En un mundo paralelo: los dirigentes que siguen negociando...

Fuente: Telam
La Asamblea para aprobar la Superliga entró en cuarto intermedio hasta el 11 de julio; se busca gestionar un aumento en los ingresos de FPT antes de que la FIFA tome el control de la AFA
Alejandro Casar González
Fernando Czyz
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28 de junio de 2016  • 22:29

Ajenos a aquellos tiempos de gloria que hoy cumplen su 30° aniversario, los dirigentes argentinos siguen en su mundo de pulseadas, reuniones, negociaciones. Pocas soluciones en sí aún. Ayer se vivió un nuevo capítulo de una historia interminable.

Era la última cuota de poder. La asamblea extraordinaria para aprobar la Superliga marcaba el fin de la autonomía de la AFA. La semana próxima llegará la FIFA, con su comisión normalizadora y su mandato por un año. Seis personas ocuparán el lugar de las 44 que integran el comité ejecutivo de la entidad nacional. Por eso llegó el consenso forzado, y por más que los clubes del ascenso y las ligas del interior hayan querido efectivizar un bochazo masivo contra la nueva primera A, en cuatro horas se gestó un acuerdo contemporizador: el cuarto intermedio hasta el 11 de julio. Es ganar tiempo para intentar conseguir más recursos.

"Para evitar que la FIFA impugne la asamblea, yo no debo presidirla", fue lo primero que dijo Luis Segura al tomar el micrófono. "¿Quién lo hace? Deben decidirlo ustedes", dijo a los asambleístas. Fue su último discurso como presidente de la AFA. Bajó del estrado y, minutos después, lo reemplazó Hugo Tomaghello, vicepresidente de Defensa y Justicia. A su lado, como secretario, se ubicó Daniel Onofri, de Gimnasia La Plata.

Lo que decidiría el grupo de 67 integrantes –faltaron 8 asambleístas– se había comenzado a cocinar por la mañana. A esa altura de la tarde, ya todos lo sabían: cuarto intermedio hasta el 11 de julio, cuando el cuerpo volverá a reunirse para votar o no por la Superliga. Mientras tanto, habrá una comisión de seis dirigentes que negociarán con el gobierno un aumento (superior al 40%) en el canon anual de Fútbol Para Todos. Estará integarada por Daniel Angelici (Boca), Rodolfo D’Onofrio (River), Hugo Moyano (Independiente), Daniel Ferreiro (Nueva Chicago, presidente de la B Nacional), Claudio Tapia (Barracas Central, referente de Ascenso Unido) y Pablo Toviggino (presidente del Consejo Federal). La primera reunión ya tiene fecha y hora: será mañana, a las 11, con Fernando De Andreis, secretario general de Presidencia, en Balcarce 50.

Mantener viva a la asamblea con un cuarto intermedio durante 14 días era la última esperanza de resguardar la autonomía de la AFA. "Si no negociamos nosotros mayores recursos, la semana que viene va a hacerlo la comisión normalizadora de la FIFA, que va a estar a cargo de la AFA", admitió Angelici. "Es preferible que vayamos nosotros a defender nuestros intereses", agregó.

Como Moyano y Tapia, Angelici había sido uno de los componedores. Hasta la mañana de ayer, todo el ascenso tenía decidido votar en contra de la Superliga. Sin cuarto intermedio. Eso habría implicado el final de la asamblea, el final del poder real del fútbol argentino en manos de sus dirigentes. En ese contexto, Angelici, Moyano y Tapia desayunaron buscando una salida consensuada. La idea del cuarto intermedio para ganar tiempo había sido sugerida por Ferreiro. Tapia aceptó formar parte de la comisión que negociará con el gobierno el dinero de la TV –e incluidos los clubes de la B Metropolitana, la C y la D– y se plegó a la impasse.

Tras el desayuno, el "operativo cuarto intermedio" se trasladó a las bases de operaciones de cada categoría. La B Nacional se reunió en la casa de Carlos Ahumada, presidente de Estudiantes, de San Luis. El negociador fue Ferreiro, que se convirtió en el representante de la categoría para negociar con el gobierno. "El acuerdo se alcanzó rápidamente", deslizó uno de los asistentes a esa reunión.

El resto del ascenso se convocó alrededor de un costillar en Barracas Central, el club de Tapia, al que acompañó Angelici. Salvo Marcelo Achille (Defensores de Belgrano) y Javier Marín (Acassuso), los representantes coincidieron en la conveniencia de apoyar el cuarto intermedio para conseguir más dinero. Esta negociación fue más áspera. Achille, incluso, votó en contra de la moción: "Evidentemente, han operado sobre los compañeros. Te llaman. Te hablan de armar un cuarto intermedio para negociar mejor...", dijo tras la asamblea el único que no acompañó el movimiento. Al ascenso y el fútbol del interior también les prometieron que recibirán más información sobre la Superliga, el reparto de los fondos y el nuevo estatuto. Para limar esa falta de información, hubo una invitación formal: el viernes se hará un asado en Ezeiza.

Con la asamblea en cuarto intermedio, la AFA –o lo que queda de ella– tiene mañana como día D: comenzará a negociar con el gobierno (que se estiraría hasta 2750 millones de pesos para FPT) y se reunirá con la Justicia y la FIFA en Tribunales. "Tocamos fondo y ya estamos pasados", se sinceró Angelici. La AFA sabe que entró en tiempo adicional.

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