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LA PLATA.- Hay que remontarse a fines de 2002 para encontrar semejante racha negativa. Las expectativas para este semestre eran enormes. Dos torneos por delante y con el claro objetivo de llegar a lo más alto. Pero Estudiantes ya se quedó sin la Copa Sudamericana y aparece entre los últimos puestos del Apertura. Encima, ayer Tigre le asestó un nuevo golpe al vencerlo por 3 a 1.
Ni el más detractor de los rivales podía imaginar esta campaña tan pobre. El movimiento de jugadores y la llegada de Miguel Russo como DT renovaron las esperanzas de repetir momentos de gloria del último lustro. Sin embargo, el andamiaje colectivo no funciona: sus individualidades no rinden y las peleas políticas internas (habrá elecciones el próximo 24) hicieron mermar el rendimiento de un equipo con mucho potencial.
Justamente, Tigre llegó con la meta de sacar un buen resultado que le permitiera sumar en la tabla del descenso. "Hoy (por ayer) hicimos un gran primer tiempo contra un equipo de mucha jerarquía, pero no debemos confiarnos porque nuestro verdadero objetivo está en los 30 puntos que tenemos que conseguir en este campeonato", expresó el capitán Diego Castaño.
El conjunto de Arruabarrena se encontró con una ventaja impensada: antes de la primera media hora de juego ya ganaba por 3 a 0 con las conquistas de Luna, Morales y Martínez. Los hinchas se pellizcaban y cantaban, "Este es el Barça de Victoria?". Es que durante 30 minutos, los hombres de Tigre dieron una verdadera lección de buen manejo del balón, de practicidad para llegar al área y de una llamativa contundencia a la hora de convertir los goles. Un tiempo perfecto. Luego sólo tuvieron que pararse de contraataque y esperar alguna oportunidad para ampliar el marcador.
Con un jugador menos (expulsaron al arquero Damián Albil tras cometer un penal), Estudiantes sacó a relucir toda su vergüenza y su amor propio, y se adueñó de la pelota y el terreno. Sin embargo, el empeño se malogró en los últimos metros porque careció de efectividad. El Pincha insistió hasta lograr el descuento. Esta conquista le dio un nuevo incentivo para ir hacia delante, pero ahí chocó con la figura de Javier García, que ahogó los gritos de la tribuna cuando su valla parecía invariablemente vencida.
Tigre se fue contento, eufórico por un triunfo muy merecido y reconfortante a la vez, que le permite soñar más allá de su horizonte. Desde 1941 que no le ganaba al pincha en La Plata. En cambio, Estudiantes se encuentra cada vez más preocupado por su rendimiento. La gente despidió al equipo con tibios aplausos pero los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes, deben reencauzarse hacia un camino acorde con las circunstancias: Russo debe encontrar la identidad que pretende, y sus dirigidos plasmarla en la cancha. El margen de error se achica y Estudiantes necesita reaccionar rápido si pretende ser protagonista.
Estudiantes suma diez partidos sin éxitos por el torneo local. El último triunfo fue ante Huracán (3-0).
RUSSO: "NO CONCRETAMOS Y, ADEMÁS, FALLAMOS ATRÁS"
Miguel Ángel Russo explicó: "Primero no concretamos las situaciones que tuvimos y, además, fallamos atrás a la hora de defender. A nadie le gusta esta situación y trataremos de revertirla".
ARRUABARRENA: "NUESTRO OBJETIVO SON 30 PUNTOS"
Rodolfo Arrubarrena, DT de Tigre, opinó: "Nuestro objetivo es llegar a los 30 puntos. Pudimos tener el control y concretar las situaciones ante un equipo de jerarquía como Estudiantes. Pero aunque hayamos jugado el mejor partido de la historia, a partir de mañana ya habrá que pensar en Arsenal".


