Everton, del mano a mano con Armani en la Libertadores al crack que puede suceder a Neymar

Un gol y una asistencia anotó ayer en su legajo el delantero de Gremio
Un gol y una asistencia anotó ayer en su legajo el delantero de Gremio Fuente: AP
Ariel Ruya
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22 de junio de 2019  • 21:19

Lo tiene todo: gol, habilidad, valentía y carisma. Sin embargo, en nuestro medio se lo conoce por haber chocado con Franco Armani , gigante en una noche copera, el 30 de octubre de 2018, en Porto Alegre. Segunda semifinal de la Copa Libertadores, Gremio sigue en ventaja por 1 a 0, el mismo resultado que había conseguido una semana antes en el Monumental. Desatado, River está desesperado por una tímida esperanza que el espectáculo, a esa altura, no ofrece: solo quedan 25 minutos para que el gigante de Porto Alegre vuelva a la final. Un pelotazo lo encuentra solo: Everton, el campo y Armani como único escollo, con Pinola, sin resto físico, unos centímetros detrás. El arquero del seleccionado -que mantiene con esperanza al equipo nacional, al atajar un penal de Derlis González en el 1-1 con Paraguay- se arroja, con los pies hacia adelante y evita la lógica caída, en un mano a mano que entra en la historia. Porque River, al rato, transforma la escena en un 2-1 histórico, con goles de Rafael Borré y Pity Martínez, de penal, solo observado por el VAR. Everton se había recuperado de un desgarro, pero en esas rúbricas de velocidad, clase y gol, no solía fallar. Pero falló. Y River, tiempo después, dio la vuelta frente al mundo.

Le dicen Cebolinha -cebollita-, por su parecido con un personaje de dibujos animados muy popular en Brasil que tiene su mismo corte de pelo: sólo una cuota de cabello en la parte superior de la cabeza, casi toda afeitada. Tiene 23 años y brilla en Gremio, el club de su vida, en el que conquistó cuatro títulos, dos internacionales, el más reconocido, la Libertadores 2017, conseguida frente a Lanús.

No lo afectó aquella posibilidad extraviada: Renato Gaúcho lo cobija como un hijo y el delantero marca goles en el torneo local y en el certamen de Rio Grande do Sul. Y Tite, en el seleccionado, lo contiene, lo protege y lo lanza al espacio: ahora, puede convertirse en el sucesor de Neymar , lesionado y señalado por un supuesto abuso, el gran ausente de la Copa América. Lleva dos goles en tres partidos.

Casemiro, de Brasil, abre el marcador ante Perú
Casemiro, de Brasil, abre el marcador ante Perú Fuente: Reuters

Contra Bolivia entró en la segunda mitad y convirtió un golazo. Frente a Venezuela también ingresó en la parte final y fue el más valioso en el sorpresivo 0-0. En el festival frente a Perú -5 a 0, con la clase grupal que parecía extraviada-, al fin, fue titular, marcó y hasta dio una asistencia. Le quitó el lugar a David Neres, el crack de Ajax. Es uno de los pocos "caseros" en un equipo de estrellas. Solo Cassio y Fágner, de Corinthians, son del ámbito local. Y Everton, lógicamente, convertido en el jugador del pueblo, en tiempos en los que el público juzga con exigencia mayúscula cada uno de los movimientos de las figuras extranjeras. En Gremio suele utilizar la camiseta 11; en Brasil, se viste con la 19.

Tite lo define: "Comenzó como sustituto de Neymar. Neres, al comienzo 'llamaba' a los hinchas, hoy es Everton, es una coincidencia que va acompañada del resultado, que también ayudó".

El partido no fue partido. Un equipo ofreció espectáculo, el otro conjunto fue una sombra. Brasil se reconcilió con su público en San Pablo -sufrió la frialdad del Morumbí en el 3-0 sobre Bolivia, disfrutó del calor del Arena do Corinthians-, al golear a un decepcionante Perú, que nunca le planteó dificultades, con tantos de Casemiro, Firmino, Everton, Dani Alves y Willian, el invitado de último momento, sellada la salida de Neymar.

Tite, el sabio conductor, de 58 años, había anunciado en la antesala que el equipo tenía que mejorar "el proceso creativo" y la "finalización" y cumplió ambos objetivos. "Tuvimos la creación, la precisión en la finalización y la efectividad", se entusiasmó Tite, según cita AFP.

Perú empezó con intensidad y con ganas de sorprender a la anfitriona, se resquebrajó a partir del segundo gol, tras una falla de Pedro Gallese, que contuvo un penal de Gabriel Jesús en el descuento. "Nos superaron ampliamente de comienzo a fin, no esperábamos esto, pero así se dio; lo más importante es capitalizar todo esto que nos ha pasado, si bien es doloroso, para toda la gente que vino y para nosotros en particular", dijo Ricardo Gareca . "Ya no dependemos de nosotros, entonces hay que esperar, es una situación incómoda y lógicamente teníamos otras expectativas", insistió el argentino, derrumbado anímicamente.

En la otra frontera, Tite disfruta y espía el futuro. Con Everton, con Countinho, con Alisson -invicto en tres partidos-, con todos. ¿Puede jugar Brasil como en el pasado, con cierta sintonía con el romanticismo? "Estamos aquí para ganar y queremos un fútbol bonito. Queremos hacer lo mejor y nos ponemos contentos con eso. Siempre queremos tener la satisfacción de trabajar bien y absorber lo bueno y malo".

Entre lo bueno, asoma un nuevo crack. Everton es un atrevido.

Por: Ariel Ruya

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