Liga de Quito-River: un experimento en la altura que salió mal y puede complicar el panorama

Fuente: Reuters
Juan Patricio Balbi Vignolo
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4 de marzo de 2020  • 23:30

Una noche de terror. Sin Marcelo Gallardo, ausente por anginas, con un once titular alternativo y solo cinco suplentes, sin individualidades que lo rescaten, con un bajo nivel colectivo en los 2.850 metros de altura de Quito y hasta con el arquero expulsado… el experimento de River en Ecuador terminó mucho peor de lo pensado. La derrota por 3-0 frente a Liga de Quito en el debut de la Copa Libertadores no solo lo obliga a reponerse la próxima semana ante Binacional como local para acomodarse en el Grupo D, sino que también es un duro cachetazo que puede afectar a la cabeza en la definición de la Superliga.

Hoy quizás comenzarán las especulaciones sobre si la decisión del cuerpo técnico millonario fue correcta o incorrecta, pero en Núñez la cabeza está enfocada al 100% en poder conquistar la adeudada Superliga. Así, River entendió que la prioridad absoluta la tenía el torneo local, por lo que decidió relegar la presentación en la Copa y reservó lo mejor que tiene para regular cargas físicas y evitar el cansancio de un largo viaje antes de definir su suerte en el campeonato el sábado en Tucumán.

Por eso, a excepción de Robert Rojas, quien arrancó en el once inicial, y Gonzalo Montiel, quien fue suplente, los apellidos de siempre se quedaron en Buenos Aires y un once alternativo con muchos nombres de recambio y hasta el debut de un juvenil: Franco Paredes, a los 21 años, hizo su presentación como lateral derecho. Pero el ensayo, quizás obligado por el ajustado calendario en época de definiciones locales, se volvió un combo de incomodidades que explotó muy rápido.

Lucha a brazo partido entre Perlaza y Cristian Ferreira
Lucha a brazo partido entre Perlaza y Cristian Ferreira Fuente: Reuters

Frente a un contexto desfavorable y extraño, el partido tuvo una tónica lógica: Liga de Quito, en su casa y con su habitual equipo titular, desnudó desde un primer momento las falencias de un desconocido River. Con paciencia, potencia e insistencia, y de la mano de jugadores que mezclan talento y experiencia como Pedro Perlaza, Antonio Valencia, Junior Sornoza y Cristian Martínez Borja, el equipo ecuatoriano doblegó a River desde adentro hacia afuera para ponerlo en aprietos cada vez que se acercó al área de Enrique Bologna.

El gol inicial de Franklin Guerra, que anticipó a Robert Rojas en el primer palo con un fuerte cabezazo en el primer cuarto de hora, fue el puntapié inicial para desplegar una superioridad marcada. Con un buen circuito de juego, Liga no necesitó demasiado para ser superior y lo confirmó a los 35 minutos, cuando desbordó por izquierda y lastimó por el centro con la aparición de Borja para el 2-0.

La roja para Bologna, por tocar la pelota con la mano fuera del área
La roja para Bologna, por tocar la pelota con la mano fuera del área Fuente: Reuters

Enfrente, River tuvo algún destello en ataque de Cristian Ferreira, Jorge Carrascal o Julián Álvarez, sus jóvenes promesas, pero en líneas generales no supo nunca cómo acomodarse en la altura y las individuales no le respondieron: Rojas, Fabrizio Angileri, Leonardo Ponzio y Lucas Pratto, quizás los nombres de los que más se esperaba, poco aportaron. Cuando pudo sostener la pelota y generar una correcta circulación desde el fondo, no supo encontrar la claridad para acercarse en ataque y tampoco logró una posición firme en el campo para no sufrir. Así, no terminó siendo punzante en ataque y se expuso demasiado con una desordenada e improvisada defensa.

El 0-3 en Ecuador marcó el final del invicto del interino Matías Biscay: antes de la derrota en Quito había dirigido a River en diez partidos, con cinco triunfos y cinco empates

Con dos disparos de Álvarez, el equipo de Biscay pudo lograr un descuento en el inicio del segundo tiempo para volver a estar en partido, pero la ráfaga de dominio duró poco y el juego volvió rápido a su tónica.

Fuente: Reuters

A partir de ahí, Liga tuvo varias opciones para convertir el tercero y todo se desfiguró con la insólita expulsión a 20 minutos del cierre de Enrique Bologna, quien salió a cortar largo una pelota y terminó despejando un remate con la mano fuera del área. Y como si fuera poco, cinco minutos después el árbitro colombiano Andrés Rojas marcó un penal inexistente por una supuesta mano de Bruno Zuculini y fue Sornoza quien lo cambió por gol ante el recién ingresado Germán Lux.

La noche terminó con un 3-0 que puede ser doloroso si River no logra dejar atrás ágilmente una actuación para el olvido. Ya habrá tiempo para volver a enfocarse en la Libertadores. Ahora debe mantener su mente enfocada en el cierre de una Superliga. Todo está en sus manos, pero el clic debe ser instantáneo.

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