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Son las primeras horas de la tarde del lunes y a pesar de que el sol amenaza con derretir todo lo que alcancen sus rayos, Andrés Felipe Orozco no sufre la alta temperatura. "Estoy acostumbrado", explica el zaguero central de Racing, nacido en Antioquia, el sexto departamento colombiano en extensión territorial, que se encuentra asentado en una zona montañosa.
Procedente de Independiente Medellín, este futbolista de 23 años se convirtió en uno de los responsables de la solidez defensiva que exhibe la Academia, líder del Clausura, junto con Vélez.
"Llegué a un grupo lindo, accesible. Además, la hinchada es hermosa. El fútbol se vive más intensamente que en Colombia: acá cantan desde el más pequeño hasta el más grande. En cuanto al juego, acá se corre más, es más friccionado. En cambio, en Colombia es vistoso, pausado, hay jugadores con más manejo del balón. Aunque no será fácil adaptarme, hasta ahora las cosas me salieron muy bien", le comenta el jugador a LA NACION, recostado sobre un amplio sillón de su departamento, en un barrio privado de San Isidro.
Permanentemente, Orozco se muestra gentil, al igual que su madre, Luz Elena Vásquez, que por estos días se encuentra en Buenos Aires visitando a su hijo único.
"El apoyo de ella es fundamental, al igual que el de mi novia, que se quedó en mi país. También, la presencia de Gerardo (Bedoya, su compañero y compatriota) me ayudará mucho. Con él tenemos una amistad muy grande; jugamos juntos en varios seleccionados. Y ya me llevó a varios lugares a comer la carne argentina", comenta.
Orozco, como buen hijo de la tierra del mejor café, es amante de la salsa y el vallenato. Además, confiesa que pasa varias horas frente a su PC portátil, que está abierta sobre una colorida mesita redonda. "Nuestro equipo tiene muchos méritos: cada día estamos más compenetrados, siempre intentamos jugar bien -puntualiza-. Racing tiene equipo para lograr cualquier título. Es cierto que será complicado tener un equilibrio físico entre tantos compromisos. Pero cuando hay ganas de salir adelante, podés superar cualquier dolor en las piernas. Los buenos resultados influyen mucho en la motivación y en perfeccionar los errores. Indudablemente, tendremos un trabajo desgastante."
El clásico con Independiente se aproxima y Orozco tiene plena confianza en lo que puede depararle el futuro.
"No influye en nada que nosotros estemos primeros y ellos últimos; será diferente a todo. Ellos tendrán más desesperación que nosotros por ganar porque tienen un equipo muy bueno y están en una posición malísima. Estamos solamente pensando en hacer un buen torneo y eso significa ganarle a Huracán, a Independiente, a cualquier equipo...", añade el defensor, admirador del escritor Gabriel García Márquez.
Por último, Orozco deja una definición que revela su estado de ánimo: "Soy apasionado; vivo el día como si fuera el último. Estoy contento en Racing y sueño con dejar una buena huella, como ya lo hicieron otros compatriotas".
La indefinición acerca del escenario en el que se jugará el clásico del próximo fin de semana entre Independiente y Racing encuentra una postura firme en la Academia. Fernando Marín, presidente de Blanquiceleste SA, expresó ayer: "Nosotros vamos a jugar la fecha como corresponde; no podemos ni postergar ni adelantar el partido. Lo haremos el domingo próximo, donde lo indiquen el Comité de Seguridad y la AFA. Si es en la provincia, será en la provincia; si es en la Capital, será en la Capital. ¿Postergarlo? No, no podemos. Nuestro calendario nos lo impide".
El plantel que dirige Osvaldo Ardiles volverá al trabajo esta tarde, a las 17, en Escobar.



