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MADRID.– La amenaza judicial a Lionel Messi va en serio: ayer fue imputado formalmente por presunta evasión fiscal y deberá declarar como acusado de haber armado un entramado de empresas para no pagar impuestos por sus ingresos publicitarios.
Con un escrito de media carilla, la jueza Aniu Deb Rani, del municipio barcelonés de Gavà, consideró que hay "indicios de la comisión de tres delitos de fraude contra la Hacienda pública" y citó al jugador y a su padre, Jorge Messi, para el 17 de septiembre.
Admitió así el trámite de la querella presentada hace una semana por la fiscal Raquel Amado, en la que describe una presunta operatoria ilegal montada por los Messi que habría consistido en la cesión simulada de los derechos de imagen del jugador a sociedades fantasma radicadas en paraísos fiscales. De esa manera, según la acusación, eludieron el pago de 4,1 millones de euros al fisco en 2007, 2008 y 2009.
Fuentes del gobierno español advirtieron en las últimas horas que la denuncia contra Lionel y Jorge Messi podría ampliarse a los ejercicios 2010, 2011 y 2012.
"Estamos muy bien y muy tranquilos porque nunca hemos dejado de pagar nada a Hacienda. Nos molesta que determinados medios de comunicación hayan hecho una campaña en forma de calumnias", se quejó Jorge Messi por Cadena COPE.
Aunque en público mantuvo distancia sobre la acusación, la Moncloa celebró el avance del caso. La investigación, de altísimo impacto mediático en España, coincide con el inicio de la campaña de recaudación del impuesto a las ganancias y se presenta extraoficialmente como un ejemplo de que no hay privilegiados a la hora de aportar.
Con la decisión de la jueza, Messi y su padre quedan ante una situación delicada. La evasión de más de 120.000 euros se considera delito penal y tiene un castigo de hasta cinco años de prisión y multas que pueden llegar a seis veces el dinero en teoría defraudado.
Es difícil que pueda terminar en la cárcel –una sanción pensada más bien para reincidentes o partícipes en tramas mafiosas–, pero tendrá que elegir entre opciones difíciles. La ley le permite de acá a dos meses asumirse culpable y pagar la deuda fiscal más las multas que establezca la jueza. Así, la pena se reduciría al mínimo y evitaría cualquier riesgo de prisión.
Otra opción que se abre es que el padre asuma toda la responsabilidad de la operación, ya que los contratos cuestionados por la fiscal se iniciaron cuando Lionel era menor de edad (luego los refrendó al cumplir los 18 años). La estrategia la fijarán con un nuevo abogado, Cristóbal Martell, uno de los penalistas más prestigiosos de Barcelona.
Pero Messi ya dijo que defenderá su inocencia: desde un principio juró haber cumplido siempre con todas sus obligaciones impositivas. "Que haya una diferencia de opiniones entre ellos y nuestros asesores fiscales es normal, porque siempre la hay con quienes pagan grandes cantidades al fisco. Le puedo asegurar que lo que se paga anualmente es de dos cifras y seis ceros detrás", afirmó el padre del mejor jugador del mundo.
"Sabemos que habrá un acuerdo, pero nos molesta que algunos medios de comunicación hayan generando expresiones de odio. Es muy cruel, pero sabremos qué hacer cuando esto se aclare", agregó.
Según la querella admitida por la jueza, la estrella del Barça cobró más de 10 millones de euros por actuar en avisos publicitarios sólo en 2007, 2008 y 2009: fue la cara de Adidas, Pepsi, Telefónica, Kuwait Food Company y Banco Sabadell, entre otras grandes marcas.
Los derechos de imagen fueron cedidos primero a una empresa constituida en Belice y luego a otra en Uruguay, que a su vez firmaron contratos para que sociedades con sede en Gran Bretaña y Suiza los comercializaran.
La tesis de la fiscal sostiene que cuando un patrocinante contrataba a Messi, les pagaba a las empresas de Suiza y Gran Bretaña, países que permiten girar sin control fondos a paraísos fiscales y que tienen acuerdos con España para evitar la doble imposición. "Tal entramado societario, con formas y sedes jurídicas elegidas con extremada precisión" –indicó Amado– permitía llevar el dinero a refugios seguros, sin dejar rastro en España y casi sin tributar.
Messi cobra un sueldo de 36 millones de euros en Barcelona, del cual 20 millones quedan en el fisco en concepto de impuesto a las ganancias. En teoría, también debería pagar el 56% de lo que ingrese por derechos de imagen.
Entendidos en materia fiscal sostienen que a Messi le costará explicar que el pago de impuestos lo hizo en el exterior: él es ciudadano español y su trabajo principal consiste en jugar en la Liga española, por tanto debería tributar aquí por todas sus ganancias.
Si lo consideraran culpable, podría tener que pagar hasta 24 millones de euros. En síntesis: tendría que jugar un año y medio gratis.
Los abogados de Messi se quejaron de la "indefensión mediática" tras ser imputado por una presunta evasión. "Mostramos nuestra confianza en poder aclarar esta disparidad de criterios y lamentamos que se quiera poner en duda la honorabilidad de nuestro cliente, que cumple escrupulosamente con la legislación. Estamos convencidos de que ha pagado lo que corresponde", señalaron.



