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En junio de 2006, Boca tenía la mitad de su pase y se preparaba para su llegada. Sumarse al plantel de Coco Basile era prácticamente una cuestión de tiempo. Sin embargo, apareció River. Le ofreció un mejor contrato y le dio el derecho de elegir. Al final, se fue al club que pagó cinco millones de dólares por el 80 por ciento de su ficha. La decisión, contraria a sus sentimientos infantiles, generó una controversia que hasta llegó a los tribunales. Boca recurrió a la justicia civil para embargarle a Newell s la totalidad de lo abonado por los millonarios y asegurarse el cobro de lo que le corresponde por esta venta. "Si River lo quiere, tiene que hablar con nosotros porque somos los dueños de los derechos económicos y federativos del jugador", decía en julio el abogado xeneize Pedro Wolanik. La medida fue rechazada y entonces el club rosarino decidirá cuándo le pagará a Boca lo que le debe por el pase.
Mientras tanto, él no tiene deudas y le han dado una línea de crédito ilimitado. A pesar de que en el Apertura ya había demostrado que su valor coincidía con el precio, Fernando Belluschi se consagró en el superclásico. Es cierto, tardó media hora en meterse en el partido. Amonestado por foul contra Gago a los 22 minutos, ejecutó la jugada de estrategia que luego desembocó en el primer festejo. Hizo la seña de "todos dentro del arco" y tocó atrás para Zapata. El pizarrón, la fortuna del rebote y la genial improvisación de Higuaín crearon el gol, el segundo que marca River en el Apertura desde una pelota parada.
Tras una primera parte jugada al tempo de otro Fernando (Gago) y el intervalo más largo de la historia (casi media hora, una vergüenza), Belluschi se hizo cargo de su equipo y del partido. Reconocido hace tiempo como un excelente futbolista complementario, el escenario y el momento le exigían un salto de calidad, un rendimiento que le valiera un "up-grade" en su currículum. Y jugó un segundo tiempo estupendo, ejerciendo de líder y con asistencia perfecta en todas las jugadas importantes.
Hasta este partido bisagra, sus estadísticas ya reflejaban su marcada participación en casi todos los aspectos del juego. Según la empresa Datadistic, que desmenuza a puro dato todos los partidos del Apertura, es el 4º jugador que más toca la pelota, el 5º en pasarla correctamente en campo rival, el 7º en precisión a la hora de tocar de primera, el 5º en quites con posesión de balón, el 10º a la hora de rematar al arco, el 5º en gambetas efectivas y el futbolista de River que más faltas recibe (www.datadistic.com).
Además lidera un ranking muy significativo: el de los pases decisivos, esos que ponen a un compañero mano a mano con el arquero. Ya había servido 10 en el campeonato, pero sólo Higuaín Jr. aprovechó uno de ellos ante Lanús en la primera fecha. Los demás se metieron en la gran bolsa de goles perdidos por River en este Apertura. Ayer Pipita y Tecla sí cristalizaron en el resultado la diferencia que marcó en el juego y por eso podemos hablar de pases gol. En el primero, construyó la pared que le propuso el exquisito Higuaín y en el segundo se puso el traje del mejor Gallardo para dejar solo al productivo Farías.
La comparación con Muñeco no es antojadiza. Tienen características diferentes pero, hoy por hoy, el 8 juega en la misma posición, cumple la misma función y lleva la misma cinta de capitán. No sólo ayudó a marcar los goles, sino también evitó el 2-2. Con una acrobacia, sacó sobre la línea el cabezazo de Silvestre tras el tiro libre de Morel en el travesaño.
Con la chapa puesta, no entró en el regodeo de tener el balón y siguió pasándolo, con habilitaciones profundas y cambios de frente. El clásico no tuvo su marca registrada, esos disparos de media distancia que desafían a los arqueros y a los fotógrafos. Sólo remató una vez al arco: el tiro libre que se fue apenas afuera a los 31 minutos del segundo tiempo, con el asunto casi terminado. Más allá de su concreta contribución con la victoria de River, su mayor mérito pasó por haber interpretado magníficamente lo que le pedía el partido en el segundo tiempo.
Algún día (siempre depende de Eduardo López, el peligroso presidente de Newell s) Boca recibirá el dinero que ganó en la transferencia. Pero primero le tocó sufrir lo que se perdió en la cancha. Evidentemente, le salió bien la elección a Fernando Belluschi. En octubre de 2006, River tiene todo su fútbol y le prepara un carnet de ídolo. Y sumarse al plantel de Coco Basile es prácticamente una cuestión de tiempo.



