La hora de despegar

Menseguez y Balsas, los delanteros de San Lorenzo, piensan en ganarle a Huracán para volver a la lucha por el título; dos compañeros y amigos que buscan la consolidación personal.
Lucas Bertellotti
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19 de octubre de 2010  

Por Lucas Bertellotti

LA NACION

Uno, alto y extravertido, llegó a la Argentina desde el fútbol uruguayo sin demasiado ruido, pero con ganas de consolidar una carrera por la que tuvo que atravesar grandes desafíos y dificultades. Otro, bajo y algo más inhibido, pasea su velocidad en el club en el que mejor se siente, con la intención de que éste sea su gran torneo. Se trata del uruguayo Sebastián Balsas y Juan Carlos Menseguez, los delanteros de San Lorenzo, que el domingo enfrentará a Huracán en un clásico fundamental para que el equipo de Ramón Díaz, tras varios altibajos en el rendimiento, encuentre el despegue definitivo.

Se conocen desde hace poco más de tres meses y ya se consideran amigos. Menseguez, de 26 años, y Balsas, de 24, bromean mientras posan para algunas fotos, se divierten. El Rayo fue uno de los primeros en acercarse al uruguayo cuando, algo desorientado por el ritmo vertiginoso de la ciudad de Buenos Aires y del fútbol argentino, la adaptación se tornaba difícil. "Nos llevamos muy bien. A los pocos días que llegó vino a comer a casa. Después tomó confianza y se sintió más cómodo", dice Menseguez. "Ni hablar que la buena relación que tenemos ayuda para entendernos mejor dentro de la cancha. Me siento cómodo al lado de él porque es un gran jugador", agrega Balsas.

Sin pretenderlo, parecen representar la inestabilidad de este equipo, que en un momento pareció encaminarse como serio candidato al título, luego se desinfló y ahora marcha quinto, a ocho puntos del líder, Estudiantes. Aparecieron juntos en la tercera fecha (reemplazaron a Alfaro y Bordagaray) cuando San Lorenzo venció a Racing, por 2 a 1. También fueron titulares en las victorias ante All Boys, Boca y Olimpo, y el empate frente a Vélez, cuando el equipo llegó a su pico de rendimiento más alto. Luego, a la par del equipo, comenzaron las intermitencias. En la derrota ante Colón, Menseguez estuvo en el banco por una molestia física. Ante Estudiantes volvieron a integrar el ataque, pero no tuvieron una buena producción. Lejos del gol, ante Lanús le tocó a Balsas integrar el banco de suplentes. Fueron tres derrotas consecutivas y un manto de duda ante la dupla de ataque, que no llegaba al nivel esperado. Contra Tigre, Ramón volvió a confiar en ellos, y esta vez no fallaron: un gol de cabeza de cada uno y una buena actuación que ilusiona para lo que viene. Ahora, ambos coinciden en el diagnóstico. El partido ante Huracán es vital para levantar cabeza definitivamente. "Es muy importante que ganemos el clásico. La gente nos lo hizo sentir con Tigre y entendemos lo que significa", dice Menseguez. Y agregó: "Ganar nos dio confianza para lo que viene. Sabemos que hay distancia con los de arriba pero tenemos que pensar en nosotros, en sumar lo máximo posible". Y Balsas apunta: "Siempre hay que ganar. Y más en el mayor clásico que tiene San Lorenzo".

Reconocen que el equipo todavía no llegó al nivel que pretenden. Tras cada partido, la combatividad, el esfuerzo y la lucha fueron los valores que se resaltaron de este equipo. "Somos aguerridos y no paramos de correr en los 90 minutos. Por momentos tenemos buen fútbol. Lo que buscamos es que esos minutos de buen fútbol crezcan cada vez más", dice Balsas.

Quizá por ser viajeros sacrificados en el mundo del fútbol, crearon un lazo en común fuerte. En 2001 Balsas se fue a vivir a España con su familia, en busca de oportunidades laborales y económicas que en su país no encontraban. Trabajó como administrativo en una fábrica de colchones y abandonó por un momento el sueño de ser futbolista. Volvió en 2005 y después de pasar por varios clubes sin lograr afirmarse (Liverpool y Miramar) pudo afianzarse en Racing, de Uruguay. "Es un sueño jugar en el fútbol argentino. Llevo poco tiempo pero siento que estoy desde hace mucho más. A veces me parece mentira", dice.

Aunque desde las inferiores de River soñaba con debutar en primera, Menseguez fue vendido a Wolfsburgo, de Alemania, en donde se lo incluyó en la venta de Andrés D´Alessandro, cuando sólo había jugado algunos partidos en la reserva. Lejos de su país, extrañó demasiado y decidió volver. En 2007 llegó a San Lorenzo. Estuvo un año y decidió irse por diferencias con el entrenador de ese momento, Miguel Ángel Russo. Llegó a Inglaterra, y aunque su experiencia fue positiva para él, West Bromwich no le compró el pase y volvió al club de Boedo. "En San Lorenzo me siento cómodo, la verdad que estoy contento. Siento que con Balsas puedo hacer una buena delantera porque estoy acostumbrado a jugar con jugadores altos, como Diego Klimowicz y Maxi López", dice Menseguez.

Su rodaje en el fútbol los marcó para entender que las oportunidades hay que aprovecharlas. Al igual que su equipo, el domingo ante Huracán tendrán el partido perfecto para tomar impulso. Dejar en el camino todo lo malo y sacar a relucir lo mejor. Ambos lo saben. "Vamos a hacer todo para pelear arriba", dice Menseguez. Para ellos, es la hora de despegar.

  • Ramón definirá el equipo mañana

    Con varios jugadores con molestias, Ramón Díaz esperará hasta mañana para definir al equipo ante Huracán. Además, ayer seis grupos políticos presentaron las listas para las elecciones del 11 de diciembre. Se destaca la presencia del ex mandatario Fernando Miele, por la agrupación Grandeza Azulgrana.
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