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En los últimos días, tras un fallo de la Inspección General de Justicia que relevó de sus funciones a Pedro Pompilio y a toda su comisión directiva y dispuso el regreso de la conducción anterior -liderada por Mauricio Macri-, se vivieron jornadas agitadas en la vida boquense. Cruces dialécticos, traiciones políticas, cambios de discurso.... Todo finalizó con el acuerdo entre Macri y Pompilio, que alejó la firme amenaza de que el oficialismo se fracturara. De esta manera, el jefe de gobierno porteño cambió su postura y hoy, antes del partido entre Boca y Atlas, de México, por la Copa Santander Libertadores, pedirá licencia en el club de la Ribera para dedicarse únicamente a su función en la ciudad de Buenos Aires. Mientras, Pompilio reasumirá la presidencia, por lo menos hasta que se realicen las nuevas elecciones, que, por una cuestión de tiempos legales, serían en agosto próximo y no en junio como se especulaba.
La lucha interna política encerró diversos puntos espinosos, con intereses encontrados. "Nos reunimos con Pedro y llegamos a un acuerdo para formar una lista única. ¿Si me peleé con Pompilio? Está todo solucionado. Boca está por encima de los dirigentes y los jugadores. La institución está por delante de los nombres, es algo que siempre pensamos en mi gestión. Apostamos a lo que es mejor para el club y por eso se tomó esta decisión", aseguró Macri a LA NACION, ayer por la mañana, durante una recorrida por las calles de Parque Patricios, donde los simpatizantes que se cruzaron con él le pidieron que siguiera en el club.
Una de las mayores incógnitas para la confección de la lista oficialista tenía que ver con si Pompilio aceptaría los condicionamientos impuestos por Macri para el manejo de la entidad en el futuro. Y Pompilio, contra lo que algunos dirigentes esperaban, tomó dos decisiones clave que lo acercaron a su antecesor. La primera fue aceptar que el ingeniero Oscar Vicente (69 años, nacido en Cañuelas), quien fue vicepresidente del grupo Perez Companc SA y es hombre del agrado del jefe de gobierno, ocupara el cargo de secretario general en Boca, naturalmente siempre y cuando el oficialismo gane las elecciones. En un principio, Carlos Ben iba a ser el hombre elegido para esa función, pero la política en Boca es cambiante.
La otra decisión de Pompilio, aún más sorpresiva, fue acceder a que Luis Buzio -aliado histórico suyo, reciente vicepresidente 3°, hombre que iba a ser su compañero de fórmula, pero en la vereda opuesta de Macri- quedara fuera de la lista. En definitiva, Pompilio se sometió a varios condicionamientos con tal de tener la oportunidad concreta de gobernar el club. Ahora, sólo Roberto Digón encabezaría la lista opositora.
Además, Macri y Pompilio decidieron disminuir, del 10 al 5 por ciento del patrimonio del club, el monto de los avales que cada agrupación debe presentar para poder acceder a las elecciones. De todos modos, la aprobación final deberá tomarse en la Asamblea de Representantes, que se realizará en aproximadamente 40 días. Las autoridades también quieren que los avales no permanezcan "inmóviles" en una entidad bancaria y que puedan garantizarse, por ejemplo, con títulos de propiedades.
Finalmente, el regreso al club xeneize le terminó resultando un problema a Macri y, por ello, cambió de opinión y quiere marcharse lo antes posible. Se molestó muchísimo con Pompilio porque le abrió las puertas del club al diputado Carlos Kunkel, uno de los hombres cercanos al ex presidente Néstor Kirchner. Incluso, fuentes cercanas a Macri creen que gente del gobierno de Cristina Fernández tuvo injerencia en la decisión de la IGJ, que reclamó su regreso a la presidencia boquense. Ahora, tras algunos nubarrones, el panorama político en Boca parece aclararse.
