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LA PLATA.- Con el resultado puesto siempre es más fácil juzgar todo. Sin embargo, el preconcepto no exime a Gimnasia y a Colón. Lo que propusieron en el Bosque distó mucho del fútbol bien jugado, del buen trato del balón y de concebir un partido con jerarquía.
Los dos se empeñaron en discutir quién era el dueño del medio campo y en desarmar el esquema del rival, en lugar de construir juego asociado, crear situaciones de peligro frente a los arcos o dedicarse a mantener la pelota a ras de piso. Y, aunque en el segundo tiempo mejoraron, a ninguno de los dos le alcanzó para quebrar un cero que prácticamente los retrató a la perfección.
Gimnasia hizo lo que Juan Neira pudo. Es decir que lo poco que logró inquietar a Diego Pozo estuvo en los botines del volante devenido delantero. Neira encaró un par de veces por el centro y sacó sendos remates que pasaron cerca. Los demás, nada. Ni el Lorito Jiménez ni el Sapito Encina fueron factores determinantes y sólo se dedicaron a defender su posición. Álvaro Navarro estrelló una pelota en la unión del travesaño con el palo.
¿Y Colón? No ofreció nada. Un 4-4-2 absolutamente inexpresivo que apareció totalmente dedicado a la contención y al cuidado de su valla y que dependió de un veterano como Esteban Fuertes. De los primeros 45 minutos no se puede rescatar casi nada porque los dos estuvieron imprecisos.
En la segunda parte, la postura dentro del campo de juego fue la misma para Gimnasia y Colón: pelotazo, que se arreglen los delanteros y a esperar el error ajeno. Pero el ingreso de Lucas Castro en el local le cambió la fisonomía al equipo. El Pata tocó de primera con Neira, se juntó con Encina, crecieron Alejandro Capurro y Fabián Rinaudo y aparecieron los mejores momentos del Lobo. Se lo perdieron Castro en dos ocasiones y Navarro y Encina una vez cada uno.
Con estas situaciones también cobró vida el cotejo. Porque el visitante respondió cuando combinaron Fuertes, Federico Higuaín y Ricardo Gómez para dejar al delantero dos veces mano a mano con el Gato Sessa y perder ambas contra el arquero. Entonces los minutos finales resultaron emotivos e inciertos porque los dos pudieron abrir el marcador, sin conseguirlo sólo por la impericia de sus goleadores.
Tanto Gimnasia como Colón se fueron de la cancha con bronca, sobre todo por su propio desempeño. El local regaló un tiempo entero hasta que se dio cuenta de cómo tenía que lastimar a su rival para luego desperdiciar una a una las oportunidades creadas. Así hilvanó su tercer cotejo sin goles.
Mientras, Colón continúa siendo un conjunto tibio, sin ambiciones, que no sabe hacia dónde va. Deberá trabajar mucho si pretende crecer en el juego porque nombres y calidad no le faltan.
Ambos terminaron en cero. Y por lo que propusieron, no estuvo mal. No merecían más.
Mohamed apeló a la ironía en su análisis
Una sequía que no tiene fin
LA PLATA.- El DT de Gimnasia, Diego Cocca, realizó un diagnóstico del aburrido empate ante Colón y desgranó los aspectos positivos y negativos. "Nunca estoy conforme porque uno siempre quiere ganar, pero lo que hicieron los muchachos en el segundo tiempo fue bueno. No me quiero justificar ni mucho menos, pero Colón metió a mucha gente en el medio y así se hace muy complicado jugar. Terminamos tirando pelotazos porque en el medio había demasiadas piernas por pasar. De igual forma, creo que no supimos aprovechar nuestro mejor momento y por eso no se pudo resolver este partido", dijo Cocca.
El Lobo está otra vez a las puertas de la Promoción, pero Cocca sólo piensa en el día a día. "Creo que el equipo está creciendo partido a partido y cuando las incorporaciones terminen de adaptarse, la mejoría llegará sola", expresó el DT.



