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La Navidad de 1996 fue feliz para River . Se cerraba un año muy exitoso por la conquista de la segunda Copa Libertadores en la historia del club y un título local a fin de año, el primero de lo que luego fue el tricampeonato del equipo de Ramón. Sólo había sido para lamentar la final Intercontinental perdida ante Juventus en Tokio, un partido que por estas días se percibe con más fuerza en el arcón de los recuerdos de cara a lo que será el Mundial de Clubes. Martín Tibabuzo tenía 20 años por entonces y había celebrado como buen hincha millonario. El regalo que había para él en el arbolito era especial: papá Fermín le había comprado la última camiseta de River, la de las tres tiras en las mangas y los escudos sobre la tela de la casaca, una remera que fue insignia por mucho tiempo, pese a que se estrenó en aquella noche amarga en Japón en la que Alessandro Del Piero apagó los ilusiones riverplatenses.
Muchas veces los recuerdos surgen como imágenes en la memoria y Martín, hasta hace unos meses empleado de Adidas en Alemania, puede dar fe por haber diseñado la actual camiseta millonaria con esas mismas bandas en las mangas. Es el cerebro detrás de la la remera que también se convirtió en insignia y con la que River se fue de copas al conquistar la Sudamericana, la Recopa, la Libertadores y la Suruga Bank. ¿Esa casaca volverá a Japón en diciembre? Por ahora no se sabe si el equipo de Marcelo Gallardo vestirá ese modelo.
Martín Tibabuzo tiene 39 años y está en la planta alta de su casa en Colegiales. Porta una valija llena de camisetas de River, todas diseñadas por él. Este porteño, que es diseñador gráfico y terminó trabajando para Adidas casi de casualidad, diseñó las últimas 17 remeras millonarias y ya dejó confeccionadas las próximas cuatro. Martín hizo su primer dibujo de una camiseta de River cuando estaba en primer grado a los seis años. De más grande y ya recibido, garabateaba camisetas cuando se aburría en el estudio en el que trabajaba cuando el fútbol era sólo un hobbie en su vida. Hasta llegó a coser a mano una casaca rojiblanca para vivir la experiencia de completar el proceso. Todo cambió cuando empezó a hacer trabajos e instalaciones para Adidas. "Nos pagaban con un par de zapatillas y la comida", asegura.

"Una vez en una reunión con uno de los jefes de Adidas en Argentina le dije que me gustaría hacer camisetas de fútbol. Se río. ‘A mí también, me gustaría’, me contestó. Tenía la compu ahí y les mostré todos los diseños que había hecho en los tiempos libres del estudio en el que trabajaba. Me dijo que al día siguiente se iba a una reunión en Alemania. Me propuso que le grabara todo en un CD para llevarlo y mostrarlo allá", relata Tibabuzo. Corría el año 2005, sus trabajos llegaron a la sede central de la empresa alemana en Herzogenaurach. En agosto de 2006, un diseñador coreano de Adidas, encargado de la camiseta de la selección, viajó a la Argentina y lo conoció a Martín. A fin de año, una llamada desde Alemania lo sorprendió: estaban buscando un diseñador sudamericano. Era diciembre y lo entrevistaron por teléfono, hasta que en abril de 2007 le pidieron que viajara. Martín no tenía ni pantalón de vestir. Se compró ropa y puso en la valija aquella camiseta de River que él había cosido a mano. "La entrevista iba bien, pero cuando les mostré la camiseta se dieron cuenta que era un enfermo". En julio de 2007 empezó a trabajar en Herzogenaurach, la sede central de Adidas.
Su primer trabajo fue la camiseta de Milan, pero rápidamente tuvo a cargo River y la selección argentina, además de estar involucrado en diferentes modelos de Juventus, Chelsea, Olympique Marsella, Lyon, Flamengo, Fluminense, Palmeiras, Chivas, Tigres, y las selecciones de Rusia, Paraguay y Colombia. Pero el sueño del pibe siempre fue poder hacer la camiseta millonaria, esa pasión que sintió desde chico, esa pasión que domingo a domingo lo llevaba al estadio Monumental.

Las camisetas de fútbol ven la luz dos años después de que empiezan a diseñarse, Martín comenzó con River en 2008. "La primera fue una gris. Quería que fuera roja. Siempre en River hubo mucho problema dirigencial y político, especialmente con Aguilar. Con Passarella no había tanta historia", explica Tibabuzo, quien luego tuvo a su cargo la camiseta del descenso, la del escudo en el medio. "El modelo inicial era distinto, con escote en V y el escudo en el corazón, similar a una de piqué de los ‘80. Pero alguien se empecinó con el escudo en el medio", señala Martín, quien hizo las últimas 17 y su modelo favorito es de 2012, la primera camiseta desde el retorno a Primera.
La remera actual tiene una historia particular. "En julio de 2012 me fui de vacaciones a Japón y, cuando volví, empecé a diseñarla. No está inspirada en Japón, pero de alguna manera cierra el círculo", sonríe Martín y sigue: "Para cada temporada, se sacan cinco modelos de camisetas. Son para clubes, selecciones, equipos amateurs. Son los modelos básicos para empezara a trabajar. La camiseta con las tres tiras sobre la manga no iba a ser para clubes, si no para equipos amateurs, para esos grupos de amigos que se compran un pack de camisetas. Cuando la vi, yo dije que quería usarla para River, pero era una camiseta muy básica, a la que le faltaban un montón de detalles de tecnología. La vi y me acordé de la del ‘96-97 y me dije hay que hacerla de nuevo".

No fue fácil. "Nunca pasó el test legal, el que hace el equipo de abogados que se encarga de registrar todas las camisetas. Las tres tiras dispuestas de ese modo no están protegidas legalmente. La empresa no puede hacerle juicio a quien imite el modelo". Martín insistió y pudo seguir trabajando, pese a no tener el visto bueno del departamento de legales, pero sí el de su jefe, quien recordaba aquella camiseta de 1996/97: "Hubo que adaptar las tiras a las camisetas con la tecnología que tienen las de los clubes y hacer muestras de todos los talles, las de hombres, mujeres y niños. Pero me entusiasmé con que volvieran las tres tiras así. En el ‘96, tenía 20 años e iba siempre a la cancha. No podés ser más hincha que a esa edad". La nueva camiseta llegó a Buenos Aires en 2013. Eran los últimos tiempos de Passarella en el club y la idea fue aceptada con mucho entusiasmo.
La última versión de la casaca, luego de pasar por las diferentes áreas, llegó a sus manos a principios de 2014 y recién se presentó en septiembre. "Cuando la vi me encantó. Después supe que a los jugadores de River les gustó mucho". Con ese modelo, River levantó la Sudamericana, la Recopa, la Libertadores, la Suruga Bank, además de eliminar dos veces a Boca. "Cuando ves que empieza a ganar como pasó, no lo podés creer. Es muy especial ir a la cancha y ver tanta gente con esta camiseta. Todo el mundo la tiene, principalmente con la inscripción de Pisculichi y Funes Mori", dice Martín, el creador, que para ir a al Monumental no usa ninguno de sus modelos. Afecto a las cábalas, se pone una camiseta de los ‘80, la del leoncito.



