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En el cierre de la temporada oficial de la AFA 2002/2003, en la cancha de Lanús, El Porvenir y All Boys empataron 1 a 1 en el partido desquite de la Promoción, lo que le permitió al equipo de Gerli mantenerse en la B Nacional. En el cotejo de ida también habían igualado 1 a 1 y El Porvenir se aseguró la continuidad por la ventaja de pertenecer a la categoría.
Lo mejor y lo peor de la tarde estuvo fuera del campo de juego. La lluvia de papelitos, la suelta de globos, los cánticos y las banderas de los más de 5000 hinchas de All Boys le pusieron color a la tarde. En ese momento, cuando la cabecera visitante recibía a sus jugadores, unos disparos de balas de goma que provenían desde el exterior del estadio alteraron la fiesta. Un enfrentamiento entre un grupo de hinchas del equipo de Floresta y la policía daba como resultado un efectivo con una herida cortante.
Cuando el árbitro, Rafael Furchi, marcó el comienzo del partido los problemas terminaron. El fútbol parecía ganarle a la violencia.
El Porvenir le dio la pelota y el terreno a All Boys. Los de Floresta lo aprovecharon y en seis minutos generaron dos situaciones de riesgo para Dubra, el arquero local convertido en figura.
A los 23 minutos, con un tiro libre muy bien ejecutado desde el vértice izquierdo del área grande, Bernuez marcó el 1 a 0 para All Boys.
El equipo visitante se replegó y apostó a algún contraataque, que nunca llegó. El final de la etapa lo encontró acorralado en su área.
En el segundo tiempo, a los 3 minutos Mellado, tras un pase de Romano, consiguió la igualdad. Como si se tratara de una copia del primer encuentro entre ambos, el empate condenó al equipo de Caruso Lombardi, que señaló los errores del árbitro Rafael Furchi como causantes de la frustración por no lograr el ascenso.
Cuando la tarde caía y los festejos parecían diluirse, un nuevo incidente justo en la puerta principal del estadio volvía a opacar la jornada. En esta ocasión la víctima fue Luis, el padre del jugador del All Boys Sebastián Ferreira: junto con sus hijas, sobrinas y amigos estaban con camisetas del club de Floresta y fue golpeado por simpatizantes de El Porvenir que aún festejaban su permanencia en la B Nacional, ante la mirada policial.

