Los DT Sub 45 renuevan el fútbol con una idea más arriesgada que la de sus mayores

Fuente: Archivo
Los entrendores jóvenes son un fenómeno en el fútbol argentino; apuestan a planteos más atrevidos y son mayoría entre los 30 equipos de primera
Ariel Ruya
(0)
16 de septiembre de 2015  • 22:06

Facundo Sava es un estudioso del fútbol. Lee, escucha, aprende. Le agrada el estilo de Pep Guardiola, por estilo, por filosofía, por la audacia estructural, pero no se frena en el ejemplo global. Se arriesga con otros métodos, como el de Unai Emery, el entrenador de Sevilla, un ex arquero, conocido como El Catedrático. O Rudi García, el francés que causó una pequeña revolución en Roma. Sava, el DT de Quilmes, tiene 41 años. Es uno de los jóvenes conductores de nuestro medio que practica el arte de la audacia. Pertenece al club de los Sub 45: el fenómeno de los entrenadores atrevidos, que nutren a buena parte de los 30 clubes del torneo argentino . "Les inculco una idea como premisa: deben intentar siempre. En Quilmes encontré jugadores con buen pie, ¿por qué no arriesgar? Es lo que me gustó siempre, desde chico, hacer goles, convertir más que mi adversario. Lo pude hacer en San Martín, de San Juan, en Unión…, no hay que tener figuras de jerarquía para intentarlo", explica Sava a LA NACION, con una capacidad analítica que resulta una suerte de espejo de tantos otros técnicos. Una moda audaz, que se contrapone con el valor de la experiencia: los técnicos entrados en años representan un mundo cauteloso, más precavido, suerte de moraleja que se repite en la vida misma.

"Puede ser que los jóvenes arriesgan más, pero Martino piensa parecido, Guardiola no es un niño. Me gustaba Rijkaard, que se retiró. Es una tendencia de nuestro fútbol de hoy, eso es verdad. Yo prefiero atacar, pero también mis equipos defienden. La tenencia de la pelota es fundamental, la posesión para tener siempre el control. De todos modos, se puede ganar y perder con todos los estilos", grafica Sava, que no comulga con el efecto Mourinho, cultor del contraataque, que suele despreciar la captura exclusiva del balón. "Pero también aprendí cosas de él. Como de la escuela holandesa, como de Bielsa. Prefiero presionar arriba, achicar los espacios, llegar con mucha gente al arco. Veo con agrado que a muchos les gusta algo parecido", entiende.

Me gusta atacar, pero no soy un kamikaze. Con el tiempo, debimos modificar el estilo, pero no renunciamos a nuestra propuesta (Marcelo Gallardo)

Algo de eso hay. Jóvenes conductores que pisan el acelerador a fondo. No se trata de los resultados, buenos o malos, triunfadores y despedidos, el presente cuenta la historia de una escuela que se repite en sintonía, aunque cada uno con su libreto. Como el de Rodolfo Arruabarrena , el conductor de Boca, de 40 años. O como el de Marcelo Gallardo , el técnico de River, de 39: aún con matices y tramos del espectáculo, suelen espiar siempre el otro lado de la frontera. O como Darío Franco , de 46, de Colón, apasionado del estilo Bielsa. "Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en el campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde", descubre el hombre sereno, convertido en personaje desatado en el campo. "Grito mucho para que estén alerta. Todos nos conocemos bien, los pequeños detalles te hacen ganar o perder un partido. Los gritos tienen que ver para que el equipo mantenga la concentración", reconoce Franco, que define a sus equipos como "ofensivos, con el énfasis en asumir riesgos".

Cada sistema y cada idea tiene sus ventajas y desventajas. Muchas veces nuestros centrales quedan mano a mano. Asumimos riesgos (Rodolfo Arruabarrena)

Hay otros casos. Como el de Gabriel Milito (35), de Estudiantes: "Siempre busco que la gente se identifique con la manera de jugar del equipo". Como el de Gabriel Heinze (37), de Godoy Cruz: "Tratamos de jugar en el campo rival y tener la pelota. Busco intentar atacar, ir a buscar los partidos, es una idea que se trabaja, no se trata solo de inspiración". Como el de Lucas Bernardi (37), de Newell’s: "Ser protagonistas, conducir el partido, ser agresivos. Tenemos jugadores para hacernos cargo del balón, que el desafío del partido sea el nuestro". O como el de Eduardo Coudet (41), de Rosario Central: "Mi equipo debe tener la personalidad de salir a ganar en cualquier lado. Ser dinámicos, intensos, convencidos".

Hasta Mario Kempes, un ídolo centralista, lo propone para un marco. "En su vida Central ha sido tan ofensivo como ahora con el Chacho. Puede perder pero sin extraviar su idea, que es la de atacar", rubrica. No siempre sale. A veces, los miedos recubren urgencias. A veces, la necesidad de la subsistencia negocia la propuesta. Las pruebas de Diego Cocca (43) en Racing y Guillermo Barros Schelotto (42) en Lanús lo certifican. Sin embargo, son jóvenes con ideas frescas y audaces, que se contraponen con la sapiencia de los precavidos. No parece casualidad: Edgardo Bauza (57), Gustavo Alfaro (53), Ricardo Zielinski (55), Ricardo Caruso Lombardi (53) y Miguel Russo (59) juegan en el otro elenco. El de los casados con la defensa, el equilibrio. Liderados, de modo simbólico, por Ricardo Rezza , el más grande: tiene 67 años.

