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Poco fútbol para palear tanto frío. Resulta extraño, pero el calor del encuentro estuvo en las tribunas. El partido entre Jamaica y Egipto que finalizó sin tantos, heredó algo del público que acompañó a la selección argentina y allí estuvo lo más interesante de la tarde.
Es que los simpatizantes argentinos adoptaron al conjunto jamaiquino y lo alentaron durante todo el match, más allá de tener que soportar las inclemencias del tiempo. Y lo interesante de todo esto es que los futbolistas, a pesar de estar disputando un encuentro de un Mundial, saludaron cada vez que coreaban su nombre. Todo mientras la pelota estaba en movimiento. Hasta el entrenador, Wendell Downswell, salía del banco a saludar cuando desde la platea bajaba el grito de "coach, coach, coach..."
Del otro lado estaba Egipto, que no podía vulnerar a un inocente equipo de Jamaica y que luchaba más contra sus propias limitaciones que ante su rival.
Buceando en un mar de dudas, los únicos que aportaban algo de claridad eran el volante jamaiquino Keith Kelly y los delanteros egipcios Mohamed El Yamany y Gamal Hamza. El resto sumaba imprecisiones y pelotazos sin destino.
En el juego de las sensaciones algunos podrán argumentar que fue más productivo lo que produjo Egipto, pero lo cierto es que queda esa impresión a partir de que Jamaica no podía tener el balón y que sólo se limitaba a sacarlo lo más lejos posible de su área.
Pero a los casi 60 hinchas de Jamaica no les interesaba demasiado lo que podía hacer el equipo, sino jugar con la complicidad de los jugadores. Porque alentaban al arquero Allien Whittaker, que dudaba más de lo que atajaba y luchaba por no dar una infinidad de rebotes. Es que Whittaker, a pesar de todo, se hacía un tiempo para levantar los brazos y responder a los gritos de la gente.
En tanto, la selección egipcia intentaba descifrar el jeroglífico que significaba quebrar la defensa adversaria, que luchaba desde el fondo por sacar la pelota, ya que para ellos poder dominarla era todo un desafío.
Y Egipto tuvo su oportunidad desde el punto del penal, pero no la supo aprovechar: Hamza desvió el tiro, que derivó en los festejos de la gente al grito de " Chilavert, Chilavert" alentando al arquero Whittaker, que terminó en el medio de los abrazos de sus compañeros.
Jamaica también tuvo su oportunidad: Fabian Dawnkis habilitó a Christopher Nicholas, que quedó mano a mano con el arquero de Egipto, Mohamed Sobhi, y remató con violencia; la pelota finalizó su recorrido en la red, pero obviamente que en un costado externo.
Un partido atípico por donde se lo mire. Que dejó de lado lo que sucedía en el campo de juego y se concentró en el sector medio de la platea Norte baja de Vélez. Un encuentro que evidenció la carencia de recursos de los próximos rivales de la Argentina y que tuvo un protagonista absoluto: Jamaica. Ah, también estaban los de Egipto, pero claro, fueron relegados por los carismáticos jugadores jamaiquinos.

