Detrás de escena: cómo fue mutando el ánimo de Diego Maradona en su debut en Gimnasia

Maradona, en su debut como DT de Gimnasia, junto con su cuerpo técnico, frente a Racing en el Bosque.
Maradona, en su debut como DT de Gimnasia, junto con su cuerpo técnico, frente a Racing en el Bosque. Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Máximo Randrup
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15 de septiembre de 2019  • 15:10

La jornada, como se presumía, fue más que intensa para Diego Maradona. Él, sin embargo, conservó la serenidad: vivió su debut como entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata con tensión, pero sin perder la calma. El excapitán del seleccionado argentino disfrutó ser el centro de atención hasta el inicio del partido contra Racing y después, como hizo siempre durante su carrera, su ánimo se movió según el resultado.

El mundo deportivo giró alrededor suyo por espacio de tres horas. El paso a paso de un personaje inigualable, ni más ni menos que el único técnico del planeta que capta más miradas que aquellos que patean la pelota.

Maradona se concentró con el equipo y compartió el viaje desde Estancia Chica al estadio platense.
Maradona se concentró con el equipo y compartió el viaje desde Estancia Chica al estadio platense. Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Diego, que quiso concentrarse con el plantel, ni siquiera se despegó de sus dirigidos en el viaje desde Estancia Chica hasta la cancha. Le ofrecieron llevarlo en auto particular y su respuesta fue categórica: "No, yo voy con los muchachos". El entrenador, con indumentaria deportiva, gorra con el escudo del Lobo y anteojos, llegó al Bosque de buen ánimo.

Después se metió al vestuario, y compartió la previa con los jugadores y sus colaboradores. Si bien Sebastián Méndez y Adrián González aportaron algunos conceptos antes del partido, la charla técnica la dio el DT. Y ese puesto es de Maradona.

Maradona ingresa a la cancha por primera vez como técnico de Gimnasia.

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Entre su ingreso en el campo de juego y el inicio del encuentro, hubo tiempo para un pequeño show de Diego. En cuanto entró, se hizo la señal de la cruz, saludó y levantó a la gente; posó en la foto del equipo junto a los futbolistas (algo poco habitual para un técnico); volvió a mirar hacia el público y se golpeó el pecho; hizo declaraciones para la televisión y, por último, se acercó hasta el entrenador de Racing, Eduardo Coudet, para saludarlo y cruzar unas palabras. En ningún momento precisó del carrito para trasladarse.

El primer tiempo lo observó sentado, aunque se levantó en varias ocasiones, sobre todo cuando atacaba su equipo. En un par de oportunidades le reclamó a la terna arbitral y también arengó a sus jugadores. El 1-0 de Racing fue un impacto para Diego, quien no permitió que la bronca repercutiera en su semblante. A pesar de la desventaja, continuó encendido. Enchufado.

En la segunda parte, Maradona cambió su postura: permaneció de pie durante casi todo el juego y solo se sentó algunas veces para recargar energías. En el 1-1, el técnico estalló. Primero se abrazó con los otros integrantes del cuerpo técnico y luego lo gritó con furia de frente a los hinchas. Con la boca en forma de túnel y ojos gigantescos, se pareció al de 1994 (el del gol a Grecia, en aquel Mundial en el que después le "cortaron las piernas").

Gol de Gimnasia: se desahoga Maradona.

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La alegría le duró poco a Gimnasia y también a Maradona. Enseguida llegó el 2-1 de la Academia y el nuevo desnivel representó un mazazo. Ese tanto sí modificó su fisonomía. Se sacó la gorra y pasó de tenso a (casi) resignado. Más allá de que quedaban muchos minutos, Diego era consciente de que se trataba de un sopapo difícil de asimilar. Diego, en su interior, lo sabía.

Cuando el Lobo insinuó una reacción, el DT se volvió a entusiasmar. Fue solo eso. Un entusiasmo que jamás pasó de fase, para convertirse en felicidad. En desahogo. El entrenador se lamentó mucho la última del partido, una chance muy clara que su equipo no aprovechó, y dejó la cancha con un fastidio evidente.

Maradona vivió apasionadamente su presentación como DT de Gimnasia.
Maradona vivió apasionadamente su presentación como DT de Gimnasia. Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Tras el encuentro, la bronca era tan grande que Diego tardó alrededor de 45 minutos en presentarse a la conferencia de prensa. Su intención era, claro está, mantener la línea. Lo logró. Habló con lucidez y nunca extravió la paz. Regaló un par de frases con su sello; una de ellas, para el DT rival ("Coudet se movía como loco, parecía que estaba en un teatro de revista") y no tuvo problemas en confesar que se trató de un golpe durísimo: "Me duele el alma".

Enchufado y centrado, así estuvo Maradona en su debut.

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