"Hasta cierto punto, es normal. Los jóvenes arriesgan y los adultos mayores somos equilibrados. Depende de las posibilidades de cada equipo, pero es verdad que soy precavido. Pero todos, todos, eh…, buscamos lo mismo: ganar. Me gustan muchos chicos que empiezan, los admiro, pero hay que ver hasta dónde llegan. Y si las desventuras del proceso no les hacen cambiar el estilo", reflexiona el conductor de Temperley.

–¿Por qué?

–Porque los resultados y los años te hacen cambiar. Cuando era joven, no era cauteloso. Iba en moto sin casco… La experiencia juega. Además, en Temperley hice debutar a 11 jugadores, eso es audaz. Sólo les pido por favor que no dejen de correr.

–¿Correr, primero; jugar si se puede?

–El equilibrio es fundamental. La táctica es no bajar los brazos. No puedo hacer locuras, porque solemos jugar contra equipos de otra dimensión: un futbolista de un equipo grande no vale lo mismo que uno mío. ¿Cómo hago para ganarles?

–Los jóvenes dicen que se puede atacar, más allá de los recursos.

–Es una camada interesante, pero será interesante verlos al final del camino. Lo bueno de todo esto, es que ayudan a pensar cosas nuevas.

Las estadísticas también hablan

El lunes pasado Temperley empató 0-0 con Quilmes, dirigido por Sava. El cervecero ganó en la posesión de la pelota: 60 % vs. 40 %. Pero lo más interesante estuvo en los remates: Quilmes, 19 vs. Temperley (fue expulsado Brandán), 2.

El Patón Bauza viaja sobre la misma autopista que Rezza. "¿De dónde sacaron que no se debe defender? Si es necesario, con 10 jugadores…, los mismos que están obligados a atacar. Es una bajada de línea de algunos periodistas, que también son jóvenes. Se trata de gustos, no hay buenos y malos", explica el conductor de San Lorenzo. Mauricio Pellegrino , de 43, es el contrapunto. La lógica excepción de toda regla. Está en la línea de la excelencia de la solidez. "Yo tengo la intención para atacar y para defender. Siempre busco ganar, pero en el fútbol de hoy se ataca y se defiende", suscribe el técnico de Independiente, que por ahora echa al olvido el antiguo paladar exigente.

La obsesión por el triunfo reabre los manuales. Y los jóvenes de nuestro ámbito prefieren arriesgar. "Siempre me gustó atacar, ¿qué le voy a hacer?", se pregunta Sava, como si se tratara de un pecado irresistible.

De Almeyda a Vivas: la metamorfosis ?de Banfield en muy poco tiempo

El caso de Banfield es interesante. Con Matías Almeyda (41 años, que ya acordó su incorporación a Chivas, de México), se creó una estructura apasionante: con tres delanteros, arrancó la aventura en el ascenso. En primera, su idea tuvo contrapuntos. Ahora, con Claudio Vivas (47), un discípulo de Marcelo Bielsa, el equipo es audaz, aunque no tanto. Lo demostró, sobre todo, en el triunfo clásico del Sur. "En otros partidos, generamos mucho y concretamos poco. Y perdimos. Esta vez, fue diferente, cambiamos la manera. Y ganamos, lo que demuestra que no hay una verdad absoluta", explicó Walter Erviti, luego del 1 a 0 sobre Lanús.

Todos los Dt, de menor a mayor

  • Gabriel Milito (Estudiantes), 35
  • Gabriel Heinze (Godoy Cruz), 37
  • Eduardo Domínguez (Huracán), 37
  • Lucas Bernardi (Newell’s), 37
  • Marcelo Gallardo (River), 39
  • Rodolfo Arruabarrena (Boca), 40
  • Sebastián Rambert (Crucero del Norte), 41
  • Eduardo Coudet (Rosario Central), 41
  • Facundo Sava (Quilmes), 41
  • Diego Cocca (Racing), 42
  • G. Barros Schelotto (Lanús), 42
  • Mauricio Pellegrino (Independiente), 43
  • Rubén Forestello (Nueva Chicago), 44
  • Leonardo Astrada (Atlético de Rafaela), 45
  • Diego Osella (Olimpo), 45
  • Darío Franco (Colón), 46
  • Claudio Vivas (Banfield), 47
  • Fernando Quiroz (Aldosivi), 47
  • Carlos Mayor (San Martín), 49
  • Pedro Troglio (Gimnasia), 50
  • Néstor Gorosito (Argentinos), 51
  • Leonardo Madelón (Unión), 52
  • Ricardo Caruso Lombardi (Arsenal), 53
  • Gustavo Alfaro (Tigre), 53
  • Ariel Holan (Defensa y Justicia), 55
  • Ricardo Zielinski (Belgrano), 55
  • Edgardo Bauza (San Lorenzo), 57
  • Sergio Lippi (Sarmiento), 58
  • Miguel Ángel Russo (Vélez), 59
  • Ricardo Rezza (Temperley), 67

Por: Ariel Ruya

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.