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No planificaba su futuro de esta manera. Hace apenas un par de meses su atención estaba en Italia y todo cambió rotundamente para él. Un documento, un papel, un pasaporte, fue el que postergó su sueño de llegar al Viejo Continente. Tuvo que reprogramar sus movimientos y pegar la vuelta. Para cualquier futbolista, a los 23 años, podría haber sido un golpe duro, pero para Guido Pizarro no significó un trastorno. Es que sabía que en "su casa" las puertas estaban abiertas y lo que allí lo estaba esperando era un desafío interesante. Sabía que debía hacerse un lugar en un equipo que se armó sin él y que el entrenador, Guillermo Barros Schelotto, iba a ponerlo bajo una enorme lupa para darle un espacio en esa estructura.
No fue fácil. Pero hoy es vital en la mitad de la cancha, es uno de los ejes del juego. Apostó y hoy siente que esta aventura vale la pena, porque está en el club que siente como parte de su identidad y porque es una pieza importante del líder del torneo Final.
Conoce el club como casi nadie, desde los 8 años está en Lanús. Caminar por su club para Pizarro es un placer. Conoce cada rincón y entiende cómo se compone el ADN de la entidad del Sur. Quizá por eso comprende qué necesita el equipo. "Yo jugaba al baby en el Club Quintana y ahí el técnico era Juan Carlos Viruta. Como él dirigía en las infantiles de Lanús, un día me dijo de ir a jugar allá y no lo dudé". Nadie le regaló nada y por eso disfruta de cada instante, de cada detalle, de cada partido en el que Lanús se mantiene como líder.
-Sos una pieza importante, a la que le costó acomodarse. ¿Cómo te sentís al saber que sos tan valioso para el equipo?
-Me siento bien, siento que estoy más maduro, con más de 100 partidos encima, con varios torneos peleando arriba. En los últimos dos torneos las cosas que hicimos fueron muy buenas y de esas experiencias se aprende mucho. No fue fácil afianzarme, y en el puesto que juego debo hacerme eje del equipo. Por suerte me llega en un buen momento.
-¿La llegada de este cuerpo técnico es lo que te ayudó a explotar definitivamente?
-Sí. Yo debuté con Luis [Zubeldía], y si bien los primeros partidos fueron buenos, no en el nivel que tengo ahora. Después tuve altibajos, con Schurrer [Gabriel] alterné y me tocó salir del equipo. Pero insisto en que ahora me siento más maduro y Guillermo [Barros Schelotto] me ha dado mucha confianza, mucha soltura a la hora de jugar, y eso a mí me sienta cómodo. Le entendí rápido el mensaje que él quería.
-¿Qué es exactamente ese mensaje que les baja y que los convence?
-Primero es la forma de jugar que propone. En mi caso me ha dado una libertad en ataque que antes no tenía, y eso fue muy bueno para mí. Después, el día a día, el mano a mano con cada jugador. Él es un técnico joven y el diálogo es muy fluido. Eso también influye positivamente, la importancia que te da en el equipo es lo que suma.
-Este arranque en el Final parece una continuidad del Inicial. ¿Les faltó un par de fechas para poder ganar el torneo pasado?
-Creo que sí. Sabíamos que en el semestre anterior habíamos cometido errores. Desperdiciamos las primeras fechas y las últimas tres. Lo bueno es que ahora no miramos más allá del próximo partido. Nos propusimos en la pretemporada que no podíamos regalar los puntos que regalamos el semestre pasado.
-Cuando mirás la formación de futbolistas de otros clubes, en donde no hay tiempo para esperar su desarrollo, ¿pensás en que tuviste suerte en que tu lugar de formación haya sido Lanús?
