se presentó, dudó entre autodefinirse marcador o volante, aunque puede adaptarse a las dos funciones. "En mi club he jugado más de volante, porque soy un jugador más de proyección que de marca".
Para el DT de River no existen dudas: Diogo complementa a la perfección lo que varios laterales no supieron entregarle al club. Por ese puesto incursionaron Ariel Garcé, en dos oportunidades; el colombiano Jersson González, y la última apuesta fue Danilo Gerlo. Ninguno de ellos conformó. "Tengo libertad para ir al ataque, aunque siempre sin descuidar la espalda. No hay que sacarle balance a este equipo que tiene muchos jugadores que manejan bien la pelota; sumar gente en ofensiva sin sentido termina siendo perjudicial."
Para triunfar en esa posición recuerda los consejos de su padre. "...l siempre me marca cosas, así juegue bien o mal. Yo trato de escuchar porque él jugó en el puesto de uno y atesora varios títulos."
Pocos entrenamientos no invalidaron que en el debut se moviera como si fuera un histórico dentro del plantel. "Es más fácil cuando los jugadores que me rodean tienen la categoría de mis compañeros. Lucho González es ideal; él hace que se me facilite la tarea, es un jugador que juega sencillo", explica.
La charla lo va soltando y ya es Diogo el que saca los temas. "Tuve la suerte de jugar en un equipo de los más grandes de América, como Peñarol, pero la infraestructura que hay acá es mucho más importante. En el aspecto futbolístico, el uruguayo es un fútbol más friccionado, de lucha, de juego largo; acá, en el fútbol argentino existe otra mentalidad: los equipos salen a buscar los puntos."
Después del auspicioso debut, Diogo se impone nuevos desafíos y apunta a la Copa Libertadores y al superclásico. "Con los jugadores que tenemos el equipo está capacitado para afrontar los dos frentes. La Copa es una ilusión muy grande; el clásico es el partido que quisiera jugar, es lo que uno espera, no hay partido más lindo que ese. Jugué varios Peñarol y Nacional y es algo inigualable, una fiesta."
Con su sencillez, Carlos Diogo ya empezó a ganarse al público de River, que en realidad lo vio de reojo lejos del Monumental. Debutó y dejó su sello; ahora busca sumarle titulos.
350
mil dólares pagó River por el préstamo, por 18 meses, del defensor uruguayo
La amistad que une al DT Leonardo Astrada y a Enzo Francescoli fue una ayuda para que Carlos Diogo desembarcara en River. Cuando el ídolo uruguayo supo de las necesidades millonarias no dudó en ofrecerle al jugador de Peñarol.
“Ni que hablar que es un orgullo que él me haya recomendado. Todos sabemos lo que significó Enzo para la historia de este club. Pero no lo tomo como una presión que me condicione para jugar”, es la respuesta del defensor.
En la intimidad del vestuario fueron varios los compañeros de equipo que cargaron al uruguayo por su relación con Francescoli.




