"Hagamos del dolor nuestra próxima victoria": la crónica del emotivo recibimiento al plantel de River

El micro de River llegó rodeado de miles de hinchas
El micro de River llegó rodeado de miles de hinchas Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez
Juan Patricio Balbi Vignolo
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24 de noviembre de 2019  • 21:00

Un hincha sostiene una pancarta entre la marea roja y blanca que inunda la Avenida Udaondo y los alrededores del Monumental. La levanta a cada rato para que el público la vea. La exhibe con orgullo, así como lleva a flor de piel su camiseta. En su rostro todavía hay esquirlas de la angustia y la decepción por la increíble Copa Libertadores que se le escapó ayer a River, pero también se refleja la gratitud absoluta hacia un plantel histórico. Y su mensaje envuelve a los más de siete mil hinchas que se acercaron al Monumental a recibir al plantel que volvió de Lima: "Hagamos del dolor nuestra próxima victoria".

La herida derrota todavía está muy fresca en el mundo River. Las primeras 24 horas son quizás las más difíciles de asimilar después de un golpe tan duro. Y la sensación colectiva todavía mantiene cuotas de incredulidad, aunque el dolor está presente en carne viva. Para atravesar el angustiante momento, la Subcomisión del Hincha organizó un gran recibimiento al plantel en pocas horas: la convocatoria se hizo desde hoy a la mañana por redes sociales y se citó al público a las 17. Y la jornada vivida fue un combo explosivo de emociones.

Una multitud fue a recibir a River al Monumental
Una multitud fue a recibir a River al Monumental Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez

Antes del horario estipulado, muchos fanáticos ya estaban presentes en la zona del estadio para presenciar la llegada del plantel. Así, la seguridad privada del club dispuso una serie de vallados para ordenar y contener a las más de siete mil personas que se acercaron para dar sus muestras de apoyo y afecto. Pero, más allá de que la organización fue ordenada y no se produjeron desmanes, la gran cantidad de gente produjo algunos desbordes y varias personas debieron retirarse del frente de la valla por ahogos y mareos. Todos querían estar cerca.

La delegación aterrizó en Aeroparque desde Lima alrededor de las 18.15 y a las 18.50 el micro apareció por Udaondo desde el Puente Labruna y desató la euforia: "River de mi vida, vos sos la alegría de mi corazón. Gracias por esa alegría, de ganarle a Boca, de salir campeón", fue el primer grito de desahogo de los hinchas al ver al plantel, mientras alrededor del colectivo había más de 20 integrantes de la Subcomisión del Hincha que flameaban banderas.

En una lluvia de aplausos, gritos y ovaciones, el micro estacionó en el playón y los jugadores, al bajar, aguardaron unos diez minutos allí hasta que la seguridad privada armó un vallado especial para que pudieran salir. Cuando estuvo todo listo, los jugadores y el cuerpo técnico se acercaron hasta la calle para saludar a la gente que los esperaba. Y la primera imagen fue más que representativa: Marcelo Gallardo salió abrazado mientras hablaba con Javier Pinola. Ambos todavía no pueden quitar la desazón de sus rostros, pero se los vio sorprendidos y emocionados por el momento.

Gallardo y Ponzio saludaron a los hinchas
Gallardo y Ponzio saludaron a los hinchas Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez

"Muñeeeco, Muñeeeco", estalló la gente al ver al director técnico, que apareció con la chomba y el pantalón bordó de la indumentaria de entrenamiento, un buzo atado en la cintura y zapatillas blancas. Con un paso lento, cansino, Gallardo saludó a los dos sectores del público, levantó varias veces sus brazos para aplaudir y se quedó observando durante varios momentos la euforia de la gente. Cada tanto, una tímida sonrisa atinaba a aparecer en la cara del entrenador, en una mezcla de sensaciones tan extraña como explosiva. Su rostro reflejaba dolor, angustia y bronca, pero mucho orgullo. Y alrededor suyo lo ampararon los vitoreos que llegaban con un deseo colectivo: que siga en su cargo.

Detrás del DT, los jugadores no podían ocultar su bronca: primaron las caras largas y los gestos de tristeza, aunque también saludaron y aplaudieron constantemente. Se retiraron muy lentamente, mientras el público no dejaba de gritar por ellos. "Gracias eternas", se leía en un cartel de los tantos hinchas que esperaron más de tres horas para tener un instante inolvidable de cinco minutos. River todavía digiere la derrota, pero se ampara en el orgullo de lo logrado para poder salir adelante.

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