

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
La historia de los mundiales registra casos reiterados de países con escasa o nula tradición en el máximo torneo que, de pronto y aprovechando los aires de un momento floreciente, se hacen un lugar a la mesa. Generalmente esas apariciones están emparentadas con el surgimiento de una figura emblemática, excluyente. Hakan Sukur significa eso para Turquía, que en Corea-Japón acudirá por segunda vez en su historia a una Copa del Mundo, después de la lejana experiencia de Suiza 1954.
Con 30 años, El Toro del Bósforo está considerado el más importante jugador de la historia turca, además de ser su máximo goleador. Potente, irreprochable cabeceador y efectivo en la definición, en su país es ya algo así como un héroe nacional. El estandarte gracias al cual el modesto fútbol turco salió, al menos por estos tiempos, de la intrascendencia que la historia parecía condenarlo.
Pero no todo lo que tapizó la trayectoria de Sukur fueron rosas: a medida que su figura cobró proyección dentro de Turquía y ganó notoriedad en Europa, las exigencias le fueron saliendo al cruce con más frecuencia; y más de una vez la presión se transformó en un trauma que no lo dejó responder a ellas. Como, por ejemplo, en 1995, cuando Torino se fijó en él con la expectativa de sumar sus goles: la nostalgia y el desarraigo fueron un obstáculo imposible que no superó y la experiencia en el calcio apenas duró tres meses.
O, también, cuando la decepcionante labor de Turquía –y suya– en la Eurocopa de 1996, en Inglaterra, provocó tal desencanto entre los aficionados de su país, a tal punto que soportó una agresión de un grupo de hinchas en una calle de Estambul.
Pero antes de esos sinsabores ya había conocido de sobra lo que es caminar al abrigo de los halagos. Su efectividad ante los arcos rivales empezó a hacer huella desde su juventud, con la camiseta de Bursaspor. Ese paso inicial lo proyectó en 1992 hacia Galatasaray, el gran club de Estambul. Allí explotó su condición de artillero: rápidamente se transformó en el goleador de su equipo, obtuvo su primer título en la liga nacional y, como lógica consecuencia, recibió la primera convocatoria para el seleccionado.
La temporada 99/2000 marcó su momento cumbre: con sus goles como principal argumento, Galatasaray alcanzó el título en la Copa UEFA, el máximo halago del fútbol turco en la historia. Otra vez se convirtió en una tentación para varios de los clubes italianos más importantes, y finalmente Internazionale sumó sus servicios en 2000. Era su segunda oportunidad en un medio altamente competitivo para ratificar sus virtudes, pero nuevamente le costó moverse tan a gusto como siempre lo hizo en su patria. En 24 partidos anotó sólo cinco tantos hasta que pasó a Parma, su actual club.
Salvo por una merma en su eficacia en la temporada 98/99, la cantidad de goles que señaló para la selección turca es impactante. : 33 en 67 encuentros. Es, también, algo así como un amuleto de la suerte: en su país tienen la certeza de que el seleccionado no pierde si él marca goles.
Con un camino todavía significativo por recorrer, piensa en Corea-Japón como en la oportunidad definitiva para darle lo mejor de sí a su seleccionado. Y la primera gran prueba será el 3 del mes próximo, en Ulsan (Corea), ante un coloso: Brasil.
Fecha de nacimiento : 1/9/1971
Lugar de nacimiento : Sakarya, Turquía
Altura : 1,91 metro
Peso : 81kg
Club : Parma (Italia)
Posición : Delantero
Partidos internacionales : 67
Goles : 33


