Gallego: "Falta un piano-piano chiquitito"

El DT de Independiente vivió un partido al límite; de los nervios por el gol de Boca en el primer tiempo al empate agónico de Pusineri que le devolvió el alma. Tras el partido, el entrenador cayó en respuestas irónicas hacia Abbondanzieri
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25 de noviembre de 2002  

Conferencia de prensa en Independiente. Pese a la euforia, entre los que esperan por los protagonistas se distinguen dos grupos: los periodistas y los fanáticos. Estos últimos, con sus gritos y aplausos, transformaron las justificadas grandezas en ironías innecesarias. Aplausos y cargadas de todos los que, sin la acreditación pertinente, estaban en el lugar y desdibujaron la escena. El DT Américo Gallego, por estos días devenido en monumento popular del Rojo, cayó en la trampa del exitismo. Su empeño pasó más por la defensa que por el análisis del partido.

Hay calladas labores de los hombres de prensa y luchas por mantener el lugar y la cordura pese al descontrol. A los costados del entrenador estuvieron Juan José Serrizuela, que apenas habló, y la figura de la cancha, Gabriel Milito.

Ante tanta ironía y ataques cruzados, ni el capitán y gran héroe de la tarde pudo referirse a sus guapeadas en el campo de juego. Ya desde la primer pregunta, en la que amagó con hablar de fútbol, Gallego expuso su bronca: "Todavía no salimos campeones porque nos falta un punto. Primero, voy a analizar el partido: creo que el equipo jugó el primer tiempo desde que estoy en Independiente. En el segundo cambió todo, ganamos con los h... que dicen algunos que nos faltan. Incluso dijeron que al técnico de este equipo también le faltan h... Ganamos con esos h..., sobre la hora, como me gusta ganar cuando me tratan de esta manera".

De pronto frenó sus declaraciones. Se quejó porque un cronista radial lo interrumpió. Claro que no se quejó cuando los hinchas hacían de espejo de sus declaraciones. Como por ejemplo cuando dijo que sólo falta un " piano-piano chiquitito". Le trasladaron las críticas del arquero de Boca, Roberto Abbondanzieri, que acusó a Gallego de calentar la semana previa al partido y de dejar sin agua fría al vestuario visitante esta fue su respuesta: "Hace cinco días que estoy concentrado en uno de los mejores hoteles y no hablo con la prensa desde el martes. Decile al alcahuete que tiene que le informó mal". Una vez más los aplausos sin sentido dijeron presente. Y otra vez Gallego al ruedo: "Ni la formación di. La dije a la pasada. Así que calentintos los panchos . A mí me tocó y me la banqué siempre calladito, ahora porque empataron no vengan a llorar".

Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de una transferencia de Milito, Gallego contestó lo que la improvisada tribuna quería escuchar: "Milito no se va. Tenemos que armar un buen equipo porque se viene la Copa Libertadores. Y ahora que ganaron las elecciones, los dirigentes tienen que armar algo importante". La poca resistencia para caer en el absurdo hizo replantear el sentido de la conferencia de prensa a muchos presentes.

Más allá de eso, Gallego vivió el partido con la intensidad de siempre. Esa que a veces lo hace más protagonista con respecto a los jugadores. Se enojó con Héctor Baldassi, árbitro del partido, en una infracción de Alfredo Cascini al Rolfi Montenegro. Se puso como loco cuando Serrizuela o Pusineri no cumplían con sus indicaciones. El gol de Boca en el primer tiempo lo condenó al ostracismo en el banco de suplentes. Quedó derrumbado durante varios minutos y sólo salió de allí cuando Pusineri logró el empate agónico.

En la última escala hacia el título queda San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. "El Ciclón está en un buen momento. Tenemos una posibilidad muy grande ante ellos, que tienen que ir a Colombia y hay que ver con qué equipo juegan. Lo único que sé es que esta oportunidad no la vamos a dejar pasar. San Lorenzo no tiene por qué poner los titulares porque con River no los puso. ¿O no?", dijo el Tolo.

Cuando se le consultó sobre los méritos de la obtención del título que está a la vuelta de la esquina, opinó: "Si ganamos el campeonato, ¿es por qué arreglamos todos los partidos? ¿Cómo es esto? Estuvimos jugando cinco partidos en forma regular, pero nosotros dimos espectáculo en muchas fechas. Después nos descubrieron el sistema, pero si Dios quiere festejaré el domingo". Como responsable del equipo vivió uno de esos partidos que ponen los pelos de punta. Durante su desarrollo los nervios hicieron que le pasara la posta a su ayudante de campo, Roque Alfaro. Pero el cabezazo de Pusineri le devolvió el alma al cuerpo y la ironía ganó todas sus frases.

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