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La historia de Marcelo Larrondo con las lesiones parace ser un cuento sin final. Cuando todo parecía encaminado luego de recuperarse de un esguince en la rodilla izquierda durante la pretemporada en Orlando, Estados Unidos, y ya comenzaba a trabajar con normalidad al ritmo del resto del plantel, el delantero volvió a aparecer el sábado pasado en el parte médico de River por una sinovitis que lo descartaba del partido de mañana ante Guaraní. Pero hoy se confirmó una noticia que vuelve a golpear las ilusiones del jugador: se rompió el menisco de la rodilla izquierda, la misma del esguince.
A través de un parte médico oficial publicado en la cuenta de Twitter del club, se conoció que Larrondo será sometido este miércoles a una "artroscopía de rodilla izquierda, a raíz de un sindrome meniscal". Así, deberá afrontar una recuperación que le demandará entre uno y dos meses.
Dentro de un plantel en el que no abundan los delanteros, la situación es una nueva complicación para el cuerpo técnico, que contaba con el futbolista mendocino como una interesante carta de ataque, más aún luego del gol que le convirtió a Guaraní de Paraguay en el 2-0 de la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, disputada el pasado 4 de julio. De esta manera, el entrenador Marcelo Gallardo contará únicamente para el inicio de la temporada con Lucas Alario, Carlos Auzqui y los recientemente incorporados Ignacio Scocco y Rafael Santos Borré.
#ParteMédicoLarrondo: este miércoles será sometido a una artroscopía de rodilla izquierda, a raíz de un sindrome meniscal.&— River Plate (@CARPoficial) 7 de agosto de 2017
Para Larrondo, quien solamente pudo jugar 455 minutos oficiales desde su llegada a River en julio de 2016 a cambio de 3,3 millones de dólares, se trata de su octava lesión en el año más problemático de su carrera. Debido a los distintos parates que le impidieron asentarse, el delantero de 28 años -cumplirá 29 el próximo 16 de agosto- solo jugó 14 partidos y anotó dos goles. Únicamente pudo ser titular en cuatro ocasiones.
Sus problemas comenzaron en febrero de 2016 cuando todavía jugaba en Rosario Central. Tras ser titular y completar los 90 minutos ante Colón en la victoria 3-0 por la fecha 5 del Torneo Transición, sufrió una distensión en el bíceps femoral de la pierna izquierda y se perdió tres partidos. Cuando volvió, el 13 de marzo en la derrota 1-0 ante Patronato en Paraná por la fecha 7, también jugó desde el arranque y completó los 90, pero el 17 de marzo debió ser operado por una rotura del menisco externo de la rodilla derecha.

Desde la institución rosarina informaron que la rehabilitación le iba a llevar 30 días, pero cuando regresó al trabajo con el plantel sufrió un edema óseo en el condillo femoral interno de la rodilla que lo volvió a marginar de las canchas y no le permitió volver a jugar en el semestre. Por eso, en junio se enfocó en realizar ejercicios de fortalecimiento muscular en el gimnasio y en una pileta con un kinesiólogo de Central en Tunuyán, su ciudad natal, a la espera de la pretemporada. Pero dejó Rosario un mes después, arribó a River y pasó la revisión médica sin problemas. Eso sí: su último partido oficial había sido en marzo.
Durante sus primeros días, realizó tareas diferenciadas, pero en agosto se sumó al trabajo del plantel y la lesión no molestó: el 25 de agosto fue al banco en la vuelta de la Recopa Sudamericana ante Independiente Santa Fe y el 28 pudo jugar en la victoria 4-1 de la primera fecha del Torneo Primera División ante Banfield, ingresando a los 18 minutos del segundo tiempo en lugar de Driussi. Luego, en la tercera fecha, el 11 de septiembre, también entró faltando seis minutos en reemplazo de Alario en el 1-0 frente a Talleres en Córdoba. Pero durante ese mes todo cambió: comenzó con las dolencias e inflamaciones en su rodilla derecha y se inició una serie de lesiones que al día de hoy parece interminable.



