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Matías Sarasola caminaba algo desorientado por las calles de Pretoria hasta que su mirada tropezó con el flameo intenso de la bandera argentina. Golpeó con decisión la puerta de la embajada de nuestro país en Sudáfrica y se presentó ante la primera persona que tuvo en frente. "Buenas, soy el operador turístico de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA)", entonó de manera amistosa y a modo de bienvenida. El asombro desfiguró el rostro de su interlocutor, que apenas atinó a respirar profundo y mantenerse en silencio.
Sarasola es un argentino de 40 años que está vinculado a producciones televisivas y de entretenimiento. De viaje por Sudáfrica, se le despertó la insólita idea de producir un programa de televisión sobre la vida de las barras bravas argentinas que asistirán al Mundial. Quienes hablaron con él, precisaron que el fin del proyecto es hacer una suerte de reality show, como un "Gran Hermano", con la cámara encendida las 24 horas en tren de demostrar que la convivencia entre los hinchas es posible, más allá de las diferencias por los colores de equipo y las intolerables reglas de la cultura del aguante.
Con Marcelo Mallo y Pablo "Bebote" Alvarez al frente, desembarcó ayer en Johannesburgo la cúpula de HUA, la tropa de hinchadas kirchneristas que asistirá al Mundial. Mallo es un dirigente político de histórica relación con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, miembro de la agrupación Compromiso K y "amigo" de Rudy Ulloa, un incondicional del matrimonio presidencial. Bebote es el líder de la barra brava de Independiente.
Junto con ellos viajaron un barra de Lanús (Diego) y otro de Huracán (Emiliano), y Bernabé Botte, un cineasta que será el encargado de filmar el reality de los hinchas. Botte y Sarasola ya habrían trabajado juntos en un documental sobre el Mundial que exhibiría próximamente Telefé, y que fue producido el año pasado, durante la Copa de las Confederaciones.
LA NACION se comunicó con EPG Entretaiment, donde trabaja Sarasola, aunque no pudo ubicarlo.
Hace tres semanas, en el diario Olé , Botte deslizó: "Sé que no son carmelitas descalzas, pero yo los vi [a los barras] muy convencidos en su idea de juntarse y terminar con la violencia. Voy a seguirles el rastro para saber si esto es una realidad o un chiste. En definitiva, que la película tenga final feliz o trágico sólo depende de ellos".
El reciente viaje de Mallo y los barras a Sudáfrica esconde una misión: rastrillar la zona y definir el desembarque de los casi 500 barras que pretenden estar en la Copa del Mundo. En los planes, se prevé una reunión con dirigentes sudafricanos de la Secretaría de Turismo y se hará un intento por charlar con miembros de la embajada argentina. Aunque esto no será posible, ya que en la sede gubernamental de nuestro país, en Pretoria, no llegó ningún pedido oficial de las autoridades argentinas para recibirlos, ni tampoco una solicitud para una reunión, según le afirmó a LA NACION el embajador, Carlos Sersale di Cerisano.
Uno de los asuntos centrales a resolver para los barras será el hospedaje durante el torneo. Tanto Mallo como Sarasola hicieron consultas sobre clubes o gimnasios en los que se pudieran desplegar carpas o bolsas de dormir, y mantener en un mismo sitio a la gran tropa de barras. De lograrlo, esto sería más seguro y económico, coincide una fuente que conoce de buena mano el comportamiento de los hinchas.
Otra alternativa de alojamiento que barajó la cúpula de HUA fue recurrir directamente a los enlaces de delegación que dispuso la FIFA. Así fue que Sarasola dialogó con Federico, un argentino que se desempeña como asistente en el equipo de organización de la entidad. La respuesta se presumía: el comité organizador rechazó una posible diferenciación con cualquier otro grupo de turistas, y les negó la colaboración o algún descuento.
Es más, allegados de la comité organizador consultaron a Carlos Bilardo sobre el tema. "No se metan con estos tipos porque van a tener problemas", fue la respuesta que recibieron.
En las oficinas de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Deportivos (Subsef), en Buenos Aires, estaban ayer al tanto de la movida de Sarasola. Pablo Paladino, el referente del organismo, conoció su historia cuando visitó Sudáfrica, el año pasado. En Subsef rechazaron cualquier vinculación con HUA.
"Los gastos del viaje los pagamos nosotros, como dije siempre. Hicimos rifas, ya se acercaron muchas empresas para darnos su apoyo y vamos a lanzar una revista. Nos vamos una semana para organizar todo para el Mundial", le dijo Mallo a LA NACION, anteayer, desde Ezeiza, previamente a subirse al avión de Malaysian Airlines.
Con sospechosas fuentes de financiación, el poder de HUA se va expandiendo. Nació con el respaldo de 11 hinchadas, pero ya son más de 50 las barras adherentes a un proyecto que levanta las consignas de "la no violencia y no agresión en los estadios". Mallo dijo ante LA NACION "que mostrarán en el Mundial las banderas de Kirchner 2011" y que los barras "pueden ser herramientas políticas y conductores sociales. Por qué no fiscales en elecciones".
Estas palabras suponen un cierto respaldo oficial y cierta vinculación con el Gobierno. Sin embargo, el hombre fuerte de HUA lo niega y afirma que el viaje será autofinanciado. Tal vez, parte de ese dinero provenga de la comercialización del reality show televisivo que proyecta Sarasola. El negocio de las barras bravas, queda claro, está en expansión.

