

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

No era tan grande. Nacido en 1878 bajo el nombre de Newton Heath LYR Football Club, el mundo lo conoció como Manchester United en 1902, cuando una deuda de 2.670 libras pudo más que el verde y amarillo de la camiseta original. Sin grandes logros en sus primeros años, deambuló por las categorías más bajas hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando Matt Busby se convirtió en manager y refundó al club.
Pero la tragedia golpeó la puerta de Old Trafford el 6 de febrero de 1958. El vuelo 609 de la Brithish European Airways hizo una parada técnica en Múnich, pero jamás pudo despegar. Mejor dicho: cuando lo hizo, no logró la altura adecuada, la nieve no ayudó y se estrelló cerca del aeropuerto. La tragedia se llevó a una generación quecomenzaba a escribir la historia dorada de la institución. El trabajo de Busby empezó a rendir sus frutos en 1956, cuando todo giraba en torno del joven Duncan Edwards. Las crónicas comparaban a Edwards con un tal Alfredo Di Stéfano. Tras 15 días de agonía, el crack se sumó a una lista de fallecidos que incluyó a jugadores, periodistas, directivos e integrantes del cuerpo técnico. Busby, que se terminó salvando, recibió dos veces la extremaunción, pero mandó un mensaje desde el hospital: "Damas y caballeros, les hablo desde una cama en el hospital de Múnich. Después del accidente, les gustará saber que los jugadores que quedan y yo mismo nos estamos recuperando poco a poco". La traducción deja en claro que la carta fue con la intención de dar señales de vida, tanto físicas como futbolísticas.
Bobby Charlton tenía 20 años cuando se subió al avión. Sobreviviente, fue parte clave de la reconstrucción. Charlton, George Best y Denis Law formaron la "Holy Trinity", un ataque que volvió al United a los primeros planos. El menos conocido de los tres, al menos por estos lares, siempre fue Law. "Oiga, saque un papel y anote esto. Algún día, este muchacho será transferido por 100 mil libras", le aconsejó, en 1956, el gran Bill Shankly al presidente del Huddersfield. El entrenador hablaba de un muchacho de anteojos, producto de su estrabismo, que lejos estaba de parecerse a un futbolista. No lo esperaron mucho y Manchester City se lo llevó por 55 mil, pero al año Torino invirtió 110, confirmando los números que se presagiaban. Lejos del hogar, no se pudo adaptar y volvió a Inglaterra en la siguiente temporada. En 1963, Manchester United lo sumó a sus filas por 115 mil. Ya acomodado allí, se transformó en una especie de Wayne Rooney, con goles, premios y mucho de "bad boy". Cuentan que Denis era el gol, Bobby, la elegancia y George, la fantasía.
La fría estadística marca que Law anotó 257 goles en su carrera. 227 los hizo en clubes y 30 los gritó en la selección de Escocia. El hombre de Aberdeen hubiese preferido que le computen 226. En los inicios de la década del 70, sus problemas físicos fueron de la mano de un equipo que se iba desarmando. En 1973, ya en el final de su carrera, el turno le tocó a él y firmó con el pase libre con el City. Esas cosas del destino quisieron que la última fecha de la liga inglesa viva el clásico de Manchester. Fue en Old Trafford y con un condimento especial: el triunfo visitante provocaba el descenso de los Rojos. El 1 a 0 de los Citizens fue de taco. Un tacazo en el área chica que llevó la firma de Law y condenó al United a la B. No gritó el gol y empezó a deambular por el campo de juego durante pocos minutos. Fue su última imagen, porque el lamento lo llevó a dejar el fútbol.
En el club saben de tragedias y reconstrucciones. Esa mancha en la historia sólo duró un año y Old Trafford volvió a ser de primera. Tiempo después, apareció Alex Ferguson. El 6 de noviembre de 1986, empezó un ciclo magnífico. Primero, limpiando un vestuario con más alcohol que fútbol, y después, apostando a los chicos de las inferiores. "Nunca ganarás nada con esos críos", le dijeron, errando considerablemente el concepto. Sir Alex agarró un equipo en zona de descenso y lo acomodó. En enero de 1990, tras siete partidos sin ganar, su salida iba tomando forma, pero un triunfo en la tercera ronda de la tradicional FA Cup, ante Nottingham, torció el rumbo. Después, se quedó en primera y le terminó ganando la final de la copa a Crystal Palace, en lo que significó su primera alegría. Desde entonces, el club sumó más títulos que en toda su historia. El último fue días antes de caer en la final de la Liga de Campeones frente a Barcelona. Con la celebración en la Premier, llegó a 19 vueltas en el ámbito local y superó al histórico Liverpool. Así, se convirtió en el más ganador del país. Pese a los golpes dentro y fuera del verde césped, el tiempo y su mística lo transformaron en el más grande. El más grande, lejos.
