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NUEVA YORK (AP).- A fuerza de años de enfrentar cuestionamientos a su honestidad como deportista, Lance Armstrong desarrolló un instinto defensivo casi tan fuerte como sus cualidades ciclísticas. Pero ahora, el estadounidense que ganó siete veces el Tour de Francia no sólo se ve cercado por acusaciones personales: las sospechas que lo involucran podrían derivar en un duro golpe para la entidad que creó para investigar el cáncer, la Fundación Lance Armstrong, mejor conocida como Livestrong.
Los problemas para Armstrong tomaron otra dimensión a partir de que autoridades federales de su país decidieron investigarlo. Lo hicieron cuando Floyd Landis, su ex compañero y quien fue despojado del título que había ganado en el Tour en 2006, admitió recientemente que había utilizado drogas para mejorar su rendimiento, e involucró en sus imputaciones al propio Armstrong.
Hace una semana, los fiscales reunieron documentos relacionados con un caso de hace seis años, cuando una empresa de origen texano que tenía vínculos con Armstrong trató de demostrar que éste consumió drogas -acusación que el ciclista siempre rechazó- para no pagarle una prima. Encabezadas por el agente federal Jeff Novitzky, que comanda las investigaciones, las autoridades indagaron si el dinero del gobierno de Estados Unidos sirvió para adquirir productos dopantes.
Cercado por tantas acusaciones, Armstrong y su equipo de patrocinadores legales contraatacaron: señalaron a la Agencia Antidoping de Estados Unidos (Usada) que, según ellos, les ofrece "tratos favorables" (sanciones reducidas, por ejemplo) a otros corredores bajo sospecha, a cambio de que suministren evidencia de que Armstrong haya consumido sustancias prohibidas. Esta misma acusación la certificó Landis en 2007, cuando admitió que esa entidad le ofreció un arreglo a cambio de acusar a Armstrong.
Ahora, la fundación creada por el famoso ciclista ve cómo las imputaciones sobre su mentor podrían salpicarla. La entidad nunca fue acusada de actos indebidos, pero está tan íntimamente vinculada con Armstrong que difícilmente saldría indemne si el deportista recibiera algún castigo. "No podrán sobrevivir si la persona que es el espíritu detrás de ellos se encuentra en problemas. Esto los arrasará", afirmó Ken Berger, director general de Charity Navigator, que analiza más de 5000 organismos sin fines de lucro en EE.UU. Por ahora, los patrocinadores le ratificaron el apoyo al corredor. Pero para Armstrong, hoy se ve todo como provisional e incierto.

