Leandro Romagnoli: "Me imagino jugando contra Real Madrid"

El Pipi sueña con jugar el Mundial con San Lorenzo
El Pipi sueña con jugar el Mundial con San Lorenzo Crédito: Martín Felipe/AFV
Tras la obtención de la Copa Libertadores, el Pipi viajará mañana a Brasil para intentar rescindir el precontrato con Bahía y seguir en San Lorenzo; su sueño, el Mundial de Clubes, en diciembre
Gastón Saiz
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16 de agosto de 2014  • 00:01

Será el mismo estratega, sólo que ahora deberá gambetear a señores de traje y corbata en un escritorio, en lugar de filtrarse entre jugadores rivales y meter la asistencia justa, precisa. Leandro Romagnoli está frente a un escenario complicado: tendrá que convencer a los dirigentes de Bahía para que se anule aquel bendito precontrato que firmó en el verano con el club brasileño, e intentar quedarse en el San Lorenzo de su vida, con el objetivo de jugar el Mundial de Clubes en diciembre, en Marruecos.

"Si viajo este domingo a Brasil es para hablar con ellos cara a cara. Voy con la verdad, ellos tienen que saber que mi idea es quedarme en San Lorenzo. Después, Bahía tendrá la última palabra", comenta el Pipi, durante el lanzamiento de los nuevos botines Predator Instinct. En el acto de Adidas también estuvieron otros hombres clave de la obtención de la Copa Libertadores, el miércoles pasado: Néstor Ortigoza, Julio Buffarini, Mauro Matos, Martín Cauteruccio y Nicolás Blandi.

—¿Qué pálpito tenés de esa reunión? ¿Qué puede pasar?

—Los dirigentes de Bahía saben cuál es mi sentimiento y mi forma de pensar. Para un club es difícil tener a un jugador que no quiere estar allí y está pensando en irse a otro lado. En su momento pensé que firmar con Bahía era lo mejor, pero con los meses me dí cuenta de que en San Lorenzo tengo todo: mi familia, mis amigos y mi entorno, la gente que me quiere. A veces a uno le pasan otras cosas por la cabeza y te das cuenta tarde, pero confío en que las autoridades de Bahía me recibirán bien.

—¿En ese encuentro con los dirigentes de Bahía vas a poner sobre la mesa el aspecto emocional? ¿El económico?

—Respecto de la cuestión económica no habrá problemas de mi parte: obviamente devolveré el dinero que me dieron. Eso no hay que pensarlo ni discutirlo. A partir de ahí se verá qué es lo que realmente quieren ellos para que se rescinda el contrato. Había firmado con Bahía por un año y medio, y mi idea, solucionado este tema, es renegociar con San Lorenzo para jugar uno o dos años más en el Bajo Flores. Es cuestión de sentarse y hablar, nada más.

—Más allá de que tenés que solucionar tu futuro en Brasil, ¿fantaseás con el Mundial de Clubes?

—Sí, me imagino jugando la final contra Real Madrid. Igual, hay que ser consciente de que antes tendremos en ese torneo una semifinal frente a algún equipo asiático, africano o americano. Y ahí hay que ganar ¿eh? Son equipos duros. Si me toca la posibilidad de participar en el Mundial de Clubes, lo jugaré a muerte; si no, lo harán los muchachos del plantel, porque siempre dejamos todo por la camiseta.

—¿Y qué significaría una consagración del Ciclón en Marruecos?

—Si ya entramos en la historia del club con la Copa Libertadores, ni me quiero imaginar con el Mundial de Clubes. Faltan unos meses y mi expectativa de jugar siempre está. Porque además se puede hablar con Bahía para volver al club en diciembre; ése es un punto que voy a plantearles a los dirigentes.

—Tu papá, Atilio Osvaldo, y tu tío, Argentino Luis, son hinchas de Huracán e incluso jugaron allí en las divisiones inferiores. ¿Cómo vivieron la obtención de la Libertadores?

—Están muy contentos, más allá de la camiseta. Mi viejo se pone feliz cuando las cosas me salen bien, como le sucedería a cualquier padre con su hijo; es algo normal. Mi papá siempre me fue a ver a todos lados, nunca me puso un pero o me dijo algo por jugar en San Lorenzo, al contrario: siempre me dio libertad para elegir, jamás se opuso a que jugara en el club, y eso es muy importante. Mi tío igual, nunca nada, algo que valoro mucho.

—¿Y cómo sos vos con tus hijas en este sentido, siendo tan hincha de San Lorenzo?

—Bueno, ahí no pasa lo mismo, porque capaz que viene un tío o un primo y quieren hacer de otro club a las chicas. Ahí me pongo nervioso y les digo a Martina y a Mía: "No, ustedes tienen que ser de San Lorenzo". A veces es difícil que te digan: "Papá, ahora me dijeron que soy de River". Yo enseguida respondo: "No, ¿qué de River?". Mía tiene una amiguita cuyo padre es hincha de Argentinos, y la semana pasada la invitaron a la cancha para ver el regreso de Riquelme a La Paternal. Ese día le dije: "¿Vos querés ir? Andá, pero los goles no los gritás".

—Como hincha habrás sido víctima de las cargadas con aquello de "Club Atlético Sin Libertadores de América".

—Siempre estaba esa cargada. Si nos cargábamos mutuamente con un amigo no pasaba nada, pero si me agarraban en un día malo y me molestaban con ese tema, capaz que derivaba en un tema de discusión. Ahora no sé con qué me van a cargar (sonríe), porque San Lorenzo tiene el trofeo que tanto soñaba en sus vitrinas. Mucha gente esperó toda una vida para disfrutarlo.

—¿Qué te queda pendiente en tu carrera futbolística?

–Cuando tenía la edad apropiada [ahora tiene 33 años] soñaba con la chance de jugar un Mundial, pero después, cuando veía que las posibilidades eran pocas y los años iban pasando, sabía que el sueño quizá no se cumpliría. Además, por mi posición siempre me tocaba competir contra verdaderos monstruos en el puesto de enganche. Pero ahora levanté la Copa Libertadores, que fue lo que siempre soñé y pensé. Se me dio y voy siempre por más, más allá de las tres operaciones en la rodilla por ligamentos cruzados. Ahora mi cabeza está en tratar de solucionar este asunto con Bahía para seguir en San Lorenzo.

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