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Las calles de Parque Patricios parecieron más desoladas que nunca. El milagro jamás llegó. Ese por el que tanto rogó Huracán. Ese que contuvo hasta anoche cada uno de los deseos por la salvación, pese que la causa parecía perdida desde hacía rato. Boca sumió al Globo en la decepción más helada: lo venció por 4 a 0 y lo condenó a jugar la próxima temporada en la B Nacional.
Huracán, con los demás resultados de la fecha conocidos, necesitaba al menos un punto para mantener viva la esperanza -o para prolongar la agonía, según la visión-. Por eso tanto nerviosismo contenido desde el arranque.
El destino, en una jugada caprichosa, cruel, enfrentó a un equipo rico, como Boca -líder en el Clausura y semifinalista en la Copa Libertadores-, con otro en la ruina, Huracán, al que sólo le quedaba intacto su amor propio. Ese que envalentonó a las 8000 almas que profesaron fidelidad de principio a fin, pese al amargo desenlace.
"Vamos, vamos los pibes...", fue la arenga que sonó una y otra vez. Y los chicos casi le provocan una conmoción al más poderoso, Boca, cuyo arco peligró en más de una ocasión. Pero el gigante se despertó y le asestó a Huracán todas las estocadas posibles. Una, dos, tres... La desdicha resultó inevitable y provocó las primeras lágrimas. Algunos, unos pocos, prefirieron darle la espalda a la realidad y, presurosos, abandonaron el estadio sin mirar atrás. Otros, con el orgullo potenciado por semejante tristeza, alentaron a rabiar. Los jugadores se reunieron en el centro del campo; los brazos pesaban como nunca, igual, con la mínima fuerza, lograron alzarlos. Una cerrada ovación los saludó. Al instante, el pedido fue sólo uno: "Si nos vamos al descenso, no vamos a llorar..., el domingo tenemos que ganar", se oyó, en alusión al clásico ante San Lorenzo.
La adversidad reunió a la familia de Huracán. El DT Jorge Célico enfrentó la conferencia de prensa secundado por los jugadores. "Siento una profunda tristeza porque se esfumó la ilusión de seguir en primera. Hoy es el peor día de mi carrera. Estos muchachos tuvieron valentía y estoy convencido de que sacarán a Huracán adelante", comentó el entrenador. El capitán, César Garipe, también tomó la palabra: "Quiero perdirle disculpas a la gente. Dejamos todo hasta el último momento, pero se terminó la ilusión".
Amarga, como todas las despedidas. Aunque la desazón más profunda no pudo con el sentir de cada corazón de Huracán ni calló su himno. "Vamos a volver...". Seguramente, así será.
Historia emparentada con alegrías y con decepciones. Huracán, fundado el 1° de noviembre de 1908, sufrió anoche el tercer descenso. El primero fue en 1986, cuando la caída por penales con Deportivo Italiano lo despidió de la máxima categoría, a la que regresó en 1990. Después de varios altibajos, soportó otro tropezón en la temporada 1998/99. La vuelta a la elite del fútbol argentino no se demoró, ya que sólo jugó un año en la B Nacional.
Lejanos parecen hoy aquellos tiempos de gloria, cuyo punto más alto fue en 1973, cuando se consagró campeón Metropolitano de la mano de César Luis Menotti como DT y con Carlos Babington y Miguel Brindisi, entre otras figuras; o aquellos títulos en el amateurismo, en 1921, 1922, 1925 y 1928.