-La suerte que tuve es que la política del club es apoyarse en las inferiores. A uno le facilitó las cosas y haber tenido técnicos que salieron de inferiores también ayuda mucho. Es bueno no estar apurado para irse del club; hoy los chicos del fútbol argentino se van muy rápido y vuelven de la misma manera. Pero en Lanús y en mi caso, que se frustró lo de Florentina porque llegó tarde el pasaporte, no se aceleraron los tiempos. Además, Lanús, al estar bien económicamente, puede dominar un poco más el mercado a la hora de pedir y no dejarte ir así nomás.
-Esto que se ve de Lanús hoy, aun cuando tienen un DT que no es del club, ¿es porque hay jugadores formados en las inferiores?
-Creo que se dieron varias cosas buenas. El mensaje siempre es el mismo, tanto en inferiores como en la primera. Pero quizá, que venga alguien de afuera con un aire diferente, nos vino bien. Fue bueno mezclar las ideas de Guillermo con lo que propone el club. El mensaje de Guillermo es claro y a la hora de jugar siempre está la pelota a ras del piso. Eso ayudó a potenciar la idea que tenía el club, y la combinación de esas filosofías es lo que nos está dando resultados.
-¿Qué tiene Lanús que no tienen los demás para poder jugar así?
-La realidad es que mantenemos una misma línea de juego y la intención es ser siempre protagonista. Cuando Guillermo encontró el equipo y nosotros entendimos la idea que él quería, todo fue más sencillo. Siempre es difícil encontrar un equipo, pero cuando lo pudo encontrar se acomodaron las cosas. Hay varios equipos en el fútbol argentino, Vélez, Boca, Estudiantes, que lograron hacerlo y fueron campeones. Muchos buscan una identidad de juego y nosotros la tenemos. Es lo que nos permite salir a jugar de la misma manera en cualquier cancha.
-¿Qué despierta la figura de Guillermo cuando se para delante del plantel?
-Es un entrenador muy exigente, que día a día trabaja para lo que estamos viviendo, para ser protagonista. No se relaja ni un minuto. Es el mensaje que baja, el del trabajo, el de la constancia. Y como es una persona joven con la que se puede dialogar, nos ayuda a crecer como personas.
-Que haya un grupo de jugadores a los que les gusta la misma forma de jugar al fútbol, ¿es clave para estar punteros?
-Tal cual. Todos estamos en la misma sintonía. Tenemos defensores que no la revolean, intentan salir jugando, manejan los tiempos. Cuando tenemos que darles la pelota se la damos. Hay una idea colectiva muy clara y por suerte los chicos que llegaron, como Ismael Blanco y Pochi Chávez, entendieron el mensaje de jugar bien a la pelota. La verdad es que nos sentimos cómodos con esa idea.
-¿Sienten que son el equipo que mejor juega?
-No sé si somos los que mejor jugamos, pero sí que somos los que mejor arrancamos. Marcamos 11 goles, nos convirtieron uno solo... Estamos bien. Pero eso cambia de una semana a otra, hay que tener calma.
-Por todo lo que viviste en Lanús y por este presente, ¿ser campeón con Lanús sería cerrar un ciclo perfecto?
-Sueño todos los días ser campeón con Lanús. Tengo un cariño especial por el club, es como mi segunda casa, estoy desde los 8 años acá. Sería algo fantástico, tanto para mí como para mi familia. Hace algunos años que estamos cerca, pero no se pudo dar. Ojalá que ahora tenga la fortuna de poder conseguirlo.
El sello de los Mellizos para el mejor arranque
Lanús tiene un estilo definido de juego y sus números indican qué le han dado al líder del torneo Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Jamás había tenido un mejor arranque: 5 éxitos y un empate, cosechando 16 puntos de 18. Los antecedentes marcan cinco campañas en las que logró 5 triunfos en el inicio, pero cayó una vez (en 1939 y en los Clausura 95, 99 y 09). Pero no es la única marca con el sello de los Mellizos, porque en el Inicial, encadenó siete éxitos consecutivos y hasta Agustín Marchesín mantuvo invicto su arco 541 minutos




