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"Con las habilidades que se incorporan en los trabajos de neurociencia aplicada al deporte ocurre como con el aprendizaje de idiomas: se van perdiendo si se dejan de practicar, la curva de eficiencia desciende y el rendimiento baja". Hace algún tiempo, Sandra Rossi, médica deportóloga especializada en neurociencia e integrante del plantel de River, relataba de manera muy gráfica la relación entre los resultados que obtiene un atleta y la intensidad de sus entrenamientos. Y si bien no se refería de manera específica a lo ocurrido con el equipo de Gallardo en los últimos meses, la explicación viene como anillo al dedo.
La incorporación de la doctora Rossi en el cuerpo técnico que dirige el Muñeco causó en su día una pequeña conmoción, no solo por lo que significa la presencia de una mujer en un ámbito tan masculino sino, y sobre todo, por introducir en la Argentina una especialidad dedicada al estudio biológico del cerebro que está de moda en el mundo, pero que en el fútbol por ahora solo aplican clubes de élite como Bayern Munich, Real Madrid o Liverpool.
"El cerebro es plástico", afirman los neurocientíficos, "se puede entrenar y modificar". Aunque también tiende a olvidar o guardar en algún rincón remoto de su estructura una conducta incorporada si, por ejemplo, llega a un punto de agotamiento físico. Y si los valores que se toman para "medir" el aporte de la neurociencia al deporte –velocidad de reacción, captación de visión periférica, tiempo de concentración y anticipación…– logran mejorar un 20-30% el rendimiento, la falta de descanso se traduce en un declive de los mismos, que lógicamente se traslada al juego y los resultados. En ese sentido, es fácil deducir que el plantel de River alcanzó ese nivel de saturación después de ganar la Copa Suruga Bank en agosto.
"La neurociencia es la teoría que nos permite saber cómo pensamos; nosotros nos ocupamos de ‘bajarla’ al campo para entrenar habilidades", aclara Mariela Arangio, profesora de Educación Física que integra junto con Sandra Rossi y el técnico José Luis Trípodi el equipo que trabaja con la mayoría de los deportistas argentinos de alto rendimiento en el Cenard.
Su mayor énfasis está puesto en estimular el sentido de la vista, ya que el 80% de la información que se recibe del entorno entra por los ojos. Así, por ejemplo, en las prácticas de River es común observar cómo los jugadores trabajan con mini-arquitos que tienen luces de diferentes colores detrás. El ejercicio consiste en rematar hacia uno u otro a velocidad cada vez mayor según se enciendan o apaguen las luces del color indicado. Esto permite entrenar la visión periférica, pero también la atención, la concentración y la rapidez en la toma de decisiones, tareas todas ejercidas por diferentes áreas cerebrales, al mismo tiempo que el futbolista entrena la precisión técnica, porque como subraya la doctora Rossi: "Si un jugador patea mal, nuestro trabajo solo le ayudará a patear más rápido, pero igual de mal".
Por supuesto, existen múltiples ejercicios. Tanto en el campo de juego como en el laboratorio, con computadoras, herramientas y programas informáticos ad hoc, las actividades se renuevan de manera permanente para garantizar el interés del atleta. "Todos vuelven", asegura José Luis Trípodi, "y es la mejor garantía de que el trabajo que hacemos les resulta beneficioso".
Fuera de los micrófonos, los jugadores de River también manifiestan su nivel de satisfacción con el innovador método del cuerpo técnico de Gallardo. Y lo demuestran en la predisposición a realizar los trabajos e incluso en el pedido para ejercitar aspectos concretos, incluso en las horas previas a un partido.
Por todo esto, no es casual que en esta larga espera del Mundial, tanto en Buenos Aires como en Japón, el ritmo de sesiones de neurociencia se haya acelerado. Y además, con una ventaja, porque como decía Sandra Rossi en aquella charla: "Cuando volvemos a ejercitarlo, el cerebro recupera más rápido los conocimientos que alguna vez aprendió porque ya parte desde un escalón superior, igual que ocurre con los idiomas".
Tal vez sea ahí donde se esconda el plus que este River errático de los últimos meses necesita para volver a ser el que fue y alimentar su sueño en el Mundial de Clubes.
jt



