Fernando Gago volvió al fútbol: después de 8 meses se puso la camiseta de Vélez en el triunfo ante Newell's

Fernando Gago lucha con Maxi Rodríguez; con la camiseta N° 6, el volante central ingresó por Gastón Giménez
Fernando Gago lucha con Maxi Rodríguez; con la camiseta N° 6, el volante central ingresó por Gastón Giménez Fuente: FotoBAIRES
Christian Leblebidjian
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24 de agosto de 2019  • 18:09

Su última foto no podía ser yéndose lesionado del Santiago Bernabéu. La carrera de Fernando Gago merecía otro final. Se trata, ni más ni menos, que de un futbolista de 33 años surgido de las inferiores de Boca, que vistió también las camisetas de Real Madrid y Roma y ganó 16 títulos, la mitad de ellos en el club de la Ribera y uno de los restantes, los Juegos Olímpicos de Pekin 2008 con la selección argentina. Volvió el N° 5 con la camiseta de Vélez, la misma que había utilizado por solo seis meses en 2013. Se lo vio con el pelo más corto y con barba, con la técnica de siempre aunque con la falta de rodaje lógica de un jugador que no actuaba profesionalmente desde diciembre de 2018.

Ingresó a los 7 minutos del segundo tiempo, en reemplazo de Gastón Giménez. Se paró como volante central en el esquema 4-3-3 de Heinze y cumplió en su puesto de siempre, con la visión que lo descubrió Ramón Maddoni en el club Parque antes de llevarlo a Boca. Tardó apenas dos minutos en hacerle su primera protesta al árbitro Germán Delfino (reclamándole una mano de Bíttolo), algo característico también de sus movimientos dentro de la cancha. Les dio indicaciones a Nicolás Domínguez y Lucas Robertone, con quienes compartió la zona de volantes en Liniers, pidió la pelota para ser eje, aunque (claro) su cuerpo se irá soltando a medida que sume minutos y continuidad.

El triunfo de Gago, en realidad, no se quedó en el 3-1 de Vélez ante Newell's, sino en haber vuelto a jugar después de tantas lesiones graves que sufrió a lo largo de su carrera. En Boca y en la selección las dolencias no le dieron respiro, pero él apostó a reinventarse, una vez más, ahora bajo la conducción de un amigo: Gabriel Heinze.

Gago pasó por varias situaciones adversas: en abril de 2014, ante Colón y jugando para Boca, sufrió una distensión de ligamento en su rodilla izquierda; el 13 de septiembre de 2015, en el Monumental, dejó el campo de juego a los 28 segundos de comenzado el encuentro. Luego, se confirmaba lo peor, la rotura de su tendón de Aquiles izquierdo. Después de ser operado y tras cinco meses de recuperación, volvía a jugar por el Torneo de Primera División ante Temperley. El 24 de abril de 2016, otra vez el dolor, otra vez frente a River: Gago se tiró al piso, frustrado ("sentí que me habían dado una patada"), llegó a decir figuradamente, tras un forcejeo con Alario, pero le lesionó solo: a las pocas horas se confirmaba lo peor: nuevamente se había roto el tendón de Aquiles izquierdo.

Después de seis meses y una nueva intervención quirúrgica, Gago volvió a las canchas una vez más. Primero lo hizo en un partido de Reserva. Volvió a jugar en Boca y tuvo partidos destacados, pero su carrera siempre se vio interrumpida por una lesión. La última, otra vez ante River y en la final de la Copa Libertadores 2018.

En la selección argentina también sufrió: el 5 de octubre de 2017, poco después de haber ingresado en el partido contra Perú, Gago realizó un mal movimiento cuando intentó girar y de inmediato supo que se había lesionado: "Me rompí los cruzados, me rompí", le dijo a Lionel Messi dentro de la cancha. Poco después se confirmó la lesión en el ligamento cruzado lateral interno de la rodilla derecha.

El 14 de marzo de 2019, de común acuerdo con Boca, rescindió su contrato. Hubo miles de versiones, desde que se retiraba porque ya no tenía ganas de luchar por volver a jugar hasta que se iba a incorporar como ayudante de campo de Heinze en Vélez. Finalmente, se dio su regreso al Fortín pero como futbolista. Ya la semana pasada, había estado concentrado para el partido con Lanús (en la que Vélez perdió 1-3 en el Sur). Un día antes, Heinze había dicho: "Gago tiene unas ganas tremendas. Tiene una personalidad muy fuerte. Creo que, salvo con el cocinero, se peleó con todo el mundo. El quiere estar, tiene mucha ansiedad. Y esa personalidad fue positiva porque lo llevó a lograr todo lo que logró". Estuvo en el banco ante Lanús, pero recién frente a Newell's ingresó.

Gago y la pelota, una sociedad que se reactivó este sábado en la cancha de Vélez.
Gago y la pelota, una sociedad que se reactivó este sábado en la cancha de Vélez. Fuente: FotoBAIRES

Jugó 40 minutos, tocó 35 pelotas (según los datos de Opta), sumó dos quites con posesión y dio 31 pases (con una eficacia en las entregas del 80,6%); remató una vez y no recibió faltas ni las cometió. Dio más pases que Lucas Robertone (jugó todo el partido), 31 vs. 29, y eso que Robertone es otro muy buen mediocampista que tiene Vélez. El contacto con la pelota es uno de los fuertes de Gago, sobre todo esos pases filtrados que rompen líneas en los últimos 30 metros. Los intentó aunque necesita continuidad para volver a aceitar movimientos.

El fútbol le dio alegrías a Gago, aunque también fue cruel con él. Pero su última foto no fue la de Madrid. Fernando Gago volvió. A los 33 años pretende seguir escribiendo capítulos de juego y esfuerzo. Y está ilusionado con poder aportarle su calidad a la sociedad Vélez-Heinze. Está en condiciones de hacerlo. Solo se trata de luchar.

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