Escándalo, peleas y un juicio

Estévez y un serio agravio a Cardetti
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3 de diciembre de 2001  

Termina el partido y Ariel Garcé encara a Maximiliano Estévez, que acaba de intercambiar camisetas con Angel Comizzo. Discuten, el delantero de Racing parece querer salir de la situación y aparece Ariel Ortega, con el torso desnudo y la casaca de Claudio Ubeda en la mano. Se insultan y el Burrito le pega un cachetazo a Estévez, que es rodeado por varios jugadores de River. Parece que todo queda ahí, pero en medio del tumulto el Chanchi saca un derechazo que impacta en el rostro de Garcé; la batahola se generaliza, se suman Bedoya y el arquero Campagnuolo, que trata de calmar los ánimos.

El partido fue caliente desde el comienzo. Los duelos personales comenzaron a develarse con los minutos. Gustavo Barros Schelotto fue el primero en buscar a D’Alessandro, después se sumaron Bastía y Arano; Cardetti y Ortega intercedían en las disputas en defensa del joven volante al mismo tiempo que trataban de calmarlo para que no entre en el juego que le proponían. Sobre el final, todos peleaban con todos, y Estévez estuvo involucrado en la mayoría de los roces; incluso, antes del empate, se cruzó con Ramón Díaz.

Tras la pelea, Estévez abrió la boca y no fue de lo más atinado: “Se lo dedico a Cardetti, que es un cag... mala leche y que además su mujer lo hace cor...”. Cardetti, a la salida del vestuario, dijo: “Voy a tener que comentarles a mis dos hijas lo que dijo este personaje. Después veré qué es lo que dicen mis abogados sobre las acciones legales. Si me tiene que agredir, que me lo haga a mí, pero no a mi esposa y a mis hijas”.

Sobre el altercado con Estévez, Ramón Díaz dio su versión: “No sé qué pasó. Yo le dije que se calmara porque lo iban a echar por los roces; un poco lo que propone Racing. Me sorprendió un codazo que le dio a Ledesma, que Baldassi no sancionó.”

Hubo 39 detenidos

En total, el clásico tuvo 39 detenidos. Los mayores disturbios se registraron en la esquina de Colón y Lavalle. Allí, un grupo de hinchas de River rompió vehículos, robó banderas y golpeó a cualquiera que se identificara con los colores de Racing.

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