Copa Libertadores: San Lorenzo dejó el invicto copero en Barranquilla, pero ya tiene el pasaje a octavos de final

CONMEBOL Libertadores Fase de grupos
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Junior

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San Lorenzo

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Fernando Vergara
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25 de abril de 2019  • 21:00

Mientras trata de deshacerse de los fantasmas que lo acosan, San Lorenzo dejó el invicto de la Copa Libertadores en Colombia. Junior, ya sin posibilidades de avanzar de ronda, le ganó 1-0 a un equipo azulgrana que no exhibió su mejor versión. De todos modos, la goleada de Palmeiras sobre Melgar por 4-0 en Arequipa colaboró para que los dirigidos por Jorge Almirón se aseguren un boleto en los octavos de final.

Con este panorama, el elenco brasileño encabeza el grupo F con 12 unidades, en tanto que los de Boedo suman 10 puntos. En la jornada final, el próximo 8 de mayo, los dos mejores de esta zona se medirán cara a cara en San Pablo para definir quién termina como líder. Melgar, que estaba obligado a ganar para continuar con aspiraciones, quedó con cuatro unidades.

¿De cuánto le sirvió al Ciclón el triunfo en el clásico ante Huracán por la Copa de la Superliga? ¿Tiene elementos para ilusionarse a la hora de pensar en instancias decisivas en el máximo torneo continental? Hoy es difícil saberlo. Por lo pronto, el equipo aprovechó el inédito e inexplicable calendario de la Conmebol -algunos clubes juegan tres partidos seguidos como locales, otros tantos hacen lo mismo de visitantes- para hacer una diferencia numérica. Tan holgado llegó el Ciclón a la quinta fecha del grupo F en cuanto a las posiciones que todavía contaba con la chance de dar un paso en falso. En la otra vereda, en tanto, la situación era y es alarmante: Junior arribaba al cruce en el estadio Metropolitano como el peor equipo de la Libertadores -el año pasado fue finalista de la Sudamericana-, sin goles a favor y como el único club que en esta edición había perdido todos sus encuentros hasta ayer.

El estadio contó con una presencia de lujo: el portugués Carlos Queiroz, el entrenador del seleccionado local, que fue a observar a Loaiza. Mientras, Almirón, fiel a su costumbre, trató de sorprender de entrada con el ingreso de Peruzzi como extremo derecho. Activo y en una posición inusual para él, el ex lateral de Boca se hizo cargo hasta de los tiros de esquina. Curioso.

Todo muy discreto en líneas generales, no abundaron en esa primera etapa las ocasiones de gol. A los 14 minutos, Rangel se anticipó a Coloccini tras un centro de Piedrahita y marcó el primer gol de Junior en esta Libertadores. Recién a los 18 los azulgranas tuvieron su primera situación: después de un buen movimiento de Salazar, fue Rentería el que falló de frente al arquero Viera.

En defensa, el combinado local no podía disimular que está conmovido y desacomodado en este certamen. Dejó jugar a su rival y dio múltiples ventajas en la última línea. Daba la sensación que el Ciclón podía empatar en cualquier momento. Pero también en San Lorenzo era más notorio su lentitud y falta de claridad para encontrar los caminos del gol. Un equipo denso y estático. En solitario, apenas Reniero intentaba con algún cambio de ritmo y ofreciéndose para ventilar el juego por la izquierda. A todo esto, Almirón enloquecía al borde de la cancha mientras observaba los desajustes de sus dirigidos. Por momentos, al juego tampoco le faltaron un par de condimentos clásicos en esta competencia: pierna fuerte y dientes apretados. Todo muy lento y previsible.

Andrés Rentería intenta llevarse la pelota ante la marca de Germán Gutiérrez , en Barranquilla
Andrés Rentería intenta llevarse la pelota ante la marca de Germán Gutiérrez , en Barranquilla Fuente: AP

Almirón buscó soluciones en el comienzo de la etapa final con un par de variantes: Barrios y Castellani por Peruzzi y Poblete, respectivamente, para ganar en explosión y manejo. Pero no había desmarques, movimientos, tampoco pases precisos al espacio. Con serenidad y ante la impotencia adversaria Junior manejó el desarrollo sin correr mayores riesgos. Con sus defectos, se dedicó a cubrir los espacios y evitar sorpresas. A los 25, Monetti se lució mano a mano contra Díaz.

Sin chispa, el partido dejó muy poco. Habrá que decir que los colombianos pueden no ser la mejor medida por su tibieza. Pero San Lorenzo reincidió una vez más en su fobia al arco rival. Su falta de gol -sumado a sus altibajos en la zona de gestación- puede llevar a este equipo a una desilusión cuando tenga enfrente a un rival de mayor calibre. Es que en esa faceta el Ciclón arrastra un déficit que puede ser muy peligroso cuando mire un poco más adelante en el calendario de la Libertadores.

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