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El Mundial 2026 será distinto. Por primera vez participarán 48 selecciones, será el primero que se disputará en tres países, Canadá, México y los Estados Unidos, y en el entretiempo de la final habrá un inédito espectáculo. Lo que no está tan a la vista, pero que también representa un cambio drástico, es el perfil de los entrenadores que buscarán jugar los ocho partidos para abrazarse a la copa.
En este Mundial, solo el 43,8% de los directores técnicos designados nacieron, o están nacionalizados, en el mismo país de la selección que dirigirán. Serán minoría frente a los “extranjeros”, algo que solo ocurrió en Alemania 2006, aunque en menor proporción cuando fueron el 46,9% del total.
Esto, que parece un dato menor, no lo es tanto para los que se aferran a la estadística y al designio de la historia: las 22 competencias anteriores fueron ganadas por equipos comandados por seleccionadores nacidos en el mismo país del equipo que dirigieron. Un dato caprichoso que puede ser un motivo de esperanza para las ilusiones argentinas. Si la historia se sostiene, candidatos al título como Brasil, Bélgica, Inglaterra, Marruecos o Uruguay quedarían fuera de competencia por contar con técnicos foráneos y no respetar este axioma.
Dos selecciones que estarán en este Mundial mantienen la particular costumbre de ser dirigidas solo por extranjeros: Canadá y Ecuador. Los que serán locales en 2026 estuvieron presentes en México 1986 y en Qatar 2022, y sus conductores fueron Tony Waiters y John Herdman, ambos ingleses, a los que ahora se sumará el norteamericano Jesse Marsch. La Tricolor será conducida por el argentino Sebastián Beccacce y en sus participaciones de 2002, 2006, 2014 y 2002 fue dirigida por los colombianos Andrés Gómez, Luis Fernando Suárez y Reinaldo Rueda, y por nuestro compatriota Gustavo Alfaro.
En el Mundial se derrumbarán otras dos tradiciones que se mantuvieron vivas durante casi 100 años. Hasta Qatar 2022, solo tres selecciones campeonas del mundo habían sido dirigidas en todos los torneos por entrenadores nativos: Alemania, Brasil y Uruguay (en México 1970 la selección charrúa tuvo como entrenador al argentino nacionalizado Juan Hohberg). Y vale aquí una rápida aclaración: el italiano Felipe Pascucci entrenó a la Argentina en el Mundial de Italia 1934. Pero para esta nueva contienda se bajarán de la lista dos de estos equipos, dejando a los germanos solos. Brasil tendrá al italiano Carlo Ancellotti como director técnico y la Celeste, al argentino Marcelo Bielsa.

La principal razón que empuja la proliferación de entrenadores de diferentes nacionalidades es el aumento de plazas, que pasaron de las 32 que hubo desde 2002 hasta 2022 a los 48 que tendrá el torneo de Canadá, Estados Unidos y México. Esto le abrió la puerta a selecciones con menos tradición que optaron, casi mayoritariamente, por contratar a técnicos foráneos.
Muchos de los clasificados que cuentan con escasa participación en Copas del Mundo, como Congo, Curazao, Haití, Jordania, Panamá o Uzbekistán, decidieron convocar a entrenadores extranjeros; aunque también otras de mayor tradición en mundiales, como Argelia, Austria, Suecia o Turquía, también tomaron este camino. Cuando observamos la evolución de este comportamiento durante los últimos 50 años, desde Alemania 1974, se ve con claridad que cuando los mundiales eran para un grupo reducido de selecciones (16 en 1974 y 1978, y luego de 24 hasta 1994), la mayoría se presentaba a la cita dirigidos por entrenadores “nativos”. El cambio se produjo a partir de Alemania 2006 y desde esa cita mundialista la tendencia se consolidó, aunque en el inminente Mundial se establecerá un récord con mayoría de entrenadores extranjeros.
Otro rasgo que diferenciará a esta competencia es que el promedio de edad de los directores técnicos alcanzará la marca más alta desde 1974 a la fecha, con 57,3 años. Esto contrasta con los 47,9 de Alemania 1974, que fue la más baja. Desde entonces, crece de manera sostenida dejando claro que el peso de la experiencia se convirtió en un valor muy preciado para el fútbol internacional.

El entrenador más longevo es Dick Advocaat, de Curazao, con 78 años, que además es el más veterano de los mundiales disputados desde Alemania 1974. Luego le siguen el director técnico de Republica Checa, Miroslav Koubek y el belga Hugo Broos que dirige a Sudáfrica, ambos de 74.
Lo que se repetirá en la Copa de triple sede es la fuerte presencia de entrenadores argentinos. En Sudáfrica 2010 fueron tres: Marcelo Bielsa, Diego Maradona y Gerardo Martino. En Brasil 2014 se repitió la cantidad y los que dijeron presente fueron José Pekerman, Alejandro Sabella y Jorge Sampaoli. Para Rusia 2018 se amplió la lista a cinco: Héctor Cuper, Ricardo Gareca, Juan Antonio Pizzi, José Pekerman y Jorge Sampaoli. En Qatar hubo tres técnicos argentinos, Gustavo Alfaro, Gerardo Martino y Lionel Scaloni. Esta vez serán seis, la cifra más alta de argentinos en mundiales., solo igualada por colegas franceses. Los compatriotas presentes en Canadá, Estados Unidos y México serán Gustavo Alfaro, dirigiendo a Paraguay, Sebastián Beccacce, a Ecuador, Marcelo Bielsa, a Uruguay, Néstor Lorenzo, a Colombia, Mauricio Pochettino, a Estados Unidos y Lionel Scaloni, a Argentina.

Y sucederá en un Mundial que además contará con otra particularidad inédita: no habrá ningún director técnico brasilero, presencia que fue una marca registrada de los mundiales anteriores.
De la lista de los 48 directores técnicos, 16 serán debutantes absolutos. 32 ya dirigieron o jugaron algún Mundial. Esto no solo les cabe a entrenadores poco destacados. Figuras como Luis de la Fuente, al mando de España, o Thomas Tuchel, que fue campeón con Borussia Dortmund, Paris Saint-Germain, Chelsea y Bayern de Múnich y estará en el banco de Inglaterra, participarán en su primer mundial.
Scaloni, Cannavaro y Dechamps son los únicos entrenadores que alzaron copas del mundo. El argentino dirigió a nuestra selección en Qatar 2022. Favio Cannavaro, que dirige Uzbekistán, fue la figura de la selección de Italia en el triunfo de la Azzurra en 2006 y se consagró como jugador. Didier Dechamps es el único que ostenta el doble logro: fue campeón en el Mundial de Francia 1998 y, además, se coronó como entrenador de la selección gala en Rusia 2018.
En el próximo Mundial Lionel Scaloni y Didier Dechamps irán en la búsqueda de una conquista que solo alcanzó el italiano Vittorio Pozzo: se coronó campeón del mundo como entrenador en dos oportunidades con la selección de su país, en 1934 y 1938.
La multiculturalidad ya es un rasgo que distingue al fútbol de selecciones, con la presencia masiva de jugadores nacidos en otras latitudes y que representan a países que les abrieron sus puertas. También muchos futbolistas deciden ponerse la camiseta del lugar de donde provienen sus ancestros y no de aquel donde nacieron. Todo esto le da al fútbol de selecciones un matiz y un rasgo que en los últimos mundiales se multiplicó, pero ahora se le agrega un nuevo componente que hace cada vez más marcado aquello de que la Copa del Mundo es un mural de miles de mosaicos. Ahora los entrenadores se suman a esta tendencia.
