Franco Soldano, a la medida de Alfaro: un Nº 9 distinto para un Boca distinto

Franco Soldano, un centrodelantero con buen cabezazo ofensivo y defensivo, una característica distinta para el plantel de Boca que ya dirigía Gustavo Alfaro
Franco Soldano, un centrodelantero con buen cabezazo ofensivo y defensivo, una característica distinta para el plantel de Boca que ya dirigía Gustavo Alfaro Crédito: @BocaJrs
Christian Leblebidjian
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17 de agosto de 2019  • 23:59

El Boca de Guillermo Barros Schelotto jugaba a hacer más goles que el rival, tenía un estilo ofensivo que (como variable) podía transformar su esquema táctico madre (4-3-3) por el 4-1-4-1 o el 4-2-3-1. Pero, más allá de las sutiles diferencias, ganaba y perdía de la misma manera. Los argumentos que se podían utilizar para justificar un triunfo podían ser idénticos para explicar una derrota. Fue bicampeón local y se quedó en la puerta de ganar la Copa Libertadores. Jugaba igual en el ámbito doméstico que en el internacional, dándole prioridad a la postura propia que a las complicaciones que le podía generar el adversario de turno. El Boca de Gustavo Alfaro va por otro camino. Y por eso se interesó en Franco Soldano.

El equipo de 2019 intentó una mutación, aunque el exDT de Arsenal arrancó condicionado por determinadas características heredadas (por lógica) más cercanas al gusto del Mellizo. Por eso encontró más wines y delanteros que mediocampistas externos; más interiores que números cinco; por eso tenía abundancia de laterales pero no tantos defensores centrales. La búsqueda de los futbolistas externos no fue tan sencilla, aunque la dirigencia le terminó dando el gusto y llegó Eduardo Salvio, uno de los nombres más pedido por Alfaro junto con Maximiliano Meza.

Hasta ahora, el director técnico prefirió manejar los egos de un plantel numeroso y de jerarquía con la rotación, jugando al juego de los titulares y los suplentes. "¿Alguien puede decir que Tevez o Zárate son suplentes?", es uno de los ejemplos que grafica para justificar su denominación.

El Boca de Guillermo lucía más por la explosión, verticalidad y el poder de gol; el de Alfaro trata de hacerse más fuerte desde la estructura colectiva. Por eso, quizás, si se toma como referencia la llave ante Atlhetico Paranaense, por los octavos de final de la Copa Libertadores, se vio que Boca alcanzó un nivel colectivo nunca antes observado en el ciclo de Barros Schelotto. Menos efectivo, sí, pero también más sólido en todas las líneas, más táctico, lejos de pretender jugar igual en el minuto uno que en el 86. En la dirección contraria, el Boca 2019 nunca alcanzó la capacidad goleadora del 2016-2018.

El nuevo estilo no se logra de la noche a la mañana, requiere entrenamientos y también la fusión de características más complementarias que brillosas. Y ahí es donde entra en juego Franco Soldano, la última incorporación. Ante la salida de Benedetto, y más allá de darle la chance como titular a un Wanchope Ábila con muy buenos números (23 goles en 53 partidos oficiales con la camiseta de Boca), Alfaro observó que necesitaba otro 9 con mayor potencia y velocidad para atacar los espacios (para jugar de contraataque), y por eso llegó Jan Hurtado. El exGimnasia está transitando la etapa de adaptación, pero responde a una característica de jugador que Boca no tenía. Y en la misma dirección llegó Soldano, que desde que se puso la camiseta xeneize (debutará hoy ante Aldosivi, en la Bombonera) pasó a ser el 9 con mejor juego aéreo, tanto para atacar como para defender. Esto deberá revalidarlo, pero vuelve a ser una incorporación complementaria, que no se superpone con ningún compañero y hasta podría formar una pareja de ataque con Ábila. Soldano, además, aporta un sacrificio defensivo, como la responsabilidad que tienen todos los delanteros del River de Gallardo.

Alfaro armó el equipo que jugará este domingo ante Aldosivi también pensando en el choque con Liga de Quito del miércoles. La pareja de ataque titular por la Superliga será con Tevez y Soldano; Zárate y Wanchope arrancarán en Ecuador. Aunque, invertidos, quizás funcionen mejor. Porque las características generan entendimiento. Y el existente entre Tevez y Ábila (hoy) es difícil de equiparar por otros delanteros.

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