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Tenía la boca llena, mezcla de maníes e insultos hacia el delantero grandote. Que es un desastre, que para qué lo pone, preguntaba un canoso a su compañero de asiento sin esperar respuesta. Martín Vilallonga, que había entrado siete minutos antes, era "el delantero grandote", de esos acostumbrados a cargar con reproches en su bolso de goles perdidos. Pero el grandote Vilallonga infló la red cuando el reloj ya hacía las valijas y los insultadores de Arsenal no lo vieron tan malo y los bulliciosos de Chacarita fueron los que pasaron a insultarlo por inoportuno.
Sí, inoportuno a estas alturas de las circunstancias. No se hace eso de empatar 2 a 2 en el final a un equipo con tantas urgencias. Entonces, los miles de hinchas que llegaron de San Martín y quebraron sus gargantas, cantaron, silencios, la melodía del alma golpeada.
Arsenal está con una sonrisa ancha, durmiendo en los laureles de los que no tienen exagerado apremio ni ambiciones utópicas. Por eso, su gente soporta incluso rendimientos como el de ayer y no se privaron algunos de dormitar cuando la pelota parecía estar en penitencia. Cómo habrá sido que a los 24 minutos los hinchas de Chacarita aplaudieron a Moreno por un cambio de frente que... se fue afuera.
La necesidad con camiseta visitante atropelló sobre el final del primer tiempo. El chiquito Rivero abrió el camino, Graf tiró un centro y Moreno remató de cabeza. Gol gigante en la boca de los hinchas de Chacarita, tan ensordecedor que más de uno despertó del sopor.
El fantasma Arsenal cobró forma humana en el segundo tiempo con su gurú creativo, Christian Gómez. El Gomito forzó un rechazo y eligió un palo para ubicar un cabezazo de gol llovido, de esos que se gritan desde antes de llegar a la red.
Resultó que los de Sarandí se aproximaron por más, pero fueron víctimas de la negligencia. Carlos Casteglione interpretó un "ciclo de acciones desafortunadas" que puso a Arsenal bajo la suela. Primero, el defensor metió el brazo a un centro de bajo riesgo y el obsequio-penal le quedó con moñito y todo a Pena para el 2-1. Luego, Rivero le tendió dos trampas seguidas que el zaguero resolvió con sendas infracciones. Dos amarillas, Casteglione al vestuario, Arsenal con 10 jugadores.
Los funebreros de la tribuna gritaban los sueños de quedarse en primera y los de adentro tardaban horas en ir a buscar una pelota o ejecutar un tiro de esquina. Ordenes que se siguen bajo la mirada acechante del descenso.
Burruchaga mutó de su fórmula uniatacante a otra multiatacante. Calderón estuvo desde el inicio, luchando en la intrascendencia. Entró Denis para acompañarlo. Y luego Vilallonga, el grandote resistido.
No tuvo tiempo el canoso plateísta de soltar los insultos que había acumulado con los maníes. Porque el grandote resistido recibió el pase de Denis y lo único que le salió fue un gol de empate. A Vilallonga ahora lo insultaban los de Chacarita, silenciados por los temores del descenso.
En el vestuario de Chacarita no se veían caras muy felices. El empate sobre la hora había dejado un sabor a derrota a los jugadores del equipo de San Martín. "Lo que da bronca es que nosotros habíamos manejado el partido, la victoria era nuestra, y sobre el final un descuido nos dejó sin dos puntos. Algo que quizá lamentemos al término del campeonato. Pero bueno, si se llega a esta situación también es por algo. Tendríamos que haber sabido cuidar el resultado", dijo el delantero Mauricio Piersimone.
Otro de los que no ocultaban su malestar fue el arquero Leonardo Fernández: "Era un partido ganado. Lo que molesta es que lo que era una ley de ventaja para nosotros se convirtió en desventaja, y por ella nos terminaron haciendo un gol sobre la hora", concluyó.
EL DATO
De visitante no puede
A Chacarita salir de su casa le resulta un escollo difícil de superar, según lo demuestran las estadísticas. El tricolor suma 11 partidos sin poder ganar (7 empates y 4 derrotas) fuera de San Martín.
EL DATO II
De local se hace grande
El equipo de Sarandí parece hacerse fuerte de local. En esa condición acumula un invicto de 9 partidos (4 victorias y 5 empates). La última caída fue ante Boca por 2 a 1, por la 16a fecha del Apertura 2003.
LO CURIOSO
Tarjeta roja para Arsenal
Con la expulsión de Carlos Casteglione, Arsenal cortó una racha de 62 partidos oficiales sin que sus jugadores vieran la tarjeta roja. El último había sido Patricio González, el 4 de octubre de 2002.
LA PALABRA
Burruchaga y el coraje
El DT de Arsenal, Jorge Burruchaga, se mostró conforme: "Cuando estábamos jugando mejor llegó el penal y la expulsión. Por suerte mostramos orgullo y coraje para salir adelante. El empate fue justo."



