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Ni siquiera los dirigentes de Perugia, que compraron a Hidetoshi Nakata por cinco millones de dólares en 1998 creían que su llegada podía cambiar la suerte futbolística del club. Es más: los hinchas italianos tomaron la contratación de la misma manera que La Doce entendió la incorporación de Naohiro Takahara en Boca; es decir, como un recurso de marketing para elevar la venta de camisetas en Japón o para generar algún revuelo periodístico que promocione a la entidad.
Desde el lado japonés, la intención de exportar jugadores estaba ligada a levantar el interés por un mercado, el de la pelota, que no tenía fuerza y que preocupaba, camino a la organización de la Copa que comenzará en 17 días.
Lo cierto es que cualquiera de las interpretaciones no pasaba más que por algo curioso y risueño. Pero Hide, como se lo conoce ahora en Italia y en Japón, cambió la opinión de todos. Sorprendió con su talento y con goles, dos en una derrota ante Juventus en el primer año (3-4), aunque con el tiempo fue verdugo de la Vecchia Signora.
Así, ese japonés desconocido que llegó por una operación estrictamente comercial se convirtió en un negocio doble, porque además de activar los recursos pretendidos, pasó a ser una pieza clave, un hombre que aportó soluciones variadas a un equipo sin grandes posibilidades como Perugia.
En pocos partidos, las expectativas que había sobre él fueron largamente superadas. Como el segundo japonés en la Liga de Italia (el primero fue Kazu Miura, sin mucha suerte en Genoa), se transformó en una gran sensación. Además, como sabía que debía enfrentarse a las dudas del comienzo, Nakata eligió un perfil alto para presentarse ante el fútbol más competitivo del planeta: se tiñó el cabello de rojo (look que fue rápidamente copiado por los adolescentes de su país) y sorprendió después de sus primeros goles cuando se negó a firmarles autógrafos a los seguidores de Perugia. "No soy un artista, soy apenas un jugador de fútbol y los jóvenes deben buscar otros ejemplos por seguir", comentó Nakata.
Los fans del futbolista japonés estuvieron lejos de enojarse por esa actitud, al contrario, fue un signo que acrecentó su fama y multiplicó seguidores.
En apenas un año y medio Roma entendió que la nakatamanía podía rendirle grandes réditos y pagó 19 millones de dólares por su pase. Claro que en el equipo de Fabio Capello, lleno de figuras, no tuvo mucho espacio. Jugó 30 partidos en un año y medio (muchos de ellos como suplente) y convirtió apenas cuatro goles. Pero ningún hincha romano olvidará el más importante de Hide en su estada italiana: Roma perdía 2-0 con Juventus con quince minutos por jugarse. Capello lo puso en la cancha y la primera pelota que tocó, con un remate desde lejos, fue al fondo del arco. Se terminaba el partido y las posibilidades de campeonato de Roma se veían amenazadas por Juventus. Otro remate de Nakata que el arquero no retuvo y Montella logró el 2-2 salvador. Fue un partido clave para pasar a ser el primer japonés campeón en Italia.
Después, el que no quiso seguir en Roma fue Nakata, porque ahora es una figura conocida y ya no se conforma con ser suplente: quiere jugar más. El que tomó la posta en este gran negocio fue Parma, que lo llevó por 26.000.000 de dólares. Y ahora sumó otro título: la Copa Italia. En la primera final, otra vez ante Juventus, marcó un gol de penal.
Nakata ya jugó en Francia 98, en el equipo que perdió tres partidos con Croacia, la Argentina y Jamaica. Pero ahora, a los 25 años, llega con más madurez para convertirse en el líder de un seleccionado que quiere lograr el primer triunfo mundialista de la historia.
Fecha de nacimiento : 22 de enero de 1977
Lugar de nacimiento : Yamanashi, Japón
Peso : 67 kg
Altura : 1,75 m
Partidos internacionales : 17
Goles : 4
Partidos en Mundiales : 3 (sin goles)


