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(DPA).- La Europa League es un oasis para los equipos de segunda fila del fútbol europeo que apenas se atreven a soñar con la Champions League. Para los que aspiran a codearse con la aristocracia, es poco más que un premio de consolación. La hermana pobre de la Champions League emprende hoy su casi inabarcable primera fase, donde 48 equipos se dividen en 12 grupos en los que pueden encontrarse clubes de alcurnia como Borussia Dortmund, Ajax o Liverpool.
La cuestión es hasta qué punto los grandes de Europa, incluso aunque se hayan desinflado, logran motivarse ante la perspectiva de meses de partidos a la sombra de la Champions, arrinconados en una noche de los jueves en la que se apelotonan 24 partidos por todo el continente.
"No quiero ganar la Europa League. Sería una gran desilusión para mí. No quiero que mis jugadores sientan que es nuestra competición", dijo en 2013 el portugués Jose Mourinho. El técnico del Chelsea lo hizo para denigrar el trabajo de uno de sus grandes enemigos, Rafael Benítez, que la temporada anterior había ganado el título con los blues. Sin embargo, de rebote, Mourinho le dio duro a la segunda competición europea.
La misma UEFA admitió implícitamente sus dificultades para dotar de importancia a la Europa League, al conceder desde la pasada edición que le ganador se clasifique a la Champions. El Sevilla, dominador del certamen las dos últimas temporadas, se llevó el premio gordo y se unió a Barcelona, Real Madrid, Atlético y Valencia en un quinteto de un solo país sin precedentes.
"Se lo han ganado en el campo", dijo el presidente de la UEFA, Michel Platini, sobre los equipos españoles. "El Sevilla ganó la Europa League, una competición que ellos valoran mucho". El ganador de esta competición disputa la Supercopa de la UEFA contra el campeón de la Liga de Campeones.
Por otro lado aumentaron el premio, aunque los millones que reparte este torneo todavía están muy lejos de los que se consiguen por disputar la Champions League. La UEFA anunció un incremento considerable en los premios: de los 330 millones de euros de la pasada campaña, a los 380 millones de la actual (de 373 a 429 millones de dólares). Eso sí, la cifra sigue estando muy lejos de los 1250 millones de euros que recibirán sus colegas en la Liga de Campeones.
En los últimos 12 años, siete campeones fueron de la Liga española. Dos fueron rusos, otro ucraniano y otro portugués. El Chelsea es el único club procedente de otra de las grandes ligas europeas que levantó el trofeo en ese periodo. Sevilla aún podría renovar su título, porque si fuera uno de los ocho terceros en la primera fase de la Liga de Campeones, se incorporaría a los dieseisavos de final de la Europa League junto a los dos primeros de cada grupo del torneo menor. España compite este año de bajo perfil, a la espera de que llegue algún descartado de la Champions. En la fase de grupos estarán el Athletic Bilbao y Villarreal.
Italia, que no juega una final desde el título del Parma en 1999, cuando la competición aún era la Copa UEFA, volverá a intentarlo con Lazio, Napoli y Fiorentina. Los dos últimos se quedaron el año pasado a las puertas, en semifinales.
La rica Inglaterra, cuya lluvia de millones apenas ha tenido impacto en la escena europea en los últimos años, solo tiene a Liverpool y Tottenham en competición, mientras que Alemania estará representada por Augsburg, Borussia Dortmund y Schalke.
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