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Pensaron que se iba a morir. Con problemas en su intestino, el niño de dos años recién mostró signos de recuperación en la primavera de 1992. En ese momento, los ghaneses Thomas y Rose Barwuah, sus padres, decidieron mudarse a Brescia, aunque la situación familiar siguió por el camino de la pobreza. Con un hogar en el que vivían en condiciones de hacinamiento, tomaron la difícil medida de darle el bebe al servicio social. 20 años después, Thomas y Rose se lamentan, mientras Mario, sano y fuerte, le agradece a la familia Balotelli por su crianza.
"Al principio acordamos que lo cuiden por un año, después se fue ampliando por otros doce meses y nunca pudimos costear abogados para que vuelva con nosotros", se lamentó su padre biológico en una entrevista con Daily Mail. Su aparición fue de la mano de la llegada de Mario Balotelli a Manchester City por unos 28 millones de euros. SuperMario piensa que vienen "por el dinero". Thomas y Rose creen todo lo contrario. "No queremos la plata, somos cristianos", dicen y hasta sostienen que la familia adoptiva lo puso en contra de ellos.
"Un prodigio ma non è azzurro", se lamentaron los medios italianos cuando el portento morocho empezó a crecer. Nacido en Palermo y confiado a Francesco y Silvia por el Tribunal de Brescia en 1993, fue considerado como un inmigrante hasta los 18 años. "A él le gustaría viajar por Europa o hacer un curso en Inglaterra como sus compañeros de clase sin la necesidad de un visado o un permiso especial", contaba Silvia, mientras Mario no podía atender los llamados de la selección italiana sub-15 y sub-17. Tampoco pudo fichar con Barcelona, pese a marcar ocho goles y posar con la camiseta blaugrana.
Hoy, es un delantero top que hasta se compara con los grandes. "Sólo hay uno que es mejor que yo: Lionel Messi", le dijo a Tuttosport cuando ganó el Golden Boy, el premio al mejor europeo sub-21. Por esas cosas de los papeles no fueron compañeros, pero sí pudo hacer carrera en Inter, donde ganó todo, se peleó con todos y hasta discutió con José Mourinho. Su fanatismo con Milan, el eterno rival, fue uno de los motivos. En Striscia la notizia, un programa de Canal 5, propiedad del rossonero Silvio Berlusconi, llegó a posar con la 45 milanista y la prensa local publicó que en una pelea con Mou se puso a cantar el himno de Milan en pleno vestuario. Del DT tiene una opinión bien formada: "Quizás dijo que yo era inmanejable porque él no me pudo controlar". Y agregó, en una nota en ExtraTime, titulada "I'm not a bad boy" (Yo no soy un chico malo), que "es el mejor entrenador pero primero debe aprender educación y respeto".
Famoso por sus locuras, los malos modales y las multas, pocos conocen su costado humanitario. El mismo hombre que usa el auto por dos cuadras en Manchester y ya suma 11 mil euros por infracciones, destinó lo facturado en un spot de La Gazzetta dello Sport para un colegio en Sudán. "Quiero ayudar para que esos niños tengan una alternativa a las armas", expresó luego de saber que en una aldea no había una escuela secundaria. Eso no es todo. El futbolista que tiró la camiseta sobre el césped del San Siro cuando Inter venció a Barcelona por la Champions 2010, enojado por los silbidos del público, es el héroe de una novela para chicos. Con la autoría de Luigi Garlando, la publicación "Buuuu"es un mensaje contra el racismo, y lo recaudado tuvo como destino la organización Médicos Sin Fronteras.
Su costado solidario incluye a Balotelli como sostenedor económico del proyecto "Un puente para el futuro" y viajes a Brasil para pasar las navidades de 2007 y 2008 en la favela Mata Escura, en Salvador. Allí, ya adoptó cinco niños, dentro de un proyecto que llegará a 50. El compañero de Carlos Tevez en el City les garantiza cuidado, alimentación y educación. Las últimas dos semanas sumó otras perlitas: le regaló 1000 libras esterlinas a un indigente tras ganar en el casino y acompañó a un joven al colegio. ¿El motivo? El chico era intimidado por sus compañeros. Mario habló con la madre, los directivos y hasta conversó cara a cara con los agresores. "Los obligó a disculparse públicamente", reveló el sensacionalista The Sun.
Hombre de Nike, en la última publicidad de la marca deportiva ve como vuelan cosas en su gran departamento inglés, algo muy alejado del hogar que lo vio nacer. El costado gamer es ver cómo vuela un llavero del juego de Nintendo que le da su apodo. Hombre de Italia, ya debutó con la camiseta azul. "No hay italianos negros", fue la bandera que colgaron los ultras neofascistas en un partido contra Rumania. "Sólo italianos en el equipo", fue el mensaje para el italo-argentino Cristian Ledesma. Él ya no reacciona y, cansado de que lo sancionen por hacerlo, lo toma como de quién viene. "Deberían resignarse, ya somos un país multirracial", sentenció.
En una vida vertiginosa, en Inglaterra ya suma discusiones con Roberto Mancini y hasta una investigación por lanzar dardos desde un primer piso a los juveniles del City. Tras una expulsión, Mancini lo encerró y le lanzó el peor discurso: "Sos un idiota, no sé para qué te compré". "Roberto nunca miente", confesó Mario tras aprender la lección. Protagonista de las más diversas historias extrafutbolísticas que puede dar el fútbol, Balotelli aprende a fuerza de golpes y goles. Y demuestra, pese a ser protagonista de rumores que lo alejan del fútbol inglés, que está más vivo que nunca.
