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TERESÓPOLIS, Río de Janeiro.- El GPS se convierte en la llave de escape. Calle, dirección y una búsqueda que estima el tiempo de viaje en poco más de una hora. La caótica salida de Río de Janeiro, otra víctima del tránsito brasileño, eleva el cálculo inicial. A medida que se tachan los kilómetros, la irregular construcción de la ciudad maravillosa le deja lugar a un reconfortante paisaje tropical. La autopista y los carteles que decoran cada poste de luz con la leyenda "torcendo con vocé" confirman el camino correcto. El último tramo es por un angosto sendero en subida, con varias curvas y contracurvas que se pierden en el interior de un morro cargado de vegetación. Las caricaturas de Cafú y la Copa del Mundo, O Rei Pelé y Neymar abren las puertas de la casa da seleção: la Granja Comary.
Aquí, junto al lago Comary de este pequeño poblado, ubicado a más de 100 kilómetros de las playas de Copacaba y a 890 metros sobre el nivel del mar, concentra la selección de Brasil que el próximo jueves abrirá el Mundial 2014 ante Croacia, en San Pablo. El lugar es de ensueño: cuatro canchas se ubican al pie de una verde colina, en la que se lucen, de abajo a arriba, las oficinas de la Confederación, la bandera de Ordem e Progresso y el logo de la CBF y, por último, el moderno edificio en el que los 23 jugadores locales sueñan cada noche con el hexacampeonato mundial.
La verdeamarela llegó a este predio en 1987, pero en 2009 dejó de utilizar sus instalaciones porque Dunga, por entonces entrenador del equipo, mostró su preocupación por el estado de los campos de entrenamiento y de las habitaciones. Fue el propio Luiz Felipe Scolari, actual seleccionador de Brasil, el que pidió una reforma íntegra del predio. Y lo escucharon.
En la actualidad, y tras 10 meses de trabajos, los campos de juego poseen el mismo césped y sistema de riego que los 12 estadio de la Copa del Mundo. En el medio, se levanta una enorme carpa de prensa. Allí, los periodistas también reciben los mimos de la organización, que se apoyó en la estrategia marketinera de sus patrocinadores. Además de los pupitres y las zonas de descanso, que cuenta con una envidiable conexión de wi fi, los hombres de los medios pueden disfrutar de una peluquería, una zona de videojuegos, jugos o café de primera a toda hora y hasta una lavandería para dejar la ropa. ¿El costo? Totalmente gratuito.
En la sala de prensa del predio, y gracias a los sponsors, tenés una peluquería y una lavandería. #Brasil2014pic.twitter.com/aYLtASqM11
&? Jeremías (@Jerebeam) June 9, 2014
"Es muy lindo estar acá, vamos a trabajar durante todo el Mundial, menos los días en los que la selección esté jugando en otra ciudad", le cuenta a canchallena.com Patricia, la mujer encargada de servir los refrescos. "Hay mucha gente. Mucho deporte… Lo más lindo fue cuando vinieron los jugadores de la selección a presentar a los anunciantes", agrega, al tiempo que no puede disimular su "cholulismo" y confiesa que se sacó una foto con Neymar: "Mi sobrino no lo podía creer", cierra Patricia, que vive en Teresópolis.
En lo más alto, como guardián de un predio que está a la altura de un Mundial, una edificación berlinesa hospeda a todo el plantel y cuerpo técnico brasileño. De las antiguas 22 habitaciones, sólo queda la estructura. Ahora son 30 suites privadas y seis dobles. La más grande es la del entrenador Felipão, con 48 metros cuadrados.

Cerca de los departamentos, la selección brasileña también cuenta con un comedor, una sala de videojuegos y otra con mesas de pool y metegoles, un sector para recibir a los familiares, un gimnasio exclusivo y una sala de cine para ver videos sobre los rivales. Además, también cuentan con salas médicas, una zona con piletas para rehabilitaciones, una peluquería y una lavandería, similares a las que están la carpa de prensa.
Los morros de alrededor decoran aún más el lugar. Vale destacar que los lujos del predio de la CBF chocan con una región humilde como la de Teresópolis. Pero a los pobladores eso parece no importarles. Sus ilusiones también duermen en la Granja Comary.
Producción audiovisual: Sebastián Rodeiro, enviado especial.


