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Mientras se prepara para el desquite de mañana ante Flamengo, que definirá su destino en la Copa Mercosur, Independiente sumó otro problema. El volante Pablo Guiñazú se cansó de las promesas de los dirigentes y amenazó con no viajar a Brasilia junto con el plantel si no aparece el dinero que le deben por su transferencia.
Cuando Guiñazú se incorporó a Independiente en julio último, el club de Avellaneda acordó pagarle 300.000 dólares a Peruggia, donde el futbolista jugó durante la temporada anterior, a cambio del 40 por ciento del pase (el 60 % restante pertenece a Newell’s). Como el club italiano le debía plata a Guiñazú, pidieron que ese dinero lo cobrara directamente el jugador.
Guiñazú, que por decisión de sus representantes no volverá a jugar para Independiente hasta que los dirigentes resuelvan la situación, explicó: “Estoy molesto porque me bicicletean a cada rato. Todos los días llamamos a los dirigentes, pero siempre están en reunión. No sé por qué no dan la cara. No pienso concentrarme porque ni siquiera me llamaron. Hace tres meses que estoy en el club y no resolvieron nada”.
Independiente viajará hoy por la mañana a Brasilia, donde jugará frente a Flamengo. El DT Enzo Trossero quiere tener a Guiñazú para este partido y el equipo que tiene en mente formaría con Rocha; Ramírez, Páez, Manrique y Pernía; Bustos; Galván, Montenegro y Guiñazú o V. López; Vuoso y Forlán. Los dirigentes se negaron a hacer declaraciones, pero si Guiñazú no viaja tienen pensado sancionarlo.




