

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Pasadas las primeras horas, los primeros días de la derrota argentina frente a Alemania, el ambiente futbolístico en nuestro país se ha dividido en dos. Están quienes apuestan por la continuidad de Diego Maradona al frente del seleccionado y quienes reclaman por un nuevo entrenador. Resulta muy curioso la falta de grises en cada una de las posturas. Los que van por el sí, lo aman y creen que la Argentina recuperó "el fútbol que le gusta a la gente". Los del no, le recuerdan las flojas eliminatorias, pasándole factura por la forma en que se llegó a Sudáfrica y por el 0-4, que nos mandó a casa. Pero esto, como siempre pasa, no será tenido en cuenta. Julio Grondona terminará, tarde o temprano, haciendo el anuncio. Habrá que consensuar los gustos futbolísticos con otros intereses, unos personales, otros políticos y recién ahí, presentar a quién conducirá a la selección en los próximos amistosos, en la Copa América y fundamentalmente, en las eliminatorias para Brasil 2014.
El problema se presenta si Diego sigue al frente de la nacional. No lo quiere en la estructura a Bilardo y pretende que sea incorporado Ruggeri. En la AFA no lo quieren a este último, como así tampoco a Mancuso, pero a Bilardo lo quieren adentro. Saben que el Doctor, fuera del grupo y con un micrófono a mano, puede ser difícil de controlar. Está en la mira, por ahora sin correr peligro, el profe Signorini. No ven bien que en momentos de "silenzio stampa", él siempre sale a dar la cara y deja expuestos a quienes no quieren dar explicaciones. También pretenden menos cábalas y más, golpes de timón. Pero quizás lo más importante para Don Julio es que no quiere más escándalos de internas y malos humores con la prensa. El silencio de Grondona no es casual, quiere que todo decante…
El amistoso frente a Irlanda, en Dublín, está a la vuelta de la esquina. Por ahora se sigue buscando los motivos de la derrota frente a los alemanes. Que el primer gol, que si hubiera entrado aquella, que a Messi le pegaron mucho, que el árbitro…y siguen las excusas.
Todos se dieron cuenta que se falló en el planteo táctico, pero nadie se lo dijo a Diego. Resulta que Maradona fue claro con su círculo íntimo: "Hoy no sé si sigo, pero de seguir seguimos todos, más el Cabezón". Nadie quiere quedarse afuera. Nadie le va a marcar errores.

