La violencia terminó con la fiesta de Boca sobre River

El equipo de Tabárez ganaba por 4 a 0, pero el partido se suspendió a los 15 minutos del segundo tiempo
El equipo de Tabárez ganaba por 4 a 0, pero el partido se suspendió a los 15 minutos del segundo tiempo
Juan Manuel Trenado
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27 de enero de 2002  

MAR DEL PLATA.- La violencia empañó la gran fiesta futbolística de Boca, que le ganaba por 4 a 0 a River hasta los 15 minutos del segundo tiempo. Tras el último tanto de Carreño, corridas y enfrentamientos en la platea entre los hinchas millonarios y xeneizes terminó con la suspensión por parte del juez Baldassi.

Llegó el descontrol cuando Boca bailaba y saltaba de alegría. No era para menos: le salieron todas. Se vengó del primer superclásico, en el que cayó por penales en Mendoza, apabulló a River por 4 a 0 y se quedó con la Copa Revancha . Los millonarios sobredimensionaron tanto el festejo por la victoria en los penales de Mendoza, que por eso sufrió tanto a los suplentes del Maestro Tabárez.

Cuando todavía resonaban los ecos del primer choque, que tuvo como vencedor a River y con la polémica de si el penal de Omar Pérez ingresó o no en el arco de Comizzo, los equipos volvieron a entrar en la cancha. Es que, por más que los protagonistas lo disimulen, es especial que se jueguen tres superclásicos en siete días. Las presiones no son las mismas que cuando se ven por torneos locales o la Copa Libertadores, pero tampoco distan mucho de esa realidad.

Si no, alcanza con recordar cómo había quedado la imagen del entrenador Américo Gallego cuando el año último Boca le ganó los tres choques a River por 1 a 0 (Mar del Plata); 2 a 1 (Córdoba), y 1 a 0 (Mendoza), respectivamente.

Las presiones siempre existen y cada uno, desde el banco, las maneja como quiere. Por eso, Ramón Díaz, que anticipó que le iba a ganar los tres partidos a Boca, volvió a la carga con casi todos los titulares, mientras que Oscar Tabárez reservó a varios jugadores, entre ellos a Juan Román Riquelme.

Boca salió con todo a buscar el triunfo ; con la sangre en el ojo ; con sed de venganza. Muy rápido, muy veloz. Así, no extrañó que a los cuatro minutos llegara la apertura. Gran jugada colectiva por la izquierda: el centro de Battaglia lo tomó Ariel Carreño , que después de hacer pasar de largo a Lequi, clavó el derechazo al palo derecho de un Comizzo que se quedó estático.

River reaccionó con una proyección de Rojas, pero Esnaider se perdió el empate solo debajo del arco.

Boca, con actitud, llegó al segundo tanto con un golazo. A los 13 minutos, Battaglia arrancó el contragolpe para Delgado; centro del Chelo para Carreño, pecho, tiro al arco, rebote de Comizzo y toque a la red de Omar Pérez .

El superclásico no dio respiro porque enseguida llegó el penal de Calvo a Esnaider. Esta vez, Fonseca , el héroe de la victoria millonaria en los penales de Mendoza, falló. En realidad, acertó muy bien Wilfredo Caballero , que desvió su segundo penal del verano, el primero había sido a Enría, ante Gimnasia.

Boca tuvo 35 minutos brillantes, a puro baile , a pura presión en el área de River y redondeó la diferencia con el tercer golazo: esta vez Marcelo Delgado , con tres dedos, batió desde 25 metros a Comizzo. Con el 3 a 0 explotaron de alegría Tabárez y todos los hinchas xeneizes. El arquero de River sacó un terrible derechazo de Carreño para evitar el cuarto antes de los 27.

Boca se imponía por 3 a 0, pero la diferencia merecía ser el doble por el circuito ofensivo Pérez (además se cansó de recuperar pelotas)-Gaitán-Battaglia-Carreño-Delgado. Comizzo, igual, era la figura de River.

Ramón Díaz movió el banco y puso a D´Alessandro y a Ledesma por Sarabia y por Cambiasso, pero las cámaras se fueron con Comizzo, que volvió a salvar la cuarta caída tras un tiro libre de Gaitán.

El partido se terminó a los 15 minutos, instantes después de una corrida de Carreño que terminó con un derechazo para el cuarto gol de Boca.

Era una fiesta de Boca, pero se empañó con la violencia, que una vez más se entrometió en un partido de fútbol.

Macri criticó a la policía

MAR DEL PLATA (De un enviado especial).- Mauricio Macri, titular de Boca, estaba indignado por el desenlace del segundo superclásico del verano: "No puede ser que los hinchas se crucen a robar banderas sin que la policía haga nada", dijo, aunque tuvo una frase poco feliz cuando se lo consultó sobre la posición de Aguilar, que habló de falta de garantías para seguir el partido: "Para River... doblemente no estaban dadas las condiciones para seguir el partido".

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