Falta de inclinación y napas tapadas, los problemas de la cancha de Boca que se potenciaron con la lluvia

Crédito: Twitter Locos x Boca
La cancha xeneize es un barrial; el equipo de Barros Schelotto jugará aquí mañana ante Deportivo Cali, por la Libertadores, y el domingo, frente a River
Pablo Lisotto
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19 de abril de 2016  • 11:43

La Bombonera es un barrial. Las postales del campo de juego que dejó el partido del sábado ante Aldosivi ya lo evidenciaron. Pero la situación empeoró entre ayer y hoy. La cantidad de lluvia que cayó en la ciudad de Buenos Aires complicó aún más el estado del terreno, en principio rumbo al partido de mañana a las 19.30 entre Boca y Deportivo Cali , por la última fecha del Grupo 3 de la Copa Libertadores . Pero el asunto también complica el futuro inmediato, de cara al superclásico ante River del próximo domingo.

La situación es consecuencia de un conjunto de factores. Evidentes, los climáticos, y otros técnicos. Entre estos últimos aparecen problemas de fondo. Y todos juntos conformaron un pantano. Las napas están altas, lo que dificulta el correcto drenaje del campo de juego. Pero, además, con el correr de los partidos el terreno fue perdiendo la inclinación que tenía hacia sus laterales, lo que también colaboraba con el rápido desagote del agua, evitando así que se estancara en diferentes sectores del campo.

Las continuas lluvias le impiden a los cancheros realizar su trabajo con normalidad. A pesar de sus esfuerzos, las mejoras que puedieran llegar a lograr en las próximas horas serán casi invisibles mañana. Luego sí, los esfuerzos serán extremos para que el domingo la Bombonera pueda mostrar la mejor versión posible para este momento.

Para colmo, el barro impide introducir al campo de juego aquellas lámparas gigantes que permiten mejorar la fotosíntesis y aumentar la velocidad de secado del césped en la zona más crítica: toda la franja lateral que está en los primeros 10 metros, del lado de los palcos. ¿Qué problema tiene este sector? Recibe tres horas por día luz solar, no hay buena circulación del viento, la humedad no se evapora y el césped sufre esa contingencia todo el año.

"No queremos minimizar la situación, pero ha llovido mucho", resume en diálogo con canchallena.com uno de los encargados del mantenimiento del campo de juego. Y agrega: "Hay mejoras que quizás no sean tan evidentes, pero a diferencia de otras épocas, ya no hay que quitar el agua con secadores de piso. Evitar estas situaciones es un trabajo a largo plazo, y la lluvia complica."

La misma fuente explica por qué el club no utilizó las lonas para cubrir el campo: "Los ingenieros nos explican que esas lonas se pueden usar ante una contingencia breve, digamos de unas dos o tres horas. Pero si se las utilizan durante un día o dos, resulta contraproducente, porque esas lonas impiden que el suelo se tome aire, y terminan quemando todo el césped. A una escala mucho mayor, es lo mismo que ocurre cuando se coloca una pileta de lona sobre un jardín".

La única buena noticia, sobre todo rumbo al superclásico del domingo, es que, según el pronóstico, no habría lluvias antes del domingo. Pero es una incógnita saber cómo quedará el campo tras el choque de mañana con Deportivo Cali.

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