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UTRECHT (De un enviado especial).- Es de esos referentes silenciosos que tiene este grupo Sub 20. De esos que saben qué responder y cómo plantarse ante determinadas circunstancias que vive el plantel que integra. "Soy un poco tímido ante los medios, pero en la cancha o en la intimidad del plantel trato de aportar lo mío. Aunque no juegue, tengo bien claro cuáles son mis obligaciones ante mis compañeros", dice Ezequiel Garay, el mismo que hoy tiene el desafío de reemplazar a uno de los mejores jugadores de la Argentina durante el torneo: Gustavo Cabral, que se pierde la final por doble amonestación.
"Tal vez sea todo un mensaje que tenga que jugar este partido. Me acuerdo de que cuando tuve que debutar en Newell´s, después di la vuelta jugando un solo partido", se ilusiona este N° 2 que celebró tras jugar un solo encuentro en aquella campaña del Tolo Gallego que se consagró en el Apertura 2004. Rosario es cuna de buenos jugadores que se destacan como marcadores centrales. Especialmente Newell´s, que en su rica historia aportó hombres de la dimensión futbolística de Federico Sacchi, Roberto Sensini, Eduardo Berizzo, y más acá en el tiempo, Walter Samuel y Facundo Quiroga. Garay es otro producto genuino de la cantera rojinegra, el que desde chiquito se acostumbró a convertirse en pesadilla de los arqueros. Es que pocos saben que este grandote de 18 años comenzó como delantero, en sus orígenes.
En un sillón del hotel Mitland, este chico de importante contextura física repasa su historia con precisión. Cuenta que a los cuatro años comenzó a jugar al fútbol en el club Sarmiento de Santa Teresita, de Rosario. Que cuando llegó a Newell´s, Eduardo Fullana (lateral izquierdo en el Newell´s campeón de 1991) le encontró el puesto de primer marcador central, pero igualmente siguió haciendo goles. "Me gusta mucho hacer goles, por eso cada vez que me dejan le pego en los tiros libres", explica Garay, que en 27 partidos con los juveniles anotó nada menos que ocho goles.
Afirma que sus logros más grandes fueron con la camiseta del seleccionado: un título en el Sudamericano con el Sub 17 y un tercer puesto en el mundial de la misma categoría en Finlandia 2003. "Siempre -agrega- me sirvió de mucho estar en la selección. Desde que tengo 15 años que estoy trabajando en Ezeiza. Esta final significa mucho para mí. Es como cerrar un ciclo."
Fue una pieza clave en el equipo que obtuvo la clasificación en el último Sudamericano de Colombia, pero una posterior quebradura en el tobillo derecho casi lo deja afuera del Mundial, por eso no alcanzó la continuidad que pretendía. "Sé que Gustavo (por Cabral) estaba en un mejor nivel que yo, por eso se quedó justamente con el puesto. Este mes que estuve en Holanda pude hacer fútbol y estoy en condiciones para dejar todo en la cancha para que la Argentina sea campeón."


