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A los 57 años, víctima de un shock séptico de origen intestinal, relacionado con su adicción al alcohol, el ex futbolista brasileño Sócrates falleció ayer en el hospital Albert Einstein de San Pablo.
Sensible, comprometido y con ideales. Dentro y fuera de la cancha. Un personaje que excedió los ya de por sí amplios límites del fútbol para internarse en las profundidades políticas y sociales. Sólo con una pelota en los pies le hubiera alcanzado para pasar a la posteridad. Desmintió el prejuicio que señala que los muy altos sufren de incoordinación para ser futbolistas. Él lo fue con una elegancia suprema para llevar la pelota desde el medio campo. Siempre con la cabeza en alto, oteando el campo desde su 1,93 m, un junco sostenido por pies pequeños (calzaba 41) y conducido por una mente inteligente en la mayoría de los aspectos de la vida, salvo cuando debía librar la batalla contra el alcohol. Igual, nunca se victimizó ni quiso inspirar lástima. Lo reconocía públicamente. "Quien bebe cotidianamente es alcohólico. La bebida ha sido mi compañera desde joven", admitió quien como jugador concedía entrevistas con un vodka o una cerveza por desayuno.
Participó en dos mundiales como capitán porque era un líder natural, una cabeza de grupo que se preocupaba por las necesidades de los demás. La Argentina llegaba a España 1982 como defensora del título y se encontró en la segunda rueda con uno de esos medio campos de ensueño: Toninho Cerezo, Falçao, Sócrates y Zico. Brasil le ganó 3 a 1 al seleccionado de Menotti y luego fue eliminado por Brasil dejando ese vacío que sólo provoca la salida de un gran equipo. "Mala suerte y peor para el fútbol", había dicho Sócrates sobre aquella decepción. Y hace poco recordó cuáles eran sus principios futbolísticos: "No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden".
Se recibió de médico a los 23 años y como hombre de la izquierda política luchó denodadamente contra la dictadura militar de su país y los derechos civiles de sus conciudadanos. El destino quiso que en el día de su muerte, su Corinthians fuera campeón del Brasileirao. Sócrates, siempre preocupado por la gente, hubiera consentido que quienes ayer lo recordaron con lágrimas también tuvieran un motivo para sonreír.
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Los equipos en que jugó: Botafogo, Corinthians, Flamengo, Santos y Fiorentina. Con Brasil participó en los mundiales 1982 y 86.
DIXIT:
"Brasil pierde a unos de sus hijo más queridos, el Doctor Sócrates. Sobre el césped, con su talento y toques, fue un genio del fútbol. Fue un brasileño activo políticamente, interesado en buscar el bienestar de su pueblo y del país"
Dilma Rousseff (presidenta de Brasil)
"Con profunda tristeza recibí la noticia del fallecimiento de esta gran personalidad, formidable futbolista y entrañable amigo, con quien tuve el placer de compartir muchos momentos de alegría cuando fuimos compañeros en Fiorentina"
Daniel Passarella (presidente de River)